
14 de agosto 2026, 20:42hs

Facundo Moyano renunció a su banca de diputados con duras críticas al Gobierno (Foto: Juan Vargas/NA)
¿Cómo se llama la persona que siempre se pone del lado del delincuente, del violento, del corrupto, del ladrón, del violador, del golpeador? Tiene dos nombres: cómplice y encubridor. La pregunta que me hago es por qué siempre terminan siendo socios del mal.
El primer ejemplo es Tamara Pettinato defendiendo a Facundo Moyano. Lo que ocurrió entre Moyano y Candela Arizaga incluyó un episodio de drogas, gritos, portazos, brotes psicóticos y corridas por Avenida del Libertador. Pero según Pettinato, es un asunto privado. Grave error: la violencia nunca puede esconderse detrás de la puerta de la intimidad. La privacidad termina cuando empieza la violencia. La puerta de una casa delimita la privacidad, pero no suspende la ley.
El segundo ejemplo es Julia Mengolini defendiendo a Cristina Kirchner. Vale la pena repasar el contexto: los US$5 millones de Florencia, las 145 propiedades de Muñoz, las 400.000 hectáreas de Báez, los 40 autos de Fabián Gutiérrez, el helicóptero del jardinero Barreiro, los US$9 millones de López, el yate de Jaime, los bolsos de Miceli, la chacra de US$2 millones de Rudy Ulloa. Mengolini dice que una inteligencia artificial le indicó que Cristina es inocente.
Mientras tanto, en la causa Cuadernos —totalmente abandonada por los medios—, el exsubsecretario de Transporte Aerocomercial Ricardo Cirielli declaró en el juicio oral y encendió todo. Cirielli describió a Ricardo Jaime así: “De vestirse más o menos, pasó a aparecer con trajes de lujo”. Y agregó: “Las azafatas de Southern Winds le decían ‘el Señor de los Anillos’, porque estaba lleno de oro”. Y completó el cuadro inicial: “Vino desde Córdoba en micro, no tenía plata. Yo le pagaba los sándwiches que almorzaba”.
El exsecretario de Transporte Ricardo Jaime fue acusado por Ricardo Cirielli de llevar bolsos a la Casa Rosada, donde se reunía con el entonces presidente Néstor Kirchner. (Foto: Hugo Villalobos/NA.)
Pero el testimonio de Cirielli no terminó ahí. Declaró que la secretaria personal de Jaime, Laura, le contaba que tenía miedo porque la enviaban con bolsos llenos de billetes de baja denominación al subte, donde había un Banco Nación, para cambiarlos por una denominación mayor. Y en el cierre del juicio oral, Cirielli fue contundente: “A Jaime siempre lo vi con un bolso, de 70 u 80 centímetros, de cuero. Eran pesados cuando los apoyaba en el piso. Pero no creo que haya llevado expedientes ahí”.
Por algún motivo, el kirchnerismo siempre termina defendiendo a esta gente. De hecho, Agustín Rossi defendió a Ricardo Quintela y ratificó que van a expropiar absolutamente todo. Y eso es muy grave, porque el kirchnerismo ya hizo un desastre estatizando absolutamente todo.
Agustín Rossi defendió a Ricardo Quintela y ratificó que van a expropiar absolutamente todo.(Foto: TN/ Juan Pablo Chaves)
El historial es conocido. En 2003, el Correo Argentino. En 2004, el Ferrocarril San Martín. En 2006, Aguas Argentinas, que pasó a ser AySA. En 2007, los ferrocarriles Roca y Belgrano Sur. En 2008, Aerolíneas Argentinas y las AFJP. En 2012, YPF y Ciccone. Y en todas esas empresas hicieron lo mismo: las llenaron de militantes.
Los números son elocuentes.
Eso se llama caja política: contratos, amigos, secretarias, amantes, ñoquis y punteros. Eso es lo que quieren recuperar.
De hecho, Quintela volvió a ser consultado sobre si no se había excedido con el tema de las expropiaciones, y respondió sin dudar: “Ratifico todo”. Necesitan recuperar las cajas. Hay que recordar que durante el gobierno de Alberto Fernández, La Cámpora llegó a manejar YPF, ANSES, PAMI, ENARSA, Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino, EANA, ORSNA, la DGI, Migraciones y el Ministerio del Interior.

La desesperación por recuperar las cajas los lleva a fingir demencia. (Foto: NA).
La desesperación por recuperar esas cajas los lleva a fingir demencia. Resulta que ahora Axel Kicillof y Máximo Kirchner siempre se quisieron. Hace apenas algunos meses, Máximo Kirchner estaba furioso con Kicillof. Listo. No pasó nada. Todo bien. Tabula rasa. ¿Qué pasó? Billetera mata galán. Billetera mata divismo. Necesitan volver como sea, porque no saben hacer otra cosa.
¿Quiénes estuvieron en el Hotel Emperador el martes por la noche? Diez personas: Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gustavo Melella, Gerardo Zamora, José Mayans y Germán Martínez.
¿Cuántos años lleva cada uno en la función pública?
Entre los 10 suman 285 años en la función pública. Sin embargo, se presentan como la renovación peronista.
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Y encima están nerviosos y violentos. Germán Martínez habló de Ravier en esos términos. Eso es una síntesis perfecta del kirchnerismo hoy: muy violentos, y defendiendo gente indefendible. Defienden a Facundo Moyano, a Martín Insaurralde, al Chiqui Tapia, a Ricardo Quintela. Vaya a saber qué extraña fascinación sienten con la marginalidad y la ilegalidad. Cuanto más turbio es el personaje, más rápido salen a bancarlo.
Albert Einstein dijo alguna vez: “El mundo no será destruido por quienes hacen el mal, sino por aquellos que los observan sin hacer nada”.
Opiniones libres; hechos sagrados.