El Día de San Ignacio de Loyola se conmemora el 31 de julio de cada año, en honor al creador de la Compañía de Jesús. Conocida como los Jesuitas, esta orden religiosa promovió la Reforma Católica en los siglos XVI y XVII, impulsando sus valores a través de misiones y educación, un movimiento religioso que continúa en vigencia. Es recordado también como patrono de los ejercicios espirituales, los retiros y las jornadas de conversión o meditación, del ejército y las fuerzas armadas.
Ignacio de Loyola nació el 24 de octubre de 1491 en Azpeitia, España. Se interesó por la milicia desde pequeño, por lo que se formó en Castilla con un ministro de la corte del rey Fernando el Católico. Durante unas de sus misiones en defensa en la región de Pamplona, fue herido y debió pasar un largo tiempo en reposo.
Fue en este período de recuperación que se dedicó a estudiar sobre la vida de Cristo. Sus aprendizajes lo motivaron a cambiar su estilo de vida y viajó al Monasterio de Montserrat, donde se confesó. Luego de esta travesía, vivió en una cueva durante diez meses, en los que se dedicó al rezo y la austeridad. Fue allí donde ideó los Ejercicios Espirituales, un escrito que exploraba el sentido de la vida, las costumbres y la misión del hombre. Tras finalizar su obra, peregrinó hacia Jerusalén.
Al volver a España, estudió en las Universidades de Barcelona, Alcalá de Henares y Salamanca y luego en la de París. El siguiente paso fue uno de los más importantes de su vida. En 1534, fundó la Compañía de Jesús, actualmente conocida como los jesuitas, una fraternidad dedicada a la “perfección evangélica”. El mismo año, fue aprobada por el Papa Pablo III, quien otorgó el permiso de ordenarse sacerdotes.
Una de las principales misiones de los jesuitas era expandir el mensaje católico. Algunos de los momentos más importantes de su trayectoria fueron la Contrarreforma y el crecimiento del catolicismo en Asia y en América.
Tres años más tarde, fue nombrado sacerdote en Roma, bajo la confirmación del papa Pablo III. Fue en esta ciudad donde fundó los colegios Romano y Germánico. San Ignacio de Loyola falleció el 31 de julio de 1556, en la sede de los jesuitas de esta localidad italiana. Actualmente sus restos descansan en la actual iglesia del Gesú en Roma. En 1622 fue canonizado por el papa Gregorio XV en 1622, quien lo denominó como patrón de los retiros.
San Ignacio,
tú, que entregaste tu vida totalmente
al amor de Dios,
transformándote en incansable anunciador del Evangelio,
rezamos con tus palabras para que también nuestra vida
pueda ser un don para Dios y para los hermanos:
“Toma, Señor y recibe toda mi libertad,
mi memoria, mi inteligencia
mi voluntad; todo lo que poseo
Tú me lo diste, y a Ti, Señor, te lo entrego.
Todo es tuyo, dispone de todo
según tu voluntad:
dame sólo tu amor y tu gracia;
con eso me basta.”
¡San Ignacio de Loyola,
ruega por nosotros!