Las olas de calor cada vez más intensas y las sequías prolongadas provocaron una nueva temporada crítica de incendios forestales en Europa. Francia, España, Portugal, Italia, Reino Unido y hasta Noruega combaten grandes incendios. Estados Unidos y Canadá enfrentan una situación similar.
En Canadá, los incendios habían arrasado al menos 3,3 millones de hectáreas hasta este 24 de julio. Frente a semejante escenario, los especialistas advierten que la solución va mucho más allá de retirar vegetación seca.
"No existe una solución única", afirma a DW Amy Duchelle, especialista forestal de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Según la experta, las olas de calor extremas y las sequías asociadas al cambio climático están secando árboles y sotobosques, lo que favorece incendios mucho más intensos y difíciles de controlar, incluso en regiones que antes eran demasiado húmedas para arder.
Las estrategias deberían adaptarse a cada ecosistema. En las selvas tropicales, como la Amazonía o el sudeste asiático, es clave frenar la deforestación, conservar la cobertura vegetal y responder rápidamente ante cualquier foco de incendio.
En Europa, las medidas incluyen reforzar la vigilancia transfronteriza y favorecer especies de árboles más resistentes al fuego, en lugar de coníferas altamente inflamables. También se busca recuperar bosques más diversos, capaces de resistir mejor los incendios.
En algunos ecosistemas, el fuego forma parte del equilibrio natural. "Nuestro bosque boreal depende del fuego; lo necesita para mantenerse sano", explica Amy Cardinal Christianson, especialista indígena métis en incendios forestales del oeste de Canadá.
Los incendios periódicos crean cortafuegos naturales, favorecen el crecimiento de nueva vegetación y ayudan a restaurar los ecosistemas. No obstante, el cambio climático está acelerando ese ciclo: la temporada comienza antes, dura más y los incendios son mucho más difíciles de controlar.
Christianson sostiene que los modelos de gestión introducidos para favorecer la industria maderera, basados en la supresión total del fuego y en plantaciones de monocultivos, aumentaron el riesgo. "Al excluir el fuego, hemos acelerado el peligro", afirma. En cambio, las quemas controladas realizadas de forma periódica pueden ayudar a reducir el riesgo de incendios fuera de control.

Ante incendios cada vez más extremos, el objetivo ya no es únicamente extinguir el fuego, sino reducir el riesgo, prepararse para un clima cambiante y fortalecer la recuperación de los ecosistemas después de los incendios.
Con ese propósito, la FAO creó en 2023 el Centro Global de Gestión de Incendios, una iniciativa para que los países intercambien conocimientos, mejoren la capacitación y coordinen sus respuestas. El programa también promueve el uso de nuevas tecnologías, sistemas de monitoreo y plataformas digitales para detectar incendios y responder con mayor rapidez.
Christianson participa en una red dedicada a promover el conocimiento indígena sobre el manejo del fuego. Entre esas prácticas destaca la quema cultural, pequeños incendios de baja intensidad adaptados a cada paisaje para eliminar material combustible, proteger la biodiversidad y reducir el riesgo de grandes incendios.
Para Christianson, el objetivo debe ser restaurar paisajes saludables que resistan mejor los incendios. Esto incluye recuperar humedales o reintroducir especies nativas, como el bisonte en Canadá, cuyo pastoreo reduce la acumulación de vegetación combustible. Iniciativas similares ya se aplican en España y Portugal.

Uno de los ejemplos recientes más exitosos es Brasil. Según la experta Duchelle, el país logró reducir tanto la deforestación como los incendios en la Amazonía gracias a la cooperación entre las autoridades federales, estatales y municipales, junto con una política nacional de gestión integrada del fuego.
En 2025, los incendios en la Amazonía cayeron un 80 por ciento respecto de 2024 y un 56 por ciento frente al promedio histórico de las últimas cuatro décadas. No obstante, el Cerrado brasileño continuó registrando incendios debido a la sequía prolongada y los expertos advierten que la llegada del fenómeno de El Niño podría aumentar nuevamente el riesgo.
(ct/rml)