El Juzgado Federal 2 de Lomas de Zamora comenzará esta semana el peritaje de los teléfonos, computadoras y equipos de radio incautados en el megaoperativo que se realizó en 2024 en Caviahue. El objetivo es claro: tirar del hilo para desarmar el entramado financiero de una red que operaba de manera transnacional.
El secuestro de los 783 kilos de cocaína, valuados en más de 15 millones de dólares, no fue un hecho aislado. La Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) tiene en la mira la ruta completa de la droga, que bajaba desde Perú hasta España, utilizando la frontera neuquina con Chile como punto estratégico de tránsito.
Para entender el motivo por el que peritan los celulares, hay que volver a la madrugada del 4 de julio de 2024. Tras meses de tareas de inteligencia sigilosas, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval ejecutaron el operativo bautizado como «Infierno Blanco».
La banda había elegido el frío y la tranquilidad turística de Caviahue para «enfriar» la droga. Habían llegado apenas quince días antes del golpe final, pero algo falló. Los uniformados interceptaron a la organización en plena madrugada, justo cuando intentaban mover 700 panes de cocaína empaquetados en bolsos negros a bordo de tres vehículos.
Esa misma madrugada, la Justicia ordenó ocho allanamientos en Córdoba, CABA y Buenos Aires, donde incautaron vehículos, dinero, cartas náuticas y dispositivos electrónicos por un valor estimado de 22 mil millones de pesos.
La investigación reveló la sofisticada logística que desplegaron en la región para pasar desapercibidos:
Los dispositivos secuestrados en los ocho allanamientos simultáneos guardan secretos que cruzan las fronteras de la Patagonia. La Justicia asocia directamente a esta banda con el histórico secuestro de 1.460 kilos a bordo del velero Thorben en 2020.
Sin embargo, lo que más urge a los investigadores es atar los cabos sueltos violentos. La causa ya quedó rozada por dos crímenes con sello sicario perpetrados en Pilar y Recoleta. De los mensajes borrados y contactos ocultos en estos teléfonos, dependerá la caída de los eslabones más altos que aún permanecen prófugos.