Las historias reales funcionan muy bien en Netflix y no es para menos. Su catálogo se nutre de todo tipo de contenidos, pero muchas miniseries basadas en hechos reales han demostrado su enorme capacidad de conectar con el público. 'Bomba en el Pan Am 103', la nueva miniserie de Netflix, pertenece claramente al segundo grupo. Desde el primer episodio queda claro que no estamos ante una historia inventada, sino ante la reconstrucción de uno de los atentados más devastadores de la historia de la aviación. Y lo más sorprendente es que, casi cuarenta años después, todavía hay aspectos del caso que siguen sin tener respuesta.
Si mientras veías la serie te has preguntado si todo ocurrió realmente como se expone, la respuesta es afirmativa. Aunque algunos diálogos y situaciones se han dramatizado de cara a su adaptación televisiva, los hechos principales están respaldados por la investigación oficial y por décadas de documentación.
El 21 de diciembre de 1988 era un día como cualquier otro para los 259 pasajeros y tripulantes que viajaban en el vuelo 103 de Pan Am. Muchos regresaban a casa para celebrar la Navidad con sus familias. Otros viajaban por trabajo o comenzaban sus vacaciones. Ninguno podía imaginar que aquel trayecto terminaría convirtiéndose en una de las mayores tragedias aéreas de todos los tiempos.
El Boeing 747 había despegado del aeropuerto londinense de Heathrow con destino a Nueva York cuando, apenas 38 minutos después, una bomba escondida en el interior de una maleta explotó en la bodega del avión. La aeronave se desintegró a más de nueve kilómetros de altura y sus restos comenzaron a caer sobre la pequeña localidad escocesa de Lockerbie.
No solo murieron las 259 personas que iban a bordo. Once vecinos del pueblo perdieron también la vida cuando enormes fragmentos del avión impactaron contra varias viviendas. En total fueron 270 víctimas. Aquel día cambió para siempre la historia de Lockerbie y marcó un antes y un después en la seguridad aérea internacional.
A diferencia de otras producciones que también relatan el atentado, 'Bomba en el Pan Am 103' dedica buena parte de su tiempo a mostrar el trabajo realizado por los investigadores del caso. Miles de policías, especialistas forenses y agentes del FBI participaron durante años en una de las mayores investigaciones que se recuerdan. Se recogieron millones de fragmentos repartidos por cientos de kilómetros cuadrados con un objetivo casi imposible: reconstruir un avión que había explotado en pleno vuelo.
Fue ese trabajo casi artesanal el que permitió localizar pequeños restos de la maleta, del explosivo e incluso de un temporizador que acabaría convirtiéndose en una de las piezas fundamentales del caso. Poco a poco, los investigadores siguieron el recorrido del equipaje hasta concluir que la bomba había viajado desde Malta, pasando por Frankfurt y Londres, antes de terminar en el Pan Am 103.
Después de muchos años de investigadores y una enorme presión diplomática, las autoridades señalaron a dos ciudadanos libios vinculados a los servicios de inteligencia del país: Abdelbaset al-Megrahi y Lamin Khalifa Fhimah.
El juicio no comenzó hasta el año 2000 y tuvo lugar en un tribunal escocés instalado de forma excepcional en los Países Bajos. Un año más tarde, llegó el veredicto. Al-Megrahi fue declarado culpable de 270 asesinatos y condenado a cadena perpetua, aunque Fhimah fue absuelto por falta de pruebas.
Aquella sentencia, lejos de cerrar el caso, abrió un debate que sigue estando vigente a día de hoy. Algunos familiares de las víctimas han cuestionado durante años determinadas pruebas utilizadas durante el proceso. Otros consideran que el proceso fue el adecuado. Una falta de consenso que explica por qué el atentado sigue siendo objeto de interés a día de hoy.