Un buen plato de garbanzos, bacalao y espinacas es una receta que puede sonar a comida de martes o a potaje de Semana Santa. Pero en ciertos días de octubre se convierte en protagonista de una fiesta declarada de Interés Truistico Nacional. Ocurre en Oviedo y la cita es El Desarme, una de sus tradiciones gastronómicas con más historia, que este año se celebrará del 16 al 25 de octubre, siendo el 19 su jornada grande.
Lo que lo diferencia por completo es que este guiso de garbanzos es solo parte del conocido como El Menú del Desarme, que continúa con callos, elaborados con una receta tradicional de la ciudad y termina, como manda la tradición asturiana, con arroz con leche. Tres platos que los restaurantes, sidrerías y casas de comidas de la ciudad recuperan cada año y que han terminado convirtiéndose en toda una seña de identidad local.
La costumbre hostelera tampoco es precisamente nueva. En 1897 los establecimientos ovetenses comenzaron a asumir el protagonismo de la celebración y a servir este menú en sus mesas. Más de un siglo después sigue siendo la parte más sabrosa de una fiesta que tiene mucho más que contar.
Para entender su curioso nombre hay que retroceder hasta el siglo XIX. En 1836, durante la Primera Guerra Carlista, las tropas que defendían Oviedo lograron rechazar dos intentos de tomar la ciudad y las autoridades ofrecieron a los soldados como agradecimiento un "rancho extraordinario", una comida que se repetiría en los años siguientes.
Décadas después, en marzo de 1876, el final de la Tercera Guerra Carlista volvió a reunir a la población alrededor de la mesa. Como era Cuaresma, las carnes y embutidos dejaron paso al pescado y aquel rancho extraordinario se preparó con garbanzos y bacalao. Meses más tarde, cuando llegó la tradicional conmemoración del 19 de octubre, el plato quedó incorporado a la celebración y acabó convertido en uno de sus grandes símbolos.
Durante estos días, el plano gastro tiene un papel protagonista, pero no todo sucede dentro de los restaurantes. El Desarme recupera también el Oviedo del siglo XIX con trajes de época y actos que se reparten por distintos puntos de la ciudad. El 17 de octubre, por ejemplo, el Paseo del Bombé acogerá el Concurso de Indumentaria de Época, con vestidos, uniformes y complementos inspirados en aquellos años y un gran desfile en el que participarán también los centros sociales de la ciudad.
La programación se extiende durante buena parte del mes con una exposición de indumentaria de época, actividades familiares y uno de los momentos más vistosos, el Gran Capítulo de la Cofradía del Desarme. Las cofradías participantes desfilarán desde la plaza del Fontán hasta el Teatro Filarmónica y después volverán a recorrer las calles acompañadas por la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo.
Entre plato y plato queda tiempo para recordar que la capital asturiana es una de las ciudades más atractivas de la cornisa cantábrica. El casco antiguo concentra buena parte de las visitas imprescindibles y puede recorrerse fácilmente a pie, con la Catedral de San Salvador como gran referencia y plazas como la del Fontán a pocos minutos de distancia.
También merece la pena salir del centro histórico para acercarse al Campo de San Francisco, ver el Teatro Campoamor, que esos mismos días volverá a ser protagonista por la celebración de los Premios Princesa de Asturias, o buscar algunas de las numerosas esculturas repartidas por la ciudad, entre ellas personajes tan dispares como Mafalda o la Regenta.