
Una infección que requiere antibióticos endovenosos, una descompensación respiratoria o un tratamiento oncológico no siempre exigen que el paciente permanezca en una cama de hospital.
En Bahía Blanca, médicos y otros profesionales del Hospital Municipal de Agudos Dr. Leónidas Lucero desarrollaron un programa de hospitalización a domicilio para pacientes clínicamente estables que todavía necesitan controles o tratamientos. El hospital define el ingreso, indica la medicación y mantiene el seguimiento, aunque una parte de la atención continúe fuera de sus fronteras.
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La experiencia pone en práctica una forma de descentralización sanitaria: trasladar a la casa del paciente prestaciones que suelen concentrarse en el hospital, cuando las condiciones clínicas, familiares y sociales lo permiten.
Para los pacientes, puede evitar traslados y días de internación lejos de su entorno; para el sistema de salud, permite reservar camas para quienes requieren atención de mayor complejidad.

El Hospital Municipal de Agudos Dr. Leónidas Lucero (HMALL) recibe urgencias y emergencias de Bahía Blanca, una ciudad de 340.000 habitantes cuya área de influencia alcanza a cerca de 500.000 personas. Tras la pandemia, las dificultades de los centros privados de salud ya habían incrementado la demanda sobre el sector público.
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El equipo de médicos empezó a desarrollar la hospitalización a domicilio en ese escenario, marcado por la falta de camas y la atención de adultos mayores con enfermedades múltiples. En ese contexto, dos emergencias climáticas azotaron la cuidad: en diciembre de 2023, un temporal derribó unos 20.000 árboles, dañó infraestructura, servicios y hospitales. Quince meses después, en marzo de 2025, una inundación volvió a afectar la localidad.
“Fue una tormenta perfecta en el momento en el cual nosotros queríamos desarrollar un programa de hospitalización a domicilio en un hospital público”, dijo a Infobae Matías Mirofsky, subjefe del servicio de Clínica Médica del hospital Lucero. Según explicó, en aquel momento, los hospitales privados que ya atravesaban dificultades llegaron al límite de su capacidad, lo que sumó presión sobre la red de atención pública.
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Para Mirofsky, el problema excede la disponibilidad de camas. En general, los pacientes mayores con varias enfermedades y tratamientos requieren más recursos, mientras las internaciones prolongadas exponen a algunas personas a riesgos evitables. “Los hospitales no siempre son lugares seguros”, advirtió, en referencia a quienes pueden continuar su atención fuera de una sala de alta complejidad.
La hospitalización a domicilio tiene antecedentes en Argentina y otros países de América Latina, sobre todo en el sector privado. El desafío en Bahía Blanca fue adaptar esa práctica a los recursos disponibles en un hospital estatal. La iniciativa comenzó como una respuesta a la falta de camas y luego sumó su articulación con áreas de alta demanda, como hospital de día, Oncología y Hematología.
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El caso fue presentado en el Roche Press Day LATAM 2026, realizado en San José de Costa Rica, al que asistió Infobae. Allí, Mirofsky planteó que estos programas deben pensarse “no como una sustitución de una internación aguda, sino como un sistema más integral de cuidados domiciliarios transversales”.
La atención en el hogar no alcanza a cualquier paciente ni a toda medicación. Depende del estado clínico, del tratamiento indicado, de una evaluación profesional y de la existencia de un circuito de respuesta ante complicaciones.
Durante el encuentro regional sobre descentralización e innovación en salud desarrollado en Costa Rica, María Pía Orihuela, gerente general de Roche Pharma Argentina, sostuvo que parte de ese cambio se vincula con innovaciones médicas desarrolladas durante años de investigación, que permiten nuevas formas de administración para patologías específicas: “El objetivo es que los pacientes puedan recibir atención sanitaria cerca del lugar donde viven, donde hacen su vida”, indicó.
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Orihuela señaló que, según la evidencia disponible, uno de cada tres pacientes con cáncer altera o interrumpe su tratamiento debido a las distancias que debe recorrer para acceder a la atención. “Cuando acortamos las distancias no es solo bajar costos de traslado, es devolverle tiempo a las personas”, afirmó.
La atención en el hogar no sirve para cualquier paciente ni para toda medicación. Depende de la condición clínica, las características del tratamiento, la evaluación profesional y la existencia de un circuito de respuesta ante complicaciones.

