El fichaje de James Rodríguez por Avellino se frustró por razones deportivas, además de las económicas, antes de que el colombiano fuera anunciado por Atlético Nacional. El presidente del club italiano, Angelo D’Agostino, explicó que el entrenador Alessandro Nesta dudaba de que el volante se ajustara a las necesidades del equipo.
El 16 de septiembre de 2026, Rodríguez tendrá su primer partido con Atlético Nacional ante Internacional de Bogotá, en el estadio Nemesio Camacho El Campín. El encuentro corresponderá a la jornada 13 de la Liga BetPlay II-2026 y marcaría el debut del futbolista, de 35 años, con el equipo antioqueño.
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Avellino ocupa el cuarto puesto de la Serie B y es dirigido por Nesta, campeón del mundo con la selección italiana. D’Agostino confirmó que el club sí evaluó contratar al capitán de la Selección Colombia, pero dijo que el técnico no estaba convencido de que su llegada respondiera a las necesidades de la plantilla.
“Alessandro Nesta me expresó dudas sobre las capacidades del colombiano, al considerar que no se ajustaba del todo a las necesidades del equipo”, declaró D’Agostino a Sportchannel News 214 después del empate 1-1 entre Avellino y Palermo. Il Meridiano Sport reprodujo sus declaraciones y señaló que la negociación no se frustró únicamente por motivos económicos, sino también por las reservas del entrenador.
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El club italiano dejó atrás la posibilidad de fichar a Rodríguez y concentra sus planes en la remodelación de su estadio y en el objetivo de ascender a la primera división.
El 15 de septiembre de 2026, a través de un mensaje emotivo en sus redes sociales en el cual anunció su retiro de la Tricolor:
“Hoy quiero hablarles desde el corazón. Después de muchos años, muchos partidos, muchas alegrías y también momentos duros, siento que llegó el momento de cerrar una de las etapas más importantes de mi vida: mi camino con la selección Colombia.
Vestir esta camiseta fue un sueño, pero también una responsabilidad enorme. Cada vez que entré a una cancha entendí que no jugaba solamente por mí. Jugaba por mi familia, por mis compañeros y por millones de colombianos que soñaban con todos nosotros.
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Tuve la fortuna de vivir momentos que jamás imaginé: mundiales, goles, noches inolvidables, victorias que nos hicieron creer y derrotas que nos hicieron más fuertes. Todo eso me marcó para siempre.
Desde que llegué a la Selección tuve un pensamiento muy claro: que el día que me fuera pudiera sentir que dejaba esta camiseta más arriba de como la encontré. Quería aportar, dejar una huella y ayudar a que Colombia creyera que podía competir contra cualquiera.
Hoy, al mirar el camino recorrido, siento que lo conseguimos. No fue solamente mío: fue de una generación completa, de muchos compañeros y de un país que volvió a soñar en grande.
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Tuve el honor de llevar la camiseta número diez y también la cinta de capitán. Siempre intenté hacerlo con respeto, responsabilidad y con la conciencia de lo que significaba representar a Colombia. Hubo días buenos y otros muy difíciles, pero nunca dejé de sentir orgullo por estos colores.
Quiero agradecer a cada compañero con el que compartí este camino, a los entrenadores, los cuerpos técnicos y a todas las personas que hicieron parte de la Selección durante estos años. Cada uno dejó algo en mi historia.
También quiero agradecer a mi familia. Estuvieron detrás de cada partido, de cada viaje, de cada alegría y de cada momento complicado. Fueron mi fuerza cuando las cosas no eran fáciles. En especial, mis hijos, Salomé y Samuel: muchas veces jugué por ellos.
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Cuando estaba cansado, cuando había presión o cuando las cosas no salían como quería, pensar en ellos siempre me dio una razón para seguir. Quise que se sintieran orgullosos de su papá, no solo por los goles o los triunfos, sino por defender a su país con amor, respeto y entrega.
A toda Colombia, gracias. Gracias por acompañarme durante tantos años, por celebrar conmigo, sufrir conmigo, exigirme, apoyarme y hacerme sentir su cariño en cada rincón del mundo.
Sé que vienen nuevas generaciones, nuevos jugadores y nuevos sueños. A ellos les deseo lo mejor. Que entiendan siempre el privilegio que significa vestir esta camiseta y que la defiendan con el alma.
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Me voy tranquilo porque sé que lo di todo. Gracias por cada recuerdo, cada abrazo y cada momento", dijo.