
Scott Galloway alertó sobre el trabajo durante el foro México Siglo XXI 2026, organizado por Fundación Telmex-Telcel: la inteligencia artificial no desplazará por sí misma a los trabajadores, pero sí pueden hacerlo las personas que aprendan a manejarla mejor.
El profesor de la Universidad de Nueva York habló ante becarios y sostuvo que la preparación tecnológica, el pensamiento crítico y la capacidad de formular buenas preguntas definirán las oportunidades laborales en los próximos años.
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El planteamiento del académico estadounidense puso el foco en una inquietud que atraviesa a estudiantes, recién graduados y empresas: la posibilidad de que la automatización reduzca puestos de trabajo.
Su respuesta fue que habrá cambios y un período de alteración en las contrataciones, aunque no prevé una pérdida neta de empleos a largo plazo.
“La IA no va a quitarte tu trabajo. Alguien que entienda la IA va a quitarte tu trabajo”, afirmó Galloway durante su participación.
La advertencia no se centró en competir contra una máquina. El profesor planteó que el desafío está en la competencia entre personas con distintos niveles de comprensión tecnológica, en un mercado que demandará perfiles capaces de aplicar esas herramientas a problemas concretos.
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Galloway sostuvo que la inteligencia artificial creará más empleos de los que posiblemente destruya. Para explicar esa postura, recordó que otras innovaciones provocaron temores similares en distintos momentos de la historia.
La imprenta y la automatización industrial alimentaron previsiones de desempleo masivo. A su juicio, esos procesos cambiaron ocupaciones y actividades económicas, pero también abrieron necesidades que antes no existían.
El académico señaló ante los asistentes que la IA puede causar una disrupción laboral antes de que se consoliden los nuevos puestos y especialidades. El período de adaptación, según su lectura, será parte central de la transición.
La predicción de Galloway para los jóvenes fue directa: la amenaza no proviene de una sustitución automática de trabajadores por sistemas digitales, sino de la ventaja que obtendrán quienes comprendan esas tecnologías y las incorporen a su desempeño profesional.
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El autor explicó que las personas que desconozcan el funcionamiento y los usos de la IA pueden quedar en desventaja frente a colegas que sí sepan aprovecharla. La brecha, entonces, no dependerá únicamente de un título universitario o de una profesión tradicional.
La formación deberá incluir habilidades para analizar información, detectar problemas y decidir qué tareas pueden mejorarse con apoyo tecnológico. Esa capacidad de criterio fue uno de los ejes de su exposición frente a los becarios.
Galloway exhortó a los estudiantes a fortalecer el pensamiento crítico y las habilidades analíticas. El profesor vinculó esas herramientas con la posibilidad de liderar la transformación digital, en lugar de quedar sujetos a sus cambios.
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Para el académico, el dominio de la tecnología se convirtió en un pilar del desarrollo profesional.
La idea no implica que todos los trabajadores deban cumplir la misma función, sino que tendrán que entender el entorno digital que transformará sus sectores.

El foro México Siglo XXI 2026 sirvió como escenario para discutir educación, tecnología y desarrollo social.
La intervención de Galloway quedó atravesada por la preocupación sobre el empleo, aunque también incorporó reflexiones sobre México, las relaciones internacionales y las decisiones personales de los jóvenes.
El especialista señaló que México tiene margen para consolidar la adopción de nuevas tecnologías. Esa expansión puede convertirse, de acuerdo con su postura, en un factor para impulsar el crecimiento económico.
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El profesor agregó que el país puede encontrar una oportunidad en la demanda de trabajadores con conocimientos de inteligencia artificial. Según explicó, el costo de ese talento es menor en México que en Estados Unidos.
Esa diferencia podría dar lugar a nuevas oportunidades para profesionales mexicanos que cuenten con preparación en el área. Galloway pidió a los jóvenes que se capaciten para aprovechar ese escenario.
La discusión sobre la IA tampoco quedó limitada a las capacidades técnicas. El académico insistió en que los trabajadores deberán combinar conocimiento digital con criterio propio para identificar cómo y cuándo utilizar estas herramientas.
La tecnología puede procesar información y asistir en múltiples tareas. La decisión sobre qué objetivos perseguir, qué problemas resolver y qué consecuencias asumir seguirá en manos de las personas, según el enfoque que dominó las intervenciones del encuentro.
