(BUENOS AIRES).- “Coudet no quiere irse de River porque le costó llegar y los dirigentes no quieren caer en la dinámica de echar técnicos cada 5 meses”, contó Juan Cortese. River ratificó a Eduardo Coudet como entrenador pese a la cuarta derrota consecutiva del equipo, un 1-0 ante Gimnasia en La Plata, según confirmó Hernán Castillo.
La cúpula encabezada por Stefano Di Carlo no analiza por ahora una salida anticipada del DT y le dio un respaldo explícito para que complete la reestructuración del plantel. El propio Coudet, según el mismo relato, no tiene intenciones de renunciar y valora el costo personal que le demandó llegar al cargo.
La caída en el Bosque profundizó la crisis. River no convirtió goles en el Torneo Clausura y perdió los dos primeros partidos. La secuencia negativa incluye también la final del Apertura frente a Belgrano, la eliminación en Copa Argentina ante Aldosivi y el debut perdido contra Barracas Central.
El presente deja marcas históricas. El equipo acumula cuatro derrotas consecutivas en competencias de AFA, algo que no sufría desde 2010. Además, es la primera vez en más de 100 años que arranca un torneo de Primera División con dos caídas sin marcar: el único antecedente se remontaba a 1912. Tampoco iniciaba un campeonato con dos derrotas al hilo desde el Clausura 1995.
Pese al respaldo institucional, el margen de error se achica. Los refuerzos que llegaron en el último mercado todavía no lograron modificar la dinámica ofensiva del equipo, que sigue en cero en el Clausura. La salida de referentes del vestuario y la decisión de apartar a varios futbolistas a entrenar en el predio de Cantilo sumaron tensión a un plantel en plena renovación.
Cortese subrayó que los dirigentes entienden que el proceso exige paciencia y no quieren repetir el ciclo de despidos apresurados. Hernán Castillo reveló que la dirigencia le transmitió al cuerpo técnico la voluntad de sostener el proyecto a largo plazo, una postura que choca con el desgaste que producen las derrotas acumuladas. El hincha, mientras tanto, empieza a mirar con impaciencia un ciclo que aún no encuentra resultados.
Los próximos encuentros del Clausura serán una prueba determinante para un ciclo que, aunque conserva el respaldo de la cúpula, ya comenzó a ser observado con lupa por los hinchas. River necesita cortar la racha urgente para que el aval dirigencial no se transforme en una carga todavía más pesada para Coudet y un plantel que no logra salir del fondo.