El director técnico de ADT, Víctor Rivera, se refirió al estado actual del torneo Clausura y trazó un panorama de la competencia que lo define con una sola palabra: difícil. Para el entrenador, esa dificultad no es nueva ni circunstancial.
Es una condición estructural del fútbol peruano, moldeada por la geografía del país, los climas extremos y la paridad que hoy exhiben los planteles en todos los tramos de la tabla de posiciones.
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Rivera habló con claridad sobre lo que significa pelear la permanencia en un torneo donde cada punto vale lo mismo arriba que abajo.

La Liga 1 llega a su tramo decisivo con un escenario poco habitual: varios equipos separados por una diferencia mínima de unidades, tanto en la zona alta como en la baja. Universitario lidera la clasificación, pero la ventaja es estrecha. Boys ingresó a la pelea con solidez en las últimas jornadas, y Garcilaso, Melgar y Sporting Cristal también permanecen dentro del rango de los que aspiran al título o a una plaza internacional.
Rivera observó ese panorama con la perspectiva de quien lleva años en los bancos de la primera división. “Cada equipo empieza a mostrar su mejor producción, su mejor versión sobre esta última parte del año”, señaló el entrenador. Para él, la recta final obliga a todos a sacar el máximo rendimiento, independientemente del objetivo que persigan. “Cada partido, sinceramente, para los que estamos dentro de lo que significa estar disputando punto a punto, tenemos que encontrar el máximo protagonismo para poder llegar a las finales del torneo, cada uno en su realidad”, afirmó.
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Esa realidad, según Rivera, tiene tres caras bien distintas: quienes pelean por clasificar a competencias continentales, quienes van detrás del título del Clausura y quienes, como ADT, batallan por conservar la categoría. “Los que estamos abajo tenemos una lucha por la supervivencia. Ese es el ganar el campeonato al revés”, graficó el DT con una frase que resume la tensión que se vive en la parte baja de la tabla.

Más allá de la paridad entre los planteles, Rivera identificó un factor que, a su juicio, distingue al campeonato peruano de otros torneos de la región: la diversidad geográfica del país y las condiciones que impone sobre los equipos visitantes. “El torneo siempre ha sido difícil por la experiencia que he tenido en diferentes campeonatos que me ha tocado dirigir, porque nuestra geografía es bien variada”, sostuvo el entrenador.
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La altura es el condicionante más conocido. Varios clubes del centro del país disputan sus partidos de local en estadios ubicados a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, lo que impacta directamente en el rendimiento físico de los visitantes. Pero Rivera también apuntó al otro extremo climático: el norte del país, con temperaturas que pueden resultar igualmente agotadoras. “Tenemos muchos equipos del centro que tienen altura y los partidos también que hay que salir a jugar al norte con ese clima tan fuerte, de una alta temperatura”, describió.
Esos factores, remarcó, van más allá de la calidad de los planteles. “Son un condicionante para programar el viaje, la hidratación, el poder sostener físicamente y todo lo que significa el desplazamiento”, explicó Rivera, quien enumeró cada etapa del traslado como una fuente adicional de desgaste: la concentración previa, el aeropuerto, el vuelo, las escalas y el regreso.
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Uno de los aspectos menos visibles del campeonato peruano, pero que Rivera destacó con énfasis, es el costo físico acumulado que generan los constantes desplazamientos entre regiones. A diferencia de ligas donde los traslados son cortos y las condiciones climáticas son homogéneas, en el Perú cada visita a una plaza del interior implica una logística compleja que termina incidiendo en el estado de los jugadores.
“Hay como dos, tres, a veces, paradas que hay que hacer, que también generan un plus en cuanto al desgaste físico”, advirtió el técnico. Ese esfuerzo extra, que se acumula semana a semana, pesa sobre los cuerpos técnicos tanto como sobre los futbolistas. La planificación de la hidratación, los tiempos de recuperación y la administración de las cargas físicas se vuelven variables tan determinantes como el esquema táctico.
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Para Rivera, todo ese conjunto de exigencias es lo que convierte al torneo local en una prueba permanente de adaptación. No alcanza con tener argumentos futbolísticos: hay que sostenerlos en condiciones que cambian de una fecha a la siguiente, de una ciudad a otra, de la costa a la sierra y de vuelta. Eso, concluye el DT de ADT, es lo que hace que el campeonato peruano sea, y haya sido siempre, verdaderamente difícil.