K’ub’ul: qué hay detrás de la búsqueda por ser reconocido como el idioma maya número 23

calendar_today 30.08.2026 - person  - timer ~11 Minutos

Hace semanas que la lluvia escasea. Se nota en el camino seco y en el polvo que deja suspendido cada vehículo a su paso. La temporada lluviosa comenzó tarde este año y las precipitaciones han estado por debajo de lo habitual en varias regiones del país.

Aquí, camino a Xum, se nota en la tierra y en las milpas que poco a poco pierden el verde, amarillean y se quedan sin elotes.

Lecturas relacionadas

Arriba, a poco más de mil metros sobre el nivel del mar, el viento cambia la sensación del calor. Desde Xum, la villa de Cubulco se extiende en un valle rodeado de montañas.

Se distinguen sus calles trazadas en línea recta y, entre los tejados, la iglesia en honor a Santiago Apóstol. Hacia las montañas quedan Pachalum y Joyabaj, Quiché, de donde la tradición oral refiere que llegaron los primeros habitantes.

En otra dirección está Rabinal, uno de los municipios donde se habla achi' y cuya cabecera está a menos de 20 kilómetros por carretera.

Cubulco también tiene sabores con los que se reconoce. Leonardo Antret Reyes lo describe como tierra de duraznos, del atol de zapuyul y del pulique.

La distancia parece corta. La que existe entre las palabras es más difícil de medir.

first-image

Vista panorámica del municipio de Cubulco, Baja Verapaz tomada desde el cerro Xum.

Foto Prensa Libre: Esbin García

En Cubulco, a un sapo le dicen ixpeq; en achi', ukuk. Una olla es b'oj para unos y xun para otros. Un guacal puede ser k'ox o tzima y un pato, patux o xpun. Son algunos de los ejemplos que la Comunidad Lingüística K'ub'ul utiliza para mostrar las diferencias entre ambas formas de hablar.

En Xum, sin embargo, ninguna frontera permite distinguirlas.

Cerca de la cima permanece una pequeña construcción de adobe con techo de teja. Adentro hay una cruz de madera, veladoras y un espacio marcado por el fuego de ceremonias anteriores.

Según pobladores, algunas personas llegan hasta aquí para celebrar ceremonias mayas. En estos días también llegan para pedir por la lluvia. La falta de agua amenaza las cosechas.

El cerro guarda además una historia que Antret Reyes, vicepresidente de la Comunidad Lingüística K'ub'ul, conoce desde la tradición oral.

first-image

Estudiantes del INEB Barrio Magdalena, donde el K'ub'ul forma parte de la vida cotidiana de algunos jóvenes.

Foto Prensa Libre: Esbin García

second-image

Jóvenes del INEB Barrio Magdalena participan en una actividad cívica en Cubulco, municipio donde se reivindica el K'ub'ul como idioma propio.

Foto Prensa Libre: Esbin García

“Dicen que antes, en la noche, la gente miraba de lejos que sobre el cerro salía un fuego de ocote con muchas chispas, por eso lo llamaron así: Xum”, cuenta.

Antret Reyes no llegó al cerro solamente para contar esa historia. Abajo, en Cubulco, dedica buena parte de su trabajo a otra forma de preservar lo que su comunidad considera propio: las palabras.

Sobre una mesa coloca vocabularios, libros de relatos, materiales educativos, textos para niños y una gramática. En las portadas se repite un nombre: K'ub'ul.

Como técnico pedagógico de campo trabaja con maestros de primaria y personas castellanohablantes en la enseñanza del k'ub'ul. Con los docentes practica, entre otros aspectos, sonidos mayas que no aparecen en el alfabeto español.

first-image

Una comerciante teje en su puesto del mercado municipal de Cubulco, Baja Verapaz. En estos espacios coinciden personas procedentes de distintas localidades, incluido Rabinal.

Foto Prensa Libre: Esbin García

Su argumento tampoco se limita a las palabras diferentes. Asegura que la comunidad hizo estudios en cuatro niveles lingüísticos: fonológico, sintáctico, morfológico y semántico.

“Dentro de ese estudio que hicimos nosotros, nos dimos cuenta que no se puede unificar”, afirma.

La reivindicación tampoco es reciente. La comunidad sitúa sus primeros esfuerzos organizados en el 2001 y los retomó con mayor fuerza en el 2022, cuando impulsó una petición para que el k'ub'ul sea reconocido como un idioma distinto del achi'.

Que existen diferencias entre ambas formas de hablar no está en discusión. Lo que divide a la comunidad y a la Academia de las Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG) es qué significan.

first-image

Una mujer y un niño conversan en k'ub'ul en el parque central de Cubulco, Baja Verapaz..

Foto Prensa Libre: Esbin García

second-image

Estudiantes del INEB Barrio Magdalena participan en clase en Cubulco, Baja Verapaz. Una de las alumnas viste indumentaria maya.

