Por Cartas al director17 SEPTIEMBRE 2026

SEÑOR DIRECTOR:
La reconversión de la antigua Bolsa de Comercio representa una extraordinaria oportunidad para el centro de Santiago. Sin embargo, conviene no confundir la recuperación de un edificio con la recuperación de la ciudad.
Desde octubre de 2019, la violencia y el consiguiente temor al espacio público alteraron profundamente la vida del centro. Pequeños comercios cerraron o redujeron sus horarios, empresas se trasladaron a comunas percibidas como más seguras y el comercio informal ocupó crecientemente calles y paseos. La pandemia profundizó la pérdida de actividad y de flujos de personas.
Recuperar el centro exige revertir ese proceso. Residencia, comercio, servicios, instituciones, cultura y turismo son precisamente las actividades que producen ciudad. Su presencia genera movimiento, vigilancia natural, confianza y seguridad, condiciones indispensables para atraer nuevamente habitantes, visitantes e inversión.
En este contexto, la antigua Bolsa tiene un potencial excepcional. Su valor patrimonial, ubicación y pertenencia al sistema de paseos peatonales permiten que su reconversión pueda irradiar actividad hacia las calles y espacios públicos circundantes. Pero el desafío será evitar que se convierta en una isla de renovación en medio de un centro que conserva sus problemas.
Los grandes proyectos pueden actuar como catalizadores, pero recuperar una ciudad exige mucho más que intervenciones aisladas. Requiere el trabajo conjunto de autoridades, arquitectos, inversionistas y ciudadanos comprometidos con su cuidado y el bien común. La reconversión de la Bolsa ofrece una oportunidad para demostrar que, cuando estos esfuerzos convergen, es posible recuperar no sólo edificios y espacios públicos, sino también la seguridad, la confianza y la vida urbana que hacen ciudad.
Beatriz Maturana Cossio
Arquitecto y académica
Más sobre:Espacio públicoCiudadCentro de Santiago