El Storting, o Parlamento noruego, recibió el martes 1 de julio al nuevo rey de Noruega, Haakon VIII, quien prestó el juramento constitucional que marca el comienzo de su reinado, el mismo día que cientos de ciudadanos comenzaron a desfilar ante el féretro de su padre, Harald V, muerto el 28 de agosto a los 89 años.
Haakon fue llevado al Legislativo en un coche de lujo Lincoln Continental negro descapotable de 1966 por la avenida Karl Johan, en el centro de Oslo, flanqueada por soldados y simpatizantes de la monarquía.
Minutos más tarde, proclamó ante el parlamento noruego: "Prometo y juro gobernar el Reino de Noruega de acuerdo con su Constitución y sus leyes, que Dios Todopoderoso y Omnisciente me ayude".
El rey fue invitado por el presidente del Legislativo, Masud Gharahkhani, todo el gabinete y los legisladores para jurar lealtad a la Carta Magna de 1814. Lo acompañó la princesa heredera Ingrid Alexandra, quien también hizo un juramento similar en el Parlamento, aunque en su caso por escrito.
La esposa de Haakon, la reina Mette-Marit, en pleno proceso de recuperación tras un trasplante de pulmón a sus 53 años, debía estar al lado del nuevo rey, tal como lo estuvo la reina Sonja en 1991 cuando Harald prestó juramento.
No obstante, Mette-Marit canceló su asistencia el martes debido a complicaciones tras su trasplante, según informó su médico en un comunicado del Palacio Real.
"No es inusual que se produzcan complicaciones tras un trasplante de pulmón. La reina ha tenido complicaciones en algunas ocasiones durante la operación, incluida la de hoy", declaró Are Holm, neumólogo del Hospital Universitario de Oslo.
Además de Ingrid Alexandra, de 22 años, también asistieron el príncipe Sverre Magnus, de 20 años, y su abuela Sonja, de 89 años.
La ceremonia de 17 minutos en la cámara con capacidad para 169 personas finalizó con todos los asistentes cantando el himno real "Kongesangen" (La canción del rey).
Se trata de un acto tradicional arraigado en el siglo XIX y que se había celebrado por última vez el 21 de enero de 1991, cuando Harald V juró la Constitución cuatro días después de la muerte de su padre, Olav V.
El nuevo monarca recibió las felicitaciones, entre otros, del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, su padrino, quien manifestó su "gran pena" por la muerte de Harald V.
"Espero que sientas el gran apoyo de tu padrino, de tu familia sueca y de todo el pueblo sueco ahora que has asumido tu puesto como rey de Noruega", señaló en un comunicado Carlos XVI Gustavo.
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Cientos de personas se acercaron este martes al Palacio Real de Oslo para visitar la capilla ardiente de Harald V, el padre de Haakon, quien falleció el viernes 28 de agosto a los 89 años.
Desde entonces, decenas de miles de noruegos han depositado flores, dibujos, velas y banderas frente a la sede de la monarquía, aunque el Palacio Real prohibió esta práctica en el interior de la capilla, así como tomar fotografías o grabar videos.
Los restos del monarca llegaron la víspera a la capilla cargados por sus familiares más cercanos, incluido Haakon VIII.
Una gran multitud se congregó alrededor del féretro, que permanecerá expuesto en la capilla del palacio hasta el 8 de septiembre. El funeral está previsto para el 9 de septiembre en Oslo, al que están invitados varios jefes de Estado de todo el mundo.
Muchos han elogiado la calidez y el sentido de inclusión de Harald, a quien Haakon describió como un padre maravilloso en su primer discurso a la nación como soberano.
El presidente del parlamento, Masud Gharahkhani, recalcó que el difunto rey "introdujo valores que sustentan nuestra democracia liberal" y que "la compasión era la esencia de su mensaje".
El presidente del parlamento, que llegó al país nórdico de niño como refugiado iraní, leyó el anuncio oficial de la muerte de Harald y la sucesión de Haakon.
El 72 % de los noruegos apoya la monarquía, mientras que el 20 % prefiere una república y el 8 % afirma no saberlo, según una encuesta de Norstat para la emisora 'NRK' publicada este martes, el primer sondeo sobre el tema realizado tras la muerte de Harald.
La popularidad de la corona ha crecido un 8 % desde la última medición de Norstat en mayo de 2026.
Las raíces de la monarquía noruega se remontan al rey Harald Cabellera Hermosa en el siglo IX. Cuando el país recuperó su independencia de Suecia en 1905, tres cuartas partes de los votantes en un plebiscito nacional aprobaron la restauración de la monarquía.
Aunque su papel en la actualidad es en gran medida simbólico, ya que el poder reside en el gobierno electo y el parlamento, la familia real noruega desempeña un rol activo en la promoción de la nación en todo el mundo.
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La alta popularidad de la Corona ha resistido múltiples escándalos y cuestionamientos sobre algunos de sus integrantes, entre ellos la nueva reina Mette-Marit, quien mantuvo una amistad con el pederasta confeso estadounidense Jeffrey Epstein a principios de la década de 2010, tal como reveló la prensa en febrero de 2026.
Mette-Marit mantuvo este vínculo con el financiero fallecido en prisión aun cuando él ya había sido condenado por incitación a la prostitución de una menor. Incluso, se alojó cuatro días en su casa de Florida en 2013.
El intercambio de correos electrónicos entre ambos evidenciaba una relación estrecha.
Mette-Marit afirmó más tarde que había sido "manipulada y engañada". "Lamento profundamente haber tenido cualquier tipo de contacto con Epstein. Es sencillamente vergonzoso", declaró.
Otro de los miembros de la familia real en el ojo del huracán es el hijastro de Haakon, Marius, quien fue detenido en agosto de 2024 y condenado a cuatro años de prisión en junio de 2026 por violación y agresión, en un proceso en el que ha presentado un recurso de apelación.
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Paralelamente, la hermana de Haakon, Martha-Louise, ha sido acusada en repetidas ocasiones de aprovecharse de su título de princesa con fines comerciales. Aficionada a las terapias alternativas, se casó en 2024 con un autoproclamado chamán, Durek Verrett, calificado de "charlatán" por sus detractores.
Heredero de un monarca aclamado y una corona polémica, Haakon VIII asumió las riendas de una dinastía que ha sabido resistir los embates de la crítica con unos índices de popularidad que a muchos presidentes les gustaría ostentar.
Con Reuters, EFE y AP