La globalización de las bandas criminales de la India

calendar_today 16.07.2026 - person  - timer ~4 Minutos

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos llamó "Operación Hard Ball" a la mayor intervención internacional relacionada con la India contra bandas del crimen organizado con sede en el país asiático.

La segunda semana de julio de 2026, culminó con la detención de 24 sospechosos en Estados Unidos, Canadá y España, y la imputación de 37 personas.

En el centro de la operación se halla Lawrence Bishnoi, un delincuente indio entre rejas, al que la fiscalía estadounidense acusa de coordinar asesinatos, extorsiones y tráfico internacional de drogas desde una prisión en el estado de Gujarat, utilizando teléfonos móviles de contrabando.

¿Cómo la red de Bishnoi se expandió más allá de la India?

El 14 de julio, India aplaudió la acusación de Estados Unidos contra Bishnoi y varios cómplices por el asesinato en 2023 del líder separatista sij Hardeep Singh Nijjar en Canadá. El portavoz del Ministerio indio de Exteriores, Randhir Jaiswal, declaró que India y Estados Unidos mantienen una alianza "sólida y creciente" en la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo.

Sin embargo, los expertos señalan que la importancia de la "Operación Hard Ball" revela además cómo las bandas de crimen organizado en la India han evolucionado de un problema interno de orden público a una empresa criminal transnacional, que abarca Norteamérica, Europa y otros lugares.

Según la acusación, la organización de Bishnoi utilizó la violencia, el narcotráfico y la extorsión para consolidar su influencia entre la diáspora india. Los fiscales alegan que la banda exigió millones de dólares a empresarios en Estados Unidos y Canadá, y ordenó actos de violencia contra quienes se negaron a pagar.

Las bandas criminales de la India

"La banda Bishnoi representa una nueva generación del crimen organizado indio", comenta a DW Shreekumar Menon, reconocido especialista en la lucha contra el narcotráfico.

El experto asegura que la creciente diáspora india, especialmente en Norteamérica, ha creado nuevos mercados y oportunidades para las redes criminales. A diferencia de los cárteles anteriores, la banda Bishnoi opera en un entorno tecnológicamente mucho más sofisticado, con comunicaciones encriptadas y operaciones en el extranjero para coordinar sus actividades.

"Si bien no se puede comparar con la magnitud de los cárteles colombianos, su aparición en el panorama del narcotráfico y la extorsión en Norteamérica marca un cambio significativo. Durante mucho tiempo, las bandas indias fueron vistas como actores regionales, pero el caso Bishnoi sugiere que ahora se están convirtiendo en actores del crimen organizado transnacional", afirma Menon.

Imagen en un cartel de Hardeep Sij Nijjar.
A Bishnoi también se le acusa de haber coordinado el asesinato de Hardeep Sij Nijjar en 2023 frente a un lugar de culto sij en Surrey, Columbia Británica. Aquel crimen sumió las relaciones entre India y Canadá en una profunda crisis. Imagen: Ethan Cairns/The Canadian Press via AP/picture alliance

La tecnología ayuda a las bandas criminales a globalizarse

A diferencia de bandas criminales anteriores de la India, la red Bishnoi es más joven, más descentralizada y cuenta con una fuerte presencia digital.

Las aplicaciones de mensajería cifrada permiten a los líderes encarcelados dirigir las operaciones, mientras que las redes sociales facilitan el reclutamiento, la intimidación y la propaganda. Esta evolución ha convertido a la diáspora india tanto en una fuente de oportunidades como en un objetivo.

Para las fuerzas del orden, las investigaciones ahora requieren el intercambio de información, arrestos coordinados y el rastreo de comunicaciones cifradas y flujos financieros transfronterizos.

Las dificultades de la policía internacional

Ajay Sahni, director ejecutivo del Instituto para la Gestión de Conflictos, subraya a DW que "el caso Bishnoi no marca el inicio de la internacionalización del crimen organizado indio", sino que "marca el punto en el que las fuerzas del orden internacionales finalmente se han puesto al día con una amenaza que ha estado evolucionando durante décadas".

"El modelo de negocio no ha cambiado: la extorsión, el narcotráfico, los asesinatos por encargo y los delitos financieros siguen siendo las principales fuentes de ingresos. Lo que ha cambiado es la velocidad, el alcance y la resistencia de estas redes", matiza.

Sahni señala que "el crimen organizado se ha vuelto cada vez más transnacional, pero la labor policial sigue siendo mayoritariamente nacional", y mientras "las redes criminales explotan la fragmentación jurisdiccional, los investigadores deben sortear barreras legales, diplomáticas y procesales antes de que sea posible una acción coordinada".

(rmr/ms)