La falta de ambulancia agrava la atención de un campesino herido con machete en Camagüey

calendar_today 01.10.2026 - person  - timer ~5 Minutos

La escasez de transporte sanitario en Cuba responde a una combinación de factores: crisis energética, falta crónica de combustible y un parque automotor deteriorado que impide mantener operativa la mayoría de las unidades.

La escasez de transporte sanitario en Cuba responde a una combinación de factores: crisis energética, falta crónica de combustible y un parque automotor deteriorado que impide mantener operativa la mayoría de las unidades.

Un campesino desangrado, con el tendón del pulgar cortado y sin ambulancia disponible para viajar 50 kilómetros hasta el hospital provincial: esa fue la emergencia real que atravesó Esmérido Muñoz Hidalgo en la comunidad camagüeyana de Manolín, tras ser atacado con un machete por un vecino.

El caso, lejos de ser excepcional, retrata el estado actual del transporte sanitario de urgencia en toda Cuba.

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La ambulancia asignada a la zona estaba fuera de servicio. El personal médico solo pudo ofrecer a la familia la posibilidad de trasladar al herido en un autobús de uso interno, con paradas en el trayecto y sin condiciones para sostener a un paciente conectado a suero.

El origen de la agresión fue una disputa por hurto de ganado. Muñoz confrontó a un vecino después de que este le robara una yegua, y la discusión terminó con un machetazo que le dañó gravemente una mano.

El hecho no es aislado en la zona. Comunidades rurales como El Pilar, Carrasco y La Belén, además de Manolín, vienen denunciando un aumento sostenido de robos de animales sin que las autoridades ofrezcan respuestas.

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Tras el ataque, Muñoz fue llevado al policlínico de Najasa. Allí, la falta de anestesia y de hilo de sutura impidió cerrarle la herida de inmediato.

“En el policlínico no había anestesia, ni puntos, ni nada. No le podían coger puntos a sangre fría porque había perdido mucha sangre. Estaba blanco, vomitando”, relató su hija, Dianelis Muñoz.

Los médicos de guardia debieron sellar de forma provisional el vaso sanguíneo dañado para frenar la hemorragia. Recién más tarde, la familia consiguió localizar a otro médico dispuesto a suturar la herida, que había afectado el tendón del pulgar.

La escasez de transporte sanitario en Cuba responde a una combinación de factores: crisis energética, falta crónica de combustible y un parque automotor deteriorado que impide mantener operativa la mayoría de las unidades.

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Un paciente es subido a una ambulancia en La Habana (Cuba), en una fotografía de archivo. EFE/Ernesto Mastrascusa
Un paciente es subido a una ambulancia en La Habana (Cuba), en una fotografía de archivo. EFE/Ernesto Mastrascusa

El propio Ministerio de Salud Pública (MINSAP) reconoció en 2023 que el país contaba con apenas el 39,6% de disponibilidad técnica de sus ambulancias, un déficit que según reportes posteriores se agravó en los últimos meses.

Dianelis describió sin rodeos la situación que enfrentó su familia. “La ambulancia de aquí está rota, no había nada en qué sacarlo de aquí”, relató a Martí Noticias.

La alternativa que le ofrecieron resultaba inviable para el estado de su padre. “En las condiciones que él tenía yo no me lo podía llevar en esa guagua, haciendo paradas desde aquí mismo hasta Camagüey, él con suero, casi desmayado. A ver, la ambulancia jamás llegó”, agregó ante el medio.

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La doctora Milagros González explicó a Martí Noticias que el Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM), cuya función es brindar primeros auxilios y trasladar a pacientes críticos, dejó de funcionar con regularidad en la vida diaria cubana.

Un hombre se cubre el rostro junto a cajas vacías de fármacos en una habitación con la bandera y el mapa de Cuba pintados en la pared.
Una representación artística ilustra la crisis por la escasez de medicamentos para la esquizofrenia y su impacto en las familias en Cuba. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la médica, el deterioro obedece al “déficit de recursos y personal y la burocracia paralizante que obliga a canalizar la gestión a través del médico de familia, un trámite que dilata la respuesta hasta hacerla inútil”.

González advirtió ante la publicación que el servicio hoy solo se activa ante catástrofes o accidentes masivos. Eso deja sin cobertura las emergencias individuales: infartos, accidentes domésticos o agresiones como la sufrida por Muñoz.

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El patrón se repite en otras provincias con variantes que confirman la magnitud del problema. En Sancti Spíritus, de las 52 ambulancias asignadas al territorio solo entre 15 y 18 operan cada jornada, muy por debajo de las activaciones diarias que demanda la población, según datos difundidos este año por autoridades sanitarias provinciales.

El caso de Guantánamo ilustra otra dimensión de la crisis. Allí, una médica denunció en septiembre que su bebé de diez meses, con complicaciones neurológicas, esperó desde la medianoche hasta pasadas las nueve de la mañana para viajar en ambulancia hasta Villa Clara, donde debía someterse a una resonancia magnética.

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Los desenlaces fatales también se acumulan. En abril, un hombre murió en Santiago de Cuba tras esperar más de cuatro horas una ambulancia que nunca llegó. En septiembre, un joven de 21 años falleció en Regla, La Habana, luego de un accidente de moto, mientras su familia denunciaba una demora de casi una hora en el traslado.

El colapso obliga a las familias a sostener con recursos propios lo que debería garantizar el Estado. En Melena del Sur, Mayabeque, la única ambulancia del municipio permanece inoperativa la mayor parte del tiempo por falta de combustible, y son los propios pacientes quienes deben aportar el dinero o la gasolina necesaria para garantizar un traslado de emergencia.

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Casos similares se repiten en otras provincias. En julio, un ciudadano identificado como Juan Carlos León tuvo que comprar de su propio bolsillo una pieza para reparar la ambulancia estatal que debía trasladar a su esposa a tratamientos oncológicos, luego de que el vehículo permaneciera medio año varado en un taller sin repuestos.

Unos pacientes cubanos con cáncer permanecen ingresados en una habitación del Instituto de Oncología y Radiobiología de La Habana (Yamil Lage/AFP)
Unos pacientes cubanos con cáncer permanecen ingresados en una habitación del Instituto de Oncología y Radiobiología de La Habana (Yamil Lage/AFP)

El gobierno ha intentado paliar el déficit con incorporaciones puntuales de unidades, entre ellas ambulancias eléctricas de fabricación china y donaciones internacionales. Sin embargo, esas entregas no alcanzan a revertir un problema que las propias autoridades sanitarias describieron como un sistema “al borde del colapso”.

Mientras persista el desabastecimiento de insumos básicos y la falta de transporte de urgencia, familias como la de Esmérido Muñoz seguirán enfrentando cada emergencia médica con el mismo temor que resumió su hija: la certeza de que, cuando la vida depende de minutos, la ayuda puede no llegar nunca.

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