Guardar el sol para la noche: cómo las baterías transformarán nuestro consumo energético | Las Provincias

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27/09/2026 a las 00:58h.

Este artículo ha sido escrito por Pedro Fresco, director de AVAESEN.

El sábado 5 de septiembre pasó algo excepcional con la electricidad. Los consumidores que tenían contratada la tarifa eléctrica estándar estuvieron cobrando dinero por consumir de 12 a 16 horas. Sí, como lo leen, te pagaban por consumir electricidad. Era la primera vez que pasaba algo así en España. Muchas veces hemos tenido precios casi cero por lo barata que es la electricidad en España cuando hay sol, pero esta vez además se juntó con un ajuste técnico de la tarifa que provocó ese precio a negativo.

No sé cuántos consumidores fueron conscientes de esta situación, pero hubiese sido feo tener todo encendido en casa para poder ganar algún céntimo. En cambio, si las casas hubiesen tenido una batería, entonces hubiese sido muy inteligente estar consumiendo intensamente esas cuatro horas para, más tarde, no pagar nada por la electricidad. A partir de las 20:00 la electricidad estuvo a 24 céntimos el kWh (más IVA), si se hubiese almacenado la electricidad del medio día un hogar podría haber ahorrado varios euros ese día.

En España solo unas pocas decenas de miles de viviendas tienen baterías junto con sus sistemas de autoconsumo solar. Son aquellas viviendas que, el día del apagón, pudieron seguir consumiendo electricidad para envidia de sus vecinos. Todavía son pocas, pero en muy poco tiempo las veremos en muchas casas, también solas, sin necesidad de paneles solares. Serán habituales en cuanto se apruebe el Real Decreto de autoconsumo y almacenamiento distribuido.

Todos conocemos las baterías porque forman parte de nuestra vida. Nuestros móviles, ordenadores y otros aparatos electrónicos llevan una. Son aparatos que almacenan energía mediante reacciones químicas de oxidación-reducción, donde los iones de litio «viajan» del cátodo al ánodo cuando les entregamos electricidad y nos devuelven esta electricidad cuando provocamos el viaje inverso. Es una forma de almacenar electricidad sencilla, elegante y que puede repetirse miles de veces sin degradación relevante de la batería. Además, es muy eficiente, mucho más que otras maneras que tenemos de almacenar electricidad.

La novedad ahora es que vamos a empezar a verlas a tamaños más grandes. Las veremos en casas, en nuestros coches y, también, en parques solares y conectadas a la red eléctrica. Y vamos a ver muchas, por la sencilla razón de que son la manera más sencilla y eficiente de aprovechar nuestro gran recurso, que es la luz del sol. La energía solar es tan barata y abundante en España, las alternativas son tan caras y cada vez más problemáticas (miren lo que está pasando en Irán o en Rusia), que vamos a querer usar esa energía solar día y noche. Una batería nos permite hacer eso desde mañana mismo. Igual que los seres humanos aprendimos a conservar la comida para poder alimentarse permanentemente ante un suministro de alimentos que no era constante y eso nos dio seguridad para poder edificar la civilización, ahora haremos lo mismo con la electricidad del sol y del viento y cambiaremos, también así, nuestro mundo.

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Sin embargo, lo nuevo a veces provoca incertidumbre. Se oye que las baterías se incendian o incluso que pueden provocar problemas en la salud. Lo segundo es totalmente falso y, lo más gracioso de todo, es que lo dice gente que lleva un móvil en su bolsillo. Lo primero, lo que se dice de los incendios, es muy poco probable. Es menos probable que se incendie un coche eléctrico que uno de combustión. Los videos que ven por internet son, en su grandísima mayoría, falsas atribuciones. Lo curioso de estos miedos es que esta tecnología no es nueva. Yo mismo tengo ahora dos baterías a menos de 50 centímetros de mí. Un mundo lleno de baterías es menos peligroso que el mundo lleno de depósitos de combustibles en el que vivimos. Lamentablemente, hay quien apela al miedo como estrategia para que nada cambie.

Pero este cambio no se puede detener. Las baterías nos ayudarán a consumir menos petróleo y menos gas en este mundo cada vez más convulso y donde estos productos energéticos se han convertido en objetivo prioritario de guerra. Las baterías serán cada vez más seguras, se podrán más rápido y serán más baratas por kWh de capacidad. En cuestión de meses comenzaremos a ver en el mercado baterías que no llevarán litio sino sodio, como la sal que ponemos a los alimentos, reduciendo la necesidad de obtener litio en América Latina o en Australia. Y atención a los camiones eléctricos de batería, una verdadera revolución en China en los últimos meses que no tardará en llegar aquí, sobre todo si persisten los problemas en Oriente Medio.

Las baterías son la nueva gran revolución energética que vamos a vivir. En los últimos años ha sido la energía solar y en lo que queda de década serán estos aparatos que nos permiten almacenarla, usarla cuando queremos y ofrecer servicios a la red eléctrica. Cuanto más rápido podamos instalarlas mejor para los usuarios, porque nos permitirá eliminar el cada vez más caro gas natural que está disparando de nuevo los precios de la electricidad.

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