La discusión del proyecto de ley de Presupuestos 2027 ya comenzó en el Congreso. Y el vamos definitivo fue la presentación del Estado de la Hacienda Pública por parte del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, este martes, ante la Comisión Especial Mixta de Presupuestos. Luego siguió con la exposición del Informe de Finanzas Públicas (IFP) del tercer trimestre, por parte del director de Presupuestos, José Pablo Gómez.
El primero en exponer fue el titular de las finanzas públicas, quien dijo que “el crecimiento, lejos de ser un fin en sí mismo, es un medio para ampliar las oportunidades de progreso de las personas, favorecer la movilidad social y permitir que cada generación pueda esperar vivir mejor que sus precedentes. El crecimiento es una condición esencial para que todos y todas puedan desplegar sus capacidades y desarrollar, con su propio esfuerzo, una vida más digna”.
En ese sentido, puntualizó una vez más los tres ejes en que se basa el programa económico del gobierno: “Facilitación regulatoria, para dar espacio a la libertad creadora; competitividad y certeza tributaria, para que Chile vuelva al radar de emprendedores y empresarios de todo el mundo; y consolidación fiscal, para que el Estado pueda cumplir con sus compromisos sin comprometer el bienestar de las próximas generaciones”, expresó.
Si bien la mirada que tiene el ministro sobre el repunte de la actividad económica es optimista, para el 2026 confirmó un ajuste a la baja en la proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). La primera estimación que entregó este gobierno al respecto fue de 2,1%, luego, a mitad de año, la bajó a 1,8%, y ahora a 0,7%. Según detalló Quiroz esta corrección se debe a factores coyunturales, como la caída de la producción del cobre. “2026 sería el año más bajo desde 2003 y le resta al menos 1 punto al PIB”, señaló.
En el informe del Estado de la Hacienda pública se profundiza en esta explicación: “El deterioro de la producción minera refleja también un problema que se ha acumulado durante los últimos años. La maduración de los yacimientos y la disminución natural de las leyes del mineral requieren inversiones permanentes para sostener y expandir la capacidad productiva”. Sin embargo, se añade que “durante los últimos años una parte importante de esas inversiones se postergó, puntualmente por los años de pandemia, pero más estructuralmente por un contexto marcado por una elevada incertidumbre institucional, tributaria y regulatoria. Como resultado, la minería llegó a 2026 con menor capacidad para compensar el deterioro natural de sus yacimientos, situación a la que se agregaron factores contingentes, como mantenciones, eventos climáticos y ajustes en los planes operativos”.
Así, para Hacienda, la fuerte caída de la producción observada este año debe entenderse, también, “como una manifestación de la insuficiente inversión durante los años anteriores, a consecuencia de un clima adverso para ella”.
En el desglose, Hacienda corrigió al descenso la proyección del PIB minero para 2026, de -0,9% a -3,3%, y la del PIB no minero, de 2,2% a 1,2%. Y también la de demanda, de 2,4% a 1,3%.
En cambio, elevó fuertemente la apuesta del precio del cobre, de US$5,90 la libra promedio, a US$6,15.
Sobre la evolución del escenario fiscal, Quiroz dijo que se sobrecumplirá la meta de déficit estructural prevista para este año, pasando de 2,6% del PIB que se proyectaba en el IFP del segundo trimestre, a 2,3% del PIB. Al cierre de 2025, el déficit fiscal estructural fue de 3,7%, pero con las correcciones metodológicas que hizo Hacienda bajó a 3,1% del PIB. Por su parte, el déficit fiscal efectivo, en lugar de ser 2% del PIB, se situaría en 1,8% del PIB.
En este contexto, la deuda bruta alcanzaría un 42,7% del PIB en 2026, la misma proyectada en el informe anterior.
“En pocos meses hemos cambiado la trayectoria fiscal y vamos en línea con la ruta establecida”, aseguró Quiroz.
Esta mejoría del escenario fiscal, responde en buena medida a los mayores ingresos que está percibiendo el Fisco chileno, mayoritariamente debido al mejor precio que ha exhibido el cobre durante este año.
En ese sentido, la proyección de los ingresos fiscales —que incorpora el nuevo escenario macroeconómico, la información efectiva disponible y la revisión de los principales supuestos de proyección— se actualizó a $80.657.196 millones (21,9% del PIB), lo que representa un aumento de $965.524 millones respecto de lo previsto en el IFP del segundo trimestre y es un 7,1% mayor versus 2025.
En el detalle se menciona que la revisión al alza se concentra en los ingresos mineros. La tributación de la minería privada aumenta en $608.006 millones en relación al IFP del segundo trimestre, mientras que los traspasos de Codelco lo hacen en $271.261 millones. A ello se suman mayores rentas de la propiedad por $59.939 millones, asociadas a los ingresos por litio de Corfo. En contraste, la proyección de la tributación del resto de contribuyentes muestra cambios a la baja, aunque menos relevantes, con una disminución de $45.485 millones respecto del informe anterior.
