Antes de invertir, contratar un crédito o distribuir tus ahorros, quizá ya consultas a la inteligencia artificial. La respuesta llega en segundos, con un tono de seguridad, fácil de confundir con certeza. Ahí comienza el riesgo. Una recomendación puede parecer precisa y aun así resultar inadecuada para ti y por eso es necesario ir más allá del uso habitual.
Una encuesta de EY, realizada entre a más de 18 mil consumidores de 23 países, encontró que el 49 por ciento había usado inteligencia artificial para apoyar decisiones de ahorro e inversión. Y es evidente su utilidad; en pocos minutos reúne rendimientos históricos, características de instrumentos, antecedentes de empresas y opiniones de analistas. También compara alternativas, calcula resultados y explica conceptos financieros.
Sin embargo, la IA procesa la información disponible y reconoce patrones; no adivina el futuro. Es preferible manejar escenarios.
Puedes preguntarle, por ejemplo, qué ocurriría con tu portafolio ante una caída bursátil, una depreciación de la moneda, inflación elevada o la pérdida de tus ingresos. Esto ayuda a detectar vulnerabilidades y hacer ajustes.
Además, tiene una visión incompleta de ti. Puede aproximarse a tu perfil si le das datos sobre ingresos, patrimonio, deudas, objetivos y necesidades de liquidez. Difícilmente sabrá cómo reaccionarás cuando una inversión pierda 25 por ciento de su valor o cuánto valoras la estabilidad frente a un rendimiento mayor.
Puede calcular alternativas, pero desconoce la vida que quieres financiar. Una propuesta quizá resulte inconveniente si compromete el dinero para una emergencia, la educación de tus hijos, una vivienda o tu tranquilidad durante el retiro.
La forma de preguntar añade otro riesgo. Si escribes “dime por qué esta acción es una gran inversión”, la respuesta buscará argumentos compatibles con esa premisa. Así puedes convertir el análisis en confirmación del entusiasmo, miedo o ambición.
Pídele que cuestione tu idea. Pregunta qué información falta, cuáles son los supuestos débiles, cuándo perderías dinero y qué argumentos respaldan la opción contraria.
La recomendación puede venir de la IA pero sus consecuencias llegarán a tu estado de cuenta.
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