Para ponerlo en marcha, el equipo trabajó durante ocho meses en reuniones quincenales entre Clínica Médica, Dirección, Enfermería, Sistemas e Informática, Servicio Social y Epidemiología. También incorporó a SIEMPRE, el Servicio de Emergencias Prehospitalarias de Bahía Blanca, para responder ante una eventual descompensación en el domicilio.
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Actualmente, el ingreso al programa exige una evaluación individual. Los pacientes deben tener más de 17 años, mantener estabilidad clínica durante al menos 48 horas, contar con un familiar o cuidador permanente y vivir en condiciones sociales y ambientales adecuadas. La participación requiere consentimiento informado.
El diagnóstico, por sí solo, no define la posibilidad de continuar el tratamiento en casa. “El modelo lo pensamos focalizándonos en la atención centrada en la persona y no específicamente en una patología determinada”, explicó Mirofsky. El equipo evalúa si puede administrar el tratamiento con seguridad y con los recursos disponibles.

Para organizar el servicio, el equipo tomó como referencia la Resolución 704/2000 del Ministerio de Salud de la Nación, que regula la internación domiciliaria. Mirofsky explicó que esa modalidad está orientada, sobre todo, a personas con dependencia, necesidades de rehabilitación, cuidados permanentes o paliativos, y puede extenderse durante meses o años.
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La hospitalización a domicilio, en cambio, se aplica durante períodos breves a pacientes con cuadros agudos o con enfermedades crónicas descompensadas. Traslada al hogar prestaciones que suelen brindarse en una cama hospitalaria. “Reemplaza un poco la cama del hospital”, resumió en diálogo con Infobae.
En Bahía Blanca, la estadía promedio de los pacientes del programa de hospitalización a domicilio es de seis días, aunque puede durar entre 15 y 30 según el caso.
El modelo permite continuar antibióticos endovenosos ante infecciones pulmonares o urinarias, acompañar una reagudización de asma o EPOC con equipamiento transitorio, o indicar diuréticos endovenosos para pacientes con problemas cardíacos, renales o hepáticos que retienen líquido. “Potencialmente cualquier patología aguda se puede tratar en domicilio, siempre y cuando se tengan los recursos”, afirmó el médico.
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Eugenia, de 63 años, fue la primera paciente incorporada al programa. Estaba internada por una infección urinaria grave causada por un germen resistente. Respondía al tratamiento, pero aún necesitaba recibir todos los días un antibiótico endovenoso.
Había completado dos dosis de un antibiótico bactericida en el hospital sin reacciones adversas antes de continuar el esquema en su casa. El equipo reprodujo el protocolo de preparación y administración que utiliza en la institución. Después de cada aplicación, uno de sus integrantes permanecía al menos media hora en el domicilio y Eugenia contaba con un contacto telefónico ante cualquier eventualidad.
La primera visita llevó a los profesionales a un barrio alejado, por calles de tierra. Allí se encontraron con perros y una pequeña granja familiar, con cabras, cerdos, patos y gallinas. La escena obligó a prever la seguridad del personal, pero también mostró algo que una cama de hospital no permite ver: el entorno en el que la persona y su familia transitan el tratamiento.
“En este tipo de encuentros uno se da cuenta, que conocemos muy poco de nuestros pacientes”, sostuvo Mirofsky. La experiencia permitió incorporar al seguimiento la red familiar, las tareas cotidianas y las condiciones materiales que también pueden incidir en una recuperación.

El servicio de hospitalización a domicilio pasó de atender 270 pacientes a 422 en tres años. La mayoría son adultos mayores, con una edad promedio de entre 65 y 68 años y entre tres y cinco enfermedades crónicas asociadas.
El crecimiento obligó a redistribuir tareas. El programa sumó telesalud para que una enfermera pueda orientar a distancia a un paciente y un administrativo gestione un turno o un estudio, sin que cada consulta requiera la intervención de un médico.
La saturación posterior a los temporales también alcanzó al hospital de día y a los servicios de Oncología y Hematología. El equipo creó entonces una unidad de infusiones dentro del modelo domiciliario. Allí administra hierro endovenoso y otras prestaciones. El hospital de día realiza cerca de 2.000 aplicaciones de hierro; llevar una parte de esa demanda a los hogares permite descomprimir sus salas.
El modelo incorporó además medicamentos antineoplásicos, destinados a tratar el cáncer, cuando la forma de administración y el protocolo permiten realizarlos fuera del hospital. Mirofsky señaló que otros programas también hacen transfusiones de sangre, plaquetas o plasma a domicilio, aunque esa prestación no forma parte de la experiencia actual de Bahía Blanca.