Foto Prensa Libre: Esbin García

Palabras en el aula

Delfina Primero Ismalej ha vivido entre ambas. Su madre es de Rabinal y su padre, de Cubulco.

En casa predominó la forma de hablar de su papá, mientras aprendió la de Rabinal con el tiempo. Ahora enseña idioma maya, entre otras materias, en el Instituto Nacional de Educación Básica Barrio Magdalena, en Cubulco.

“El idioma de Rabinal y de Cubulco tiene un poquito de diferencia, pero no demasiado”, explica.

La dificultad, dice, aumenta cuando alguien de Rabinal habla rápido. Ella comprende mejor a los hablantes de Cubulco porque esa fue la forma que aprendió y utilizó con mayor frecuencia desde niña.

Entre sus estudiantes, las fronteras cambian otra vez.

first-image

Angelina y Marta atienden en k'ub'ul una farmacia de Cubulco, Baja Verapaz, una de las pocas que ofrece atención en el idioma.

Foto Prensa Libre: Esbin García

Yeimerson Omar Tapera Raimundo y Paulina Canto González, ambos de 13 años y estudiantes de primero básico, explican que cuando escuchan a jóvenes de Rabinal reconocen parte de lo que dicen, pero no todo.

“Hay cosas que sí les entendemos, pero hay cosas que no”.

“Porque hablan algo diferente a lo que ya estamos acostumbradas a hablar”.

Cuando las palabras no alcanzan, cuentan, recurren al español. La experiencia muestra algo que las cifras por sí solas no pueden explicar: la comprensión cambia de una persona a otra y depende también de cuánto contacto haya tenido con la forma de hablar de la comunidad vecina.

En Rabinal, María González Serpec, de 76 años, también identifica diferencias con la forma de hablar de Cubulco. Una de ellas aparece con pix: durante la reportería, pobladores explicaron que la palabra tiene significados distintos en ambas comunidades: en Rabinal se refiere al tomate y en Cubulco, a los testículos.

first-image

Vecinos conversan en las bancas del parque central de Rabinal, uno de los municipios donde se habla Achi.

Foto Prensa Libre: Esbin García

second-image

Pobladores caminan por el corredor del Cabildo Municipal, frente al parque central de Rabinal, Baja Verapaz.

Foto Prensa Libre: Esbin García

Qué encontró la ALMG al estudiar el achi'

La ALMG intentó medir esas diferencias mediante un estudio de variación dialectal del achi' que abarcó Cubulco, Rabinal, San Miguel Chicaj y Salamá.

La investigación seleccionó a 30 participantes mayores de 40 años en cada municipio y recogió habla en contextos sociales y mediante grabaciones. En Cubulco, el trabajo se efectuó en 15 comunidades mayahablantes.

Los resultados mostraron variación en el 59% de las palabras investigadas. De ese total general, 22% correspondió a variación léxica —es decir, palabras diferentes para un mismo referente— y 37%, a cambios fonológicos.

El estudio estableció además 78% de inteligibilidad entre los municipios investigados.

El 78% no corresponde exclusivamente a una comparación entre Cubulco y Rabinal, sino al conjunto de municipios incluidos en el estudio.

first-image

María González Serpec, de 76 años y originaria de Rabinal, explica las diferencias que percibe entre el achi' de su municipio y la forma hablada en Cubulco.

Foto Prensa Libre: Esbin García

Para la Academia, los resultados describen variantes territoriales de un mismo idioma. El estudio fue concebido para determinar la variación dialectal y contribuir a la estandarización de la escritura del achi'.

La propia documentación normativa de la ALMG registra particularidades de Cubulco. Entre ellas figura la pérdida o modificación de determinados sonidos respecto de otras variantes del Achi.

Para la ALMG, esas diferencias corresponden a variantes territoriales del achi'.

¿Cuánta diferencia hace que un idioma sea distinto?

La pregunta parece sencilla: ¿Cuánto deben diferenciarse dos formas de hablar para ser consideradas idiomas distintos?

“La diferencia entre idioma y variedad o dialecto en realidad es, en última instancia, sociocultural y política”, explica Sergio Romero, profesor de antropología lingüística de la Universidad de Texas en Austin.

La inteligibilidad es una de las herramientas que permiten medir la distancia entre dos formas de hablar, pero Romero advierte que no funciona como una frontera matemática.

Dos personas que conversan pueden modificar palabras, pronunciación y otros recursos para facilitar la comprensión. También influye la exposición anterior.

Una persona que mantiene contacto frecuente con hablantes de otra comunidad puede entenderlos mejor que alguien que casi nunca los escucha.

Por eso, explica Romero, una prueba de inteligibilidad debe tomar en cuenta cuánto contacto previo han tenido los participantes.

first-image

La iglesia de Santiago Apóstol se levanta en el centro de Cubulco, municipio donde se reivindica el k'ub'ul como idioma propio.

Foto Prensa Libre: Esbin García

second-image

La iglesia de San Pablo Apóstol está en Rabinal, uno de los municipios donde se habla achi'.

