Iván de Pineda construyó una carrera que comenzó de forma inesperada y que, con el paso del tiempo, se expandió hacia ámbitos tan diversos como la moda internacional y la televisión. En medio de un presente de gran continuidad laboral, recordó cómo fueron aquellos primeros años de cambios acelerados y qué enseñanzas conserva de una etapa que definió buena parte de su recorrido profesional. Entre recuerdos y experiencias, compartió una mirada personal sobre el valor de tomar decisiones y mantenerse enfocado en los objetivos elegidos.
A punto de cumplir 50 años, Iván de Pineda atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. Con décadas de experiencia en el modelaje, la televisión y la conducción, construyó un recorrido profesional marcado por la constancia y la capacidad de adaptarse a distintos formatos. En una reciente entrevista con La Nación, repasó parte de ese camino y reflexionó sobre los desafíos que enfrentó desde muy joven, cuando su vida cambió de manera inesperada y pasó de las aulas del colegio a las principales capitales de la moda internacional.
La llegada del conductor al mundo del modelaje fue casi accidental. Mientras proyectaba un futuro ligado al derecho o a la diplomacia, apareció una oportunidad que modificó sus planes. A partir de ese momento comenzó una carrera que lo llevó a trabajar para algunas de las marcas más reconocidas de la industria y a instalarse durante largos períodos en ciudades como Milán, Tokio y Nueva York. Sin embargo, al recordar aquellos años, señaló que nunca perdió de vista que se trataba de una profesión y que siempre intentó asumirla con responsabilidad.
En ese repaso, Iván de Pineda también reconoció que la velocidad con la que sucedieron los acontecimientos implicó desafíos propios de la edad. Por eso, al referirse a esa etapa, expresó la frase que hoy resume gran parte de su mirada sobre el pasado: “Nunca dije que no cometí errores. Imaginate, pasar del colegio a Milán, Tokio, Nueva York”. Según explicó, atravesó situaciones de aprendizaje como cualquier persona joven que debe tomar decisiones en contextos completamente nuevos, aunque destacó el acompañamiento de su entorno, que lo ayudó a mantener los pies sobre la tierra a pesar de la exposición.
La lectura fue una de las herramientas que, según contó, le permitió transitar aquellos años de una manera particular. Debido a una fuerte miopía durante su infancia, desarrolló desde muy temprano el hábito de leer. Más adelante, cuando comenzó a recorrer el mundo por trabajo, encontró en los libros una forma de conectar cada ciudad con historias, autores y contextos culturales que ya conocía. Esa curiosidad intelectual se convirtió en una constante y terminó moldeando su personalidad.
La inquietud por aprender aparece actualmente en Pasapalabra, el ciclo que conduce desde hace una década y que se transformó en uno de los formatos más reconocidos de la televisión argentina. Iván de Pineda explicó que el proyecto comenzó a gestarse mucho antes de su llegada a la pantalla y recordó que las primeras reuniones de trabajo estuvieron atravesadas por el disfrute del juego. Con el paso de los años, el programa atravesó cambios de canal, horarios y formatos, pero logró mantener una conexión con el público.
Para el conductor, una de las claves del éxito reside en el clima que se genera durante cada grabación. Según relató, tanto el equipo de producción como los participantes y los técnicos se involucran activamente en las dinámicas del ciclo. Esa participación espontánea termina trasladándose a la pantalla y permite que quienes están del otro lado también jueguen desde sus hogares. Además, aseguró que él mismo continúa sorprendiéndose con las consignas y que disfruta la posibilidad de seguir incorporando conocimientos.
Desde hace algunos años, Iván de Pineda participa en tareas de producción, aunque remarca que prefiere aportar ideas sin perder de vista la función específica que cumple como conductor. En ese sentido, valoró el trabajo colectivo y destacó la importancia de confiar en los distintos profesionales que forman parte del programa. También reveló que gran parte de los juegos que se ven al aire son desarrollos creados localmente y que detrás de cada propuesta existe un extenso proceso de prueba, corrección y mejora.
Iván de Pineda repasó una etapa de su vida marcada por cambios tempranos, decisiones importantes y experiencias en distintos países que llegaron cuando todavía era muy joven. Al mirar hacia atrás, reconoció el aprendizaje que le dejaron esos años de formación y destacó la importancia del acompañamiento de su entorno en un contexto de transformaciones constantes. Con una trayectoria amplia, mantiene una mirada enfocada en el recorrido realizado, en los vínculos que fue consolidando y en las experiencias que definieron su camino.
VDV