En septiembre, el equipo comenzó a administrar en domicilios tratamientos oncológicos que Mirofsky incluyó entre los llamados quimioterápicos. Una de las primeras pacientes fue María Elena, quien atravesó un cáncer de riñón, otro de tiroides y actualmente recibe tratamiento por cáncer de mama. En su caso, el medicamento es de administración subcutáneo, un tratamiento antineoplásico que se administra debajo de la piel.
La modalidad subcutánea representa una alternativa frente a las largas sesiones hospitalarias que caracterizaban la vía tradicional endovenosa. Ella ya lo recibía en el hospital y el equipo trasladó esa aplicación a su casa. El protocolo conservó los mismos cuidados y forma de administración; después de cada dosis, un integrante del equipo permaneció al menos 30 minutos en el domicilio y dejó habilitado el contacto telefónico ante una complicación.
Hasta entonces, María Elena debía trasladarse y permanecer varias horas en una sala compartida con otros pacientes. Le contó al equipo que ese contexto le generaba angustia por el sufrimiento ajeno y por los episodios adversos que presenciaba. “Recibir este tratamiento en su domicilio a ella le cambió la vida”, relató Mirofsky.

La inundación de marzo de 2025 también afectó la movilidad del programa. Hasta entonces, médicos y enfermeros llegaban a los domicilios en taxis o remises contratados por el hospital.
Un recital solidario que La Renga ofreció en La Plata destinó el total de su recaudación al Hospital Municipal tras los daños del temporal. Entre las adquisiciones previstas con esos fondos, parte se destinó a un vehículo para la hospitalización a domicilio.
En septiembre de 2026, un segundo vehículo se incorporó al programa por la donación de un paciente que había recibido atención domiciliaria durante una enfermedad terminal. La contribución fue anónima y permitió ampliar los traslados del equipo hacia los hogares.
La experiencia también puso a prueba una pregunta habitual en el sistema público: si un hospital con recursos limitados puede sostener visitas, movilidad, medicación y seguimiento fuera de sus paredes. Los primeros números mostraron costos elevados durante la puesta en marcha, pero el análisis cambió a medida que el programa sumó pacientes y evitó horas de cama o de sillón hospitalario que ya no resultaban necesarias.
En la primera etapa, el costo diario de la hospitalización a domicilio fue 81% superior al de una cama de Clínica Médica, según los datos presentados por Mirofsky. El médico lo atribuyó a la puesta en marcha de una estructura nueva, la incorporación de recursos humanos y el número inicial de pacientes. Con la consolidación del servicio, los números cambiaron. En diciembre de 2025, el costo de la atención domiciliaria era 54% menor que el de una internación convencional, de acuerdo con la exposición del especialista.

El equipo también midió la experiencia de pacientes y familiares. Las encuestas relevaron la decisión de tratarse en casa, el trato recibido, el cumplimiento de horarios, la resolución de problemas y las explicaciones sobre cuidados y medicación. Entre los pacientes, entre 95% y 97% calificó la estrategia como buena o muy buena.
El artículo “Hospitalización a domicilio: primer año de experiencia en un hospital público”, publicado en Medicina, revista de la Sociedad Argentina de Medicina, concluyó que la modalidad tiene beneficios para pacientes, familias y el sistema de salud, pese a su limitado desarrollo en el sector público. Los autores consideraron que los resultados del primer año confirmaron la viabilidad de implementar el modelo, junto con altos niveles de satisfacción e impacto en la organización de los servicios.
El programa de hospitalización a domicilio reunió a áreas que suelen intervenir por separado. Participaron la Dirección General del HMALL, a cargo de Gustavo Carestia, y la Dirección de Atención Médica, conducida por Fernanda Carestia, junto con el jefe del Departamento de Atención Médica, Guillermo Rudolf. Desde Clínica Médica forman parte Mirofsky y Gabriela Harguindeguy. La atención cotidiana en los domicilios está a cargo de las médicas Gisella Gregori, Marianela Garrido, Julia Fernandes Seixo y Sofía Lemos, junto con los enfermeros Viviana Martínez, Diego Brunet, Roxana Bellini y Mayra Lacatena. La Fundación HMALL, con Marta del Valle y Mario Machiavelli, también acompañó el desarrollo del proyecto.