La Biblioteca Central de Cantabria lleva un año sin comprar libros

calendar_today 14.07.2026 - person  - timer ~3 Minutos

La Biblioteca Central de Cantabria lleva un año sin actualizar los libros que presta a los más de 400.000 usuarios que utilizan sus instalaciones. Las compras de fondos se paralizaron -según la explicación oficial- tras un cambio en la normativa de contrataciones públicas del Estado, que ya no permite que se adquieran mediante contratos menores. Aunque otras bibliotecas han encontrado la fórmula para seguir haciendo compras y han seguido adquiriendo fondos con normalidad. La cuestión es que Cultura aún no ha decidido poner en marcha un nuevo sistema de adquisición.

Hasta ahora, en la biblioteca del antiguo edificio de Tabacalera se invertían unos cien mil euros al año en comprar novedades literarias de manera rotatoria a las librerías de Cantabria. Repartían los pedidos una vez al mes, lo que permitía a los ciudadanos poder leer las últimas ediciones. Hace meses se interrumpió esta forma de trabajar y no se volvieron a comprar libros.

Sin embargo, este cambio de normativa no obliga a hacer un concurso público cuando, además, el precio de los libros es fijo con lo que todas las ofertas serían idénticas en lo económico: se limitarían a aplicar el único descuento posible para bibliotecas del 15%.

La Biblioteca Municipal de Santander, por ejemplo, solucionó el asunto optando por un acuerdo marco que determina unos requisitos y las librerías que se presentan pasan a estar homologadas dentro de ese sistema. Ha seguido comprando fondos sin problema y sin necesidad de recurrir a un concurso que permitiría presentar ofertas a librerías de toda España y que obligaría a adquirir uno o dos lotes anuales, lo que no garantiza una rapidez en la renovación de fondos que había hasta ahora al hacer compras una vez al mes.

En el caso de la Biblioteca Central, gestionada por la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria, el asunto sigue sin resolverse aunque su directora, Alexia Loiña, subraya que de forma excepcional “se va a hacer una pequeña compra por el método clásico” de unos 15.000 euros -10.000 para fondo general y 5.000 para publicaciones infantiles- que no contribuye a aliviar el retraso que se ha generado en la adquisición de novedades.

En el año 2024, Cantabria invirtió 125.000 en comprar fondos y se hicieron 238.607 préstamos, solo de libros 217.000, a los que se unen publicaciones periódicas, películas o documentales.

La Biblioteca -según los últimos datos oficiales- supera los 400.000 usuarios, más que País Vasco, Asturias, Murcia o La Rioja y continúa incrementando el número. En 2024 se hicieron 2.316 carnés nuevos a personas adultas y casi seiscientos niños empezaron a leer cuentos y participar en las actividades que se desarrollan en talleres infantiles vinculados a la lectura.

La BCC abrió sus puertas en enero de 2010 y es cabecera del resto de las bibliotecas públicas de Cantabria.

Sin Bibliobús

Al retraso en la compra de libros se une la suspensión del servicio de Bibliobús, la biblioteca itinerante que da servicio a 46 pueblos. La empresa pública que lo gestiona, la Sociedad Regional de Cultura y Deporte, ya ha dado orden de que no se hagan más préstamos y durante este mes de julio, el último en que prestará servicio, se recogerán los 1.100 que tiene prestados en este momento.

La directora de la Sociedad insiste en que el servicio se mantendrá activo y será asumido directamente por el personal de la Biblioteca, ya que actualmente estaba a cargo de una empresa externa con dos bibliotecarias. Pero, de momento, no hay fecha ni proyecto para reanudar la actividad del Bibliobús.