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El mensaje de Galloway coincidió con la reflexión que presentó Carlos Slim Domit, presidente de Fundación Telmex, durante la apertura del foro.
El empresario sostuvo que la IA puede potenciar las capacidades humanas y acelerar el aprendizaje, aunque aclaró que el progreso no depende de los dispositivos por sí mismos.
“La tecnología por sí sola no resuelve los problemas, las personas sí”, expresó Slim Domit.
El presidente de Fundación Telmex propuso mirar la época actual como un cambio estructural. “No vivimos una época de cambios, vivimos un cambio de época”, señaló ante el público.
Slim Domit destacó que las nuevas generaciones tienen acceso inmediato al conocimiento y a personas de cualquier parte del mundo por medio de los teléfonos celulares. Para él, esa disponibilidad representa una posibilidad que no tuvieron generaciones anteriores.
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El empresario sostuvo que el conocimiento dejó de ser un privilegio restringido a unos pocos. La discusión, desde esa perspectiva, pasó a centrarse en el uso que cada persona decida dar a las herramientas disponibles.
La pregunta sobre el empleo y la inteligencia artificial también ocupó una parte de su intervención. Slim Domit consideró que el debate no debería limitarse a determinar si la IA quitará trabajos.
El punto central, planteó, consiste en identificar qué personas utilizarán mejor esta tecnología para responder a los grandes desafíos de su tiempo.
La herramienta puede procesar grandes volúmenes de datos, pero requiere de usuarios que formulen las preguntas adecuadas.
Slim Domit advirtió sobre la necesidad de incorporar principios y valores a las decisiones vinculadas con la IA. El empresario remarcó que los datos y las respuestas tecnológicas no reemplazan la responsabilidad de quienes los emplean.
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El presidente de los Consejos de Administración de Grupo Carso y América Móvil sostuvo que la educación es el principal motor de la transformación social. También señaló que el desarrollo de la tecnología exige inversiones sostenidas y actualización permanente.
La intervención del profesor no se limitó al vínculo entre inteligencia artificial y empleo.
El autor abordó la concentración de riqueza corporativa y sostuvo que la innovación puede generar riqueza, aunque requiere condiciones de competencia que permitan la aparición de nuevos emprendedores.
El académico alentó a los estudiantes a emprender con una visión social y sin temor a los cambios en el mundo del trabajo. La recomendación se apoyó en la idea de que los períodos de transformación también abren espacios para nuevas actividades.
Galloway cuestionó las proyecciones que anticipan la desaparición de profesiones enteras. Recordó que durante las décadas de los 80 y los 90 existía preocupación en Estados Unidos por el impacto de la automatización sobre la clase media y los empleos industriales.
El profesor indicó que la industria incorporó tareas y productos que no habían sido anticipados. También mencionó pronósticos sobre la posible desaparición de la radiología y la programación informática.
De acuerdo con su exposición, hoy hay más radiólogos y más vacantes para programadores que un año antes. El dato fue utilizado para cuestionar las previsiones lineales sobre el efecto de las tecnologías en el empleo.
Galloway afirmó que parte del discurso alarmista sobre la inteligencia artificial responde a intereses económicos. También sostuvo que su impacto aún no se refleja de manera significativa en las tasas de desempleo de Estados Unidos, Canadá y México.
El mensaje final para los becarios fue que la preparación tecnológica debe ir acompañada de disciplina, perseverancia y capacidad de adaptación frente al fracaso.
El académico rechazó la idea de que el éxito pueda construirse a partir de riqueza rápida sin esfuerzo sostenido.
La reflexión sobre el trabajo incluyó, además, una advertencia sobre el aislamiento digital y la búsqueda de validación inmediata en redes sociales. Galloway sostuvo que los vínculos humanos mantienen un valor propio en un entorno atravesado por la tecnología.
“Las relaciones interpersonales sólidas siguen siendo la ventaja competitiva más valiosa”, aseveró el profesor ante los asistentes.
Para Galloway, la preparación frente a la IA no consiste únicamente en aprender a utilizar una plataforma o dominar una aplicación.
El desafío incluye desarrollar criterio, sostener relaciones humanas y entender que las herramientas tecnológicas amplían capacidades, pero no toman por sí mismas las decisiones que definirán el futuro laboral.