La corrupción es una de las principales preocupaciones de los votantes brasileños de cara al balotaje entre Bolsonaro y Lula

calendar_today 21.10.2026 - person  - timer ~4 Minutos

La corrupción es una de las principales preocupaciones de los votantes brasileños de cara al balotaje entre Bolsonaro y Lula (REUTERS)

La corrupción es una de las principales preocupaciones de los votantes brasileños de cara al balotaje entre Bolsonaro y Lula (REUTERS)

La corrupción domina las preocupaciones de los votantes brasileños antes de la segunda vuelta presidencial del domingo entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, pero su efecto puede sentirse más en la abstención que en la decisión entre los dos candidatos. Bolsonaro obtuvo 2,2 millones más de votos que Lula en la primera ronda, una ventaja que podría ampliarse si crece el desencanto con la política, según AP.

Más de 33 millones de personas, equivalentes al 21% del electorado, no votaron el 4 de octubre: fue la mayor tasa de abstención en una primera vuelta desde 1998. Los datos de la justicia electoral brasileña muestran que esa proporción ha aumentado gradualmente desde 2006.

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La elección enfrenta a dos candidatos asociados, para parte de la población, con investigaciones o acusaciones de corrupción. Flávio Bolsonaro es investigado por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal, mientras que Lula pasó 19 meses en prisión por cargos de corrupción y lavado de dinero que luego fueron anulados.

La división política se hizo visible en la primera ronda, cuando muchos electores acudieron a votar con gorras y camisetas rojas, vinculadas al partido de Lula, o con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, adoptados por el movimiento de Bolsonaro.

Los simpatizantes más firmes de ambos espacios desconfían profundamente del adversario y lo consideran una amenaza. Esa identificación reduce el peso de las denuncias sobre el propio candidato, explicó Nara Pavão, profesora de ciencia política de la Universidad Federal de Pernambuco.

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“Tenemos una gran capacidad para filtrar la información que contradice nuestras creencias”, afirmó Pavão. “La gente no quiere descubrir la verdad sobre sus candidatos; quiere derrotar al oponente”.

Camila Tobji de Aquino, estudiante de pedagogía y psicología de 19 años, considera que la corrupción atraviesa a todos los sectores políticos brasileños. Sin embargo, su mayor preocupación es lo que interpreta como una amenaza de Flávio Bolsonaro para la democracia.

La división política se hizo visible en la primera ronda, cuando muchos electores acudieron a votar con gorras y camisetas rojas, vinculadas al partido de Lula, o con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, adoptados por el movimiento de Bolsonaro (REUTERS)
La división política se hizo visible en la primera ronda, cuando muchos electores acudieron a votar con gorras y camisetas rojas, vinculadas al partido de Lula, o con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, adoptados por el movimiento de Bolsonaro (REUTERS)

“Si votara solamente por un candidato que no estuviera vinculado a ninguna corrupción, votaría en blanco”, sostuvo. “Pero esa no es la disyuntiva que enfrenta Brasil. Para mí, se trata de poder votar en la próxima elección”.

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El escándalo de Banco Master y el desgaste electoral

Un escándalo que involucró a políticos y jueces de la Corte Suprema de Brasil colocó nuevamente la corrupción en el centro del debate público antes de los comicios. El juez Alexandre de Moraes, que presidió el proceso judicial que llevó a prisión al expresidente Jair Bolsonaro por su intento de golpe de Estado, es sospechoso de tener vínculos con el exdirector del banco quebrado Banco Master.

Flávio Bolsonaro también es señalado por sus presuntos vínculos con el antiguo responsable de la entidad. Tanto el magistrado como el candidato negaron haber cometido irregularidades.

El caso Banco Master reavivó para muchos brasileños el recuerdo de la Operación Lava Jato, la mayor investigación por corrupción y lavado de dinero de la historia del país, iniciada en 2014 y extendida a decenas de políticos.

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La repetición de estos escándalos puede aumentar la abstención y condicionar a los indecisos, advirtió Laura Chelidonopoulos, doctoranda en ciencia política de la Universidad de Pittsburgh e investigadora sobre corrupción. “La gente se desencanta con la política”, señaló. “Tiene menos motivación para elegir entre uno de estos dos bandos”.

José Tainan, asistente de cocina de 36 años y residente del complejo de favelas de Penha, en Río de Janeiro, dijo que apenas recuerda cuándo votó por última vez. Cree que su último sufragio fue para Lula, durante la década de 2000.

El juez Alexandre de Moraes, que presidió el proceso judicial que llevó a prisión al expresidente Jair Bolsonaro por su intento de golpe de Estado, es sospechoso de tener vínculos con el exdirector del banco quebrado Banco Master (REUTERS)
El juez Alexandre de Moraes, que presidió el proceso judicial que llevó a prisión al expresidente Jair Bolsonaro por su intento de golpe de Estado, es sospechoso de tener vínculos con el exdirector del banco quebrado Banco Master (REUTERS)

La corrupción fue la principal razón por la que dejó de participar en las elecciones. “No hay buenas opciones. Ninguno de los dos me representa. Prefiero justificar por qué no voté”, afirmó.

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El voto es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 70 años. Quienes no sufragan sin una razón válida deben pagar una multa pequeña.

Matusalem Aguiar, taxista de 54 años del empobrecido municipio de Belford Roxo, en Río de Janeiro, preferiría que solo las personas sin antecedentes pudieran ingresar a la política. Aun así, votará por Bolsonaro pese a las investigaciones por corrupción que enfrenta.

“Necesitamos un cambio”, dijo Aguiar mientras esperaba a su próximo pasajero en el centro de Río. “Algunas personas tienen mucho poder y no están administrando el país de la manera correcta”.

(Con información de Associated Press)