Acabó el partido en Turquía con un vistoso 1-4 en el marcador. Y Lamine Yamal se fotografiaba con todo el mundo. Pero, por encima de todo, priorizaba saludar a su familia, a su madre, Sheila Ebana, a sus amigos inseparables, Soha y Moha, y a su pareja, Inés García, quien, por cierto, le entregó el premio al mejor futbolista del partido. Porque Lamine no marcó, pero fue imprescindible para liderar la remontada azulgrana en el teórico infierno turco, después del primer gol del Galatasaray. Y lo hizo sorprendiendo, hipnotizando y demostrando a sus 19 años por qué es candidato a ganar el Balón de Oro en Londres el próximo 26 de octubre. A Lamine el premio a mejor joven se le ha quedado pequeño.
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Tras el descanso, con el 1-1 en el marcador, el '10' se sacó de la chistera un centro al segundo palo que Gordon remató fuera y, en la jugada siguiente, puso otro que Fermín, esta vez sí, cabeceó a gol. “Para mí, Lamine es un amigo y un gran compañero. Siempre hemos estado juntos. Es el mejor del mundo. Tiene mucha calidad y nos llevamos bien dentro y fuera del campo”, decía Fermín.
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Pero la mejor acción de Lamine estaba por llegar. Tres minutos después, regalaba a Gordon el tercer gol de la noche azulgrana tras superar a Eren Elmali con un truco al alcance de muy pocos futbolistas. De los elegidos. Lamine recibió un pase de Pedri en la frontal del área, se giró, encaró a Elmali y le hizo un regate a medio camino entre la rabona y la elástica para cambiar en el último instante y dejar atónito a Elmali. Después, relanzó su carrera con la otra pierna y le cedió la pelota a Gordon en boca de gol. Hubo, quizá, algo de suerte en la acción por un rebote. Pero la filigrana fue de lo más desarmadora. De ahí que, tras ver cómo el balón besaba la red, la mitad de los jugadores del Barça se fuera a celebrar el tanto con el inglés y la otra mitad rodeara a Lamine. La imagen ha dado la vuelta al mundo.
“Bueno... ha sido efectiva al final. Lo llamaría la casi rabona. En el momento me ha salido así. Ha salido bien para la asistencia de Gordon”, decía el extremo en declaraciones a Movistar. Después, ante los micrófonos de CBS Sports, explicó a Thierry Henry el secreto de semejante genialidad. Lamine contó que había identificado una oportunidad a partir de la manera de defender de sus rivales. “Últimamente veía mucho que los defensas rivales, siempre que llego a línea de fondo, se tiraban al suelo. Entonces veía la oportunidad y que me podía salir. Es más bonito y me ha salido efectivo, y estoy muy contento”, explicó el futbolista azulgrana.
“Nos deja sin palabras. Si estos partidos te motivan y si los rivales te dan más motivación... pues imagínate”, analizaba Eric Garcia. Se refería a las declaraciones de Mario Lemina por una entrevista en agosto de 2025 que se hizo viral en la que le centrocampista se preguntaba “¿Quién es Lamine Yamal? No lo conozco. Yo conozco a Sané”. Cuentan en el vestuario azulgrana que el Who is Lamine motivó aún más al equipo y, especialmente, a Lamine. “Lamine lo sabía, no se le puede picar”, comentó Fermín. Rodri, por su parte, bromeaba sobre la acción: “Estábamos diciendo que se la había llevado un poquito ahí de rebote, no sabemos si intencional o no, un poco de churro (risas). Pero bueno, al final siempre lo digo, hay que buscarlo. Él tiene esa intención siempre de querer irse y ha fabricado el segundo”.
La 'casi' rabona se convirtió, en este caso, en un recurso para superar a un rival que esperaba otro movimiento. “Siempre intento utilizar las fintas para coger espacio. Tú lo sabes muy bien, que los defensas siempre intentan acercarse a ti y todo lo que sean fintas para coger espacio, pues nos dan la vida”, añadía Lamine Yamal en su conversación con Henry. El extremo dejaba claro que, más allá de tener un don especial, como demuestra con los pases con el exterior de su pie izquierdo, también sabe pensar, planificar y dibujar estrategias para seguir sorprendiendo a sus rivales.