Foto Prensa Libre: Esbin García

Eso ayuda a entender por qué en Cubulco las respuestas no son idénticas: algunos entrevistados aseguran comprender buena parte del Achi' de Rabinal y otros encuentran mayores dificultades.

Las listas de palabras tampoco resuelven por sí solas la discusión.

Para establecer la distancia entre dos formas de hablar deben estudiarse estructuras más amplias: sistemas de sonidos, morfología, sintaxis, formas verbales y otras características gramaticales.

Romero lleva la comparación a otro caso guatemalteco. “La diferencia entre achi' y k'iche' no es mayor que la que hay entre Cubulco y achi'”, sostiene.

Por qué la ALMG rechaza reconocer al K'ub'ul como otro idioma

La ALMG mantiene otra posición respecto de Cubulco.

El 2 de mayo del 2024, su Dirección Lingüística y Comunicación emitió un dictamen técnico solicitado por la Comisión de Pueblos Indígenas del Congreso.

La institución concluyó que “no es procedente el reconocimiento de la variante K'ub'ul [...] como un idioma diferente”, porque, según su evaluación, no cumple los requisitos legales, lingüísticos, sociolingüísticos y científicos mínimos.

La Academia explica que para ese tipo de análisis considera los niveles fonológico, morfológico, sintáctico y semántico.

La posición adquirió un tono más fuerte en un comunicado del 26 de agosto del 2025. La ALMG afirmó que la propuesta de reconocimiento utiliza argumentos que considera carentes de fundamento científico, advirtió que podría afectar la unidad del pueblo maya y pidió al Congreso improbarla.

Prensa Libre solicitó al presidente de la ALMG, Rony Otzoy, una entrevista para conocer la posición actual de la institución, pero no obtuvo respuesta hasta el cierre de esta publicación.

Qué cambiaría si el k'ub'ul fuera reconocido

La discusión tiene una vía concreta en el Congreso.

La iniciativa 6252 fue presentada por el entonces diputado Edgar Rubén Dubón García y conocida por el pleno en septiembre del 2023. Propone reformar el artículo 7 de la Ley de la Academia de las Lenguas Mayas de Guatemala para incorporar al k'ub'ul.

El cambio tendría una consecuencia institucional directa: el Consejo Superior de la ALMG pasaría de 22 a 23 representantes titulares, con sus respectivos suplentes, al incorporar a la Comunidad Lingüística K'ub'ul.

El reconocimiento, por tanto, no sería solo nominal.

La exposición de motivos de la iniciativa sostiene que la falta de reconocimiento ha limitado proyectos de desarrollo lingüístico y menciona ámbitos como educación, alfabetización, producción de materiales, medios de comunicación y administración pública.

La iniciativa no establece por sí misma programas educativos, plazas de intérpretes ni una asignación presupuestaria específica. La reforma sí reconocería legalmente al k'ub'ul e incorporaría a su comunidad a la estructura de representación de la ALMG.

¿Reconocer una variante es la única manera de protegerla?

Raxche' Rodríguez Guaján, editor e investigador de idiomas mayas, introduce otro matiz.

Para él, la identidad y la autodeterminación de una comunidad deben respetarse, pero no equivalen por sí solas a una clasificación lingüística. Las diferencias internas también pueden documentarse, enseñarse y preservarse sin que necesariamente se reconozca un idioma separado.

“Una variante no tiene que convertirse en idioma independiente para merecer protección”, sostiene.

Rodríguez Guaján considera que la estandarización no debería significar uniformización. Una variante puede conservar vocabulario, pronunciaciones y otras características propias dentro de un idioma compartido.

El reconocimiento de un idioma, agrega, tampoco garantiza por sí solo su vitalidad. Para que sobreviva resulta fundamental que continúe transmitiéndose entre generaciones y tenga presencia en la educación, los materiales escritos y la vida comunitaria.

El debate, entonces, plantea dos cuestiones que no son necesariamente iguales: cómo se clasifica una forma de hablar y cómo se garantiza que continúe viva.

¿Cuántas personas hablan k'ub'ul?

El Censo del 2018 no ofrece una cifra específica de hablantes de k'ub'ul. Cubulco registró 54,869 habitantes. De ellos, 40,807 se identificaron como mayas y, dentro de esa población, 40,139 fueron registrados en la categoría achi'. k'ub'ul no figuró como una categoría separada.

La iniciativa 6252 sostiene que alrededor del 75% de la población de Cubulco habla k'ub'ul. El dato figura en la exposición de motivos de la propuesta legislativa.

En Cubulco, los jóvenes hablan con sus padres y abuelos, aprenden a escribir, recurren al español cuando no consiguen entenderse y siguen usando las palabras con las que crecieron.

Los libros que Antret Reyes coloca sobre la mesa buscan que esas palabras también permanezcan escritas.

Desde el cerro Xum no se ve dónde termina una forma de hablar y comienza la otra. La frontera está abajo, entre quienes todavía la hablan y discuten cómo llamarla.

Otros usuarios también leyeron