Esta composición es consistente con la evolución observada durante lo que va de 2026: a agosto, la tributación de la minería privada acumula un crecimiento de 45,9% real anual, mientras que la del resto de contribuyentes registra una variación de 0,2%.
En cuanto a los ingresos tributarios netos, la proyección del impuesto a la renta aumenta en $1.549.230 millones respecto del IFP previo, principalmente por mayores pagos provisionales mensuales (+$843.757 millones) y la declaración y pago mensual (+$481.488 millones), a lo que se suma un alza esperada de $223.984 millones en el saldo proyectado de la declaración anual. Estos mayores ingresos son parcialmente compensados por una menor proyección del IVA (-$633.124 millones) y de los impuestos a productos específicos (-$218.265 millones). En el caso del IVA, la revisión incorpora principalmente el efecto fiscal de la exención transitoria aplicable a la venta de viviendas nuevas establecida en la Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, que comenzaría a afectar la recaudación durante este cuarto trimestre. Junto con las variaciones en el resto de los ingresos tributarios, la revisión al alza alcanzará los $562.521 millones, totalizando $64.875.231 millones, equivalentes a 17,6% del PIB.
En cuanto a los ingresos cíclicamente ajustados, para el año 2026 estos llegarían a $78.661.534 millones, lo que constituye un incremento de 1,5% versus lo estimado en el IFP del segundo trimestre. Esto se explica, principalmente, por el mayor ajuste cíclico al alza sobre los ingresos tributarios no mineros, lo que más que compensa la caída marginal estimada en su nivel efectivo. En menor magnitud, también se explica por la mayor proyección efectiva de los otros ingresos, de la tributación de la gran minería privada y de los ingresos por litio.
Para el próximo año, en tanto, la mirada de Hacienda es mucho más positiva, puesto que corrigió al alza su previsión de crecimiento del PIB, de 2,8% a 3,3%, impulsada por el repunte de la inversión, con un incremento de 8,1%, “reflejando el fuerte dinamismo esperado por los efectos de la Ley de Reconstrucción Nacional y una sólida cartera de proyectos de inversión y la recuperación en los sectores asociados a recursos naturales”, planteó la cartera..
En el desagregado, la estimación de expansión del PIB minero también se ajusta hacia arriba, favorecida parcialmente por una menor base de comparación, pasando de 2,2% a 2,9%, a su vez que la del PIB no minero avanza de 2,9% a 3,3%. Y en cuanto al precio del cobre, su proyección pasó de US$5,51 la libra, a US$5,65.
Según describió Hacienda, para “el próximo año se contempla un mayor dinamismo en la actividad impulsado por la inversión, la recuperación en los sectores asociados a recursos naturales, que fue afectado en el año 2026 por un shock negativo de carácter transitorio y a una actividad minera más dinámica, luego de una fase de inversiones y mantenimiento, como en el caso de Collahuasi. Además, la actualización de las proyecciones incorpora el impacto en crecimiento de la Ley para la Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social”.
En lo que se refiere al desempeño de la economía, para el mediano plazo las expectativas de Hacienda son levemente mejores que lo estimado a mitad de año, ya que revisó al alza las estimaciones de crecimiento del PIB: en 2028 pasa de esperar 2,2% a 2,8%; en 2029 de 2,2% a 3,2%, y en 2030 de 2,1% a 3,5%.
Los ingresos efectivos del Gobierno Central para 2027 se proyectan en $84.424.236 millones, equivalentes a 21,9% del PIB, lo que representa un crecimiento de 1,7% real anual respecto de 2026. En comparación con la estimación presentada en el IFP del segundo trimestre, crecen en $360.226 millones. La proyección incorpora la actualización del escenario macroeconómico y la nueva base de ingresos estimada para 2026, junto con la revisión de los principales supuestos de proyección. En particular, para 2027 se contempla un crecimiento del PIB de 3,3%, impulsado principalmente por el mayor dinamismo de la actividad no minera y la demanda interna.
Los ingresos tributarios netos alcanzarían $69.088.630 millones, equivalentes a 18,0% del PIB, con un crecimiento de 3,5% real anual. La tributación del resto de contribuyentes aumentaría 3,7%, mientras que la correspondiente a la minería privada crecería 2,0%. Entre los principales impuestos, crecerán el IVA (+2,2%) y el impuesto a la renta (+2,3%), con un incremento de 2,4% en la recaudación proveniente del resto de contribuyentes. Por su parte, los impuestos a productos específicos aumentarían 20,4%, principalmente por la normalización de la recaudación del impuesto a los combustibles, que crecería 29,1%, luego de los menores ingresos proyectados para 2026 asociados al funcionamiento del Mepco.
Con todo ello, se prevé para el próximo año un déficit fiscal estructural de 1,8% del PIB. De igual forma, se anticipa una deuda pública de 42,5% del PIB, por debajo de lo previsto a mitad del año, que era de 43,5%, y un 44% del PIB en 2030.