Lamine Yamal
Su inspiración para ejecutar semejantes regalos futbolísticos que descolocan al adversario es Neymar, su ídolo. El brasileño dominaba la rabona con precisión milimétrica y utilizaba este recurso tanto para asistir como para ejecutar regates inverosímiles. Con la camiseta del Barça dejó algunos de sus gestos técnicos más recordados, como el control aéreo ante el Granada en octubre del 2016, cuando cruzó la pierna derecha por detrás de la izquierda para amortiguar un cambio de juego de Leo Messi y dejar el balón pegado al pie. Una acción que levantó al Camp Nou de sus asientos y que reflejaba su capacidad para convertir un gesto aparentemente imposible en algo natural.
Aquel recurso no fue un hecho aislado. Neymar también dejó un control aéreo de rabona en el triunfo por 3-1 ante el Arsenal, en los octavos de final de la Champions del 2016. Repitió el movimiento de cruzar una pierna por detrás de la otra para bajar el esférico al césped y mantener el control sin perder velocidad. También sorprendió en el derbi contra el Espanyol, en mayo de ese mismo año. Tres gestos que, aunque no terminaron en gol, formaban parte de su repertorio y conectaban con aquella esencia del fútbol brasileño.
Neymar, pese a su talento, vivió su mejor época a la sombra del genio Leo Messi. Aun así, Lamine corría a la habitación de casa de su abuela, en el barrio de Rocafonda, para ver en YouTube los vídeos del brasileño y después bajaba al parque de la plaza Joan XXIII para imitar sus regates. “Y muchos me salían como a él”, explicaba a su entorno más cercano en el verano del 2025, antes de viajar a Brasil para conocer a su ídolo con el permiso del club, que consideró positivo que cumpliera aquel sueño de pequeño.

Todavía no había cumplido los 18 años y en la entidad siempre han sido partidarios de permitirle vivir la adolescencia con naturalidad, sin quemar etapas antes de tiempo. Y el extremo visitó ciudades como São Paulo y Río de Janeiro y pasó varios días con Neymar Jr. en su mansión de Mangaratiba. Entre las anécdotas de aquel viaje, el propio Lamine compartió tiempo después que, nada más llegar a la casa, Neymar lo incluyó directamente en un partido de futvóley de alto nivel junto a algunos de los mejores jugadores del mundo en esa disciplina. En las redes sociales se les pudo ver compartiendo risas, paseando en un carrito de golf y relajándose en la piscina.
En Turquía Adeyemi se encargó de sentenciar el marcador gracias, otra vez, al duende del de Rocafonda, que también participó en la jugada del gol. “Lamine muestra en cada entrenamiento lo que vemos aquí. Estoy feliz de tenerle. Ha hecho una gran segunda parte y para nosotros ha sido muy importante. Ha sido fantástico cómo ha dominado el juego”, reconocía Flick, que empieza a prodigar más elogios que nunca hacia su '10'. “Está muy bien físicamente y disfruta jugando, como hemos visto en el segundo tiempo. Es especial tener a un jugador así a este nivel y que cambia los partidos de esta manera”, añadió.
Contra el Galatasaray, la estrella azulgrana generó seis ocasiones de gol, la cifra más alta entre los jugadores del Barça, y completó cinco remates. Además, registró 77 intervenciones y participó activamente en la construcción ofensiva del equipo.
En su conversación con Henry, el francés también quiso saber si Lamine consideraba posible conquistar el triplete. “Siempre. Por supuesto que sí. Somos el Barça, para mí el mejor equipo del mundo”, sentenció el extremo, que no esconde ni sus deseos ni sus ambiciones, como tampoco esconde un fútbol cada vez más enriquecedor. Todo el planeta fútbol sabe quién es Lamine Yamal. También Lemina que, cuando terminó el partido, le pidió una foto junto a su hijo e hicieron las paces.

Redactora de La Vanguardia desde 2018. Sigue la actualidad deportiva del FC Barcelona. Colabora en RAC1, Catalunya Ràdio y TV3. Licenciada en Periodismo por la UAB y en Publicidad y RR.PP. por la UOC