Editor de Policiales de Diario Perfil.
Hoy 02:28
La muerte de un niño de 10 años en Fiambalá, Catamarca, volvió a poner bajo la lupa a la Naegleria fowleri, conocida como la “ameba comecerebros”.
El microorganismo provocó una meningoencefalitis amebiana primaria, una infección cerebral que es extremadamente infrecuente. Pero cuando ocurre su evolución es rápida y tiene una altísima mortalidad: superior al 97%. En este caso, el diagnóstico fue confirmado por el Instituto Malbrán mediante pruebas moleculares específicas
Pero, dónde vive este microorganismo. Se trata de una ameba unicelular que habita naturalmente en aguas dulces templadas o cálidas, como ríos, lagos, estanques y fuentes termales.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
La infección en las personas aparece cuando agua contaminada ingresa por la nariz y el microorganismo alcanza el cerebro a través de las vías olfatorias. Allí se instala y provoca una inflamación que destruye el tejido nervioso y las neuronas.
Algo importante es que no se contagia entre personas ni por beber agua contaminada ya que los ácidos digestivos del estómago la destruyen.
En un comunicado, el Colegio de Médicos de Catamarca destacó que es fundamental diferenciar el diagnóstico de la enfermedad de la identificación del sitio donde se produjo el contagio.
Aunque se investiga una posible exposición en aguas termales, la institución advirtió que cualquier vinculación con un establecimiento determinado requiere una confirmación epidemiológica específica.
La pediatra e infectóloga Patricia Carrizo Herrera explicó que las piletas correctamente tratadas no representan el mismo riesgo que las aguas naturales. “El cloro inactiva al microorganismo, por lo que las piletas de natatorios o de uso individual que están correctamente cloradas son seguras”, señaló. Para las termas naturales recomendó no sumergir la cabeza y utilizar pinzas nasales las actividades acuáticas.
Síntomas. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza intenso, náuseas y vómitos.
Suelen aparecer unos cinco días después de la exposición, aunque pueden manifestarse entre uno y doce días más tarde. Según los especialista, la enfermedad puede evolucionar rápidamente hacia rigidez de cuello, confusión, convulsiones y coma.