
La declaración de emergencia sanitaria por influenza aviar H5N1 en el Perú ha despertado preocupación entre la población, sobre todo porque el brote más reciente ya no se limita a aves silvestres, sino que fue detectado en aves de corral destinadas a la producción avícola. La medida, dispuesta por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) por un periodo de 90 días, busca contener la propagación del virus y reforzar la vigilancia sanitaria en todo el país.
La emergencia fue adoptada luego de que Senasa confirmara un caso de influenza aviar en una granja de aves de corral, tras analizar una muestra tomada el pasado 6 de julio. Posteriormente, la entidad informó un segundo caso en una crianza de patos ubicada en Carabayllo, en la región Lima. Ambos focos fueron considerados puntuales y, según las autoridades, fueron intervenidos de inmediato mediante medidas de desinfección y sacrificio sanitario para evitar que la enfermedad continúe propagándose.
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Ante este escenario, una de las principales dudas de los consumidores es si existe algún riesgo al seguir comprando o consumiendo pollo y huevos.
En una alerta sanitaria previa, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú) del Ministerio de Salud (Minsa) informó que el consumo de carne de pollo y huevos bien cocidos no genera riesgo de contagio de influenza aviar en las personas.

Esta recomendación se mantiene en el contexto actual, debido a que las medidas adoptadas por Senasa buscan precisamente evitar que las aves infectadas ingresen a la cadena alimentaria. El director de Sanidad Animal de Senasa, Mario Bonifaz, descartó este 14 de julio que los animales afectados puedan llegar al mercado para el consumo humano.
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“Estas aves son destruidas, se realiza un sacrificio sanitario con todas las condiciones”, explicó el funcionario en entrevista con Epicentro TV.
Esto significa que, una vez confirmado un brote, las aves afectadas son retiradas mediante protocolos sanitarios para eliminar el foco de infección y evitar la propagación del virus hacia otras aves.
Bonifaz precisó que las acciones ejecutadas en los dos focos detectados en el país incluyeron el despoblamiento de las aves afectadas, la desinfección de las instalaciones y el reforzamiento de la vigilancia epidemiológica.
Cuando Senasa confirma un brote de influenza aviar, activa una serie de medidas sanitarias para controlar el foco, evitar la propagación del virus y proteger la producción avícola nacional.
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En los dos casos detectados recientemente en aves de corral, la autoridad sanitaria ejecutó acciones como la desinfección de los predios afectados y el sacrificio sanitario de los animales infectados, con el objetivo de eliminar la fuente de contagio y evitar que el virus continúe circulando.

“Esto nos permite salvaguardar que no se siga diseminando esta enfermedad en las aves de corral”, señaló el director de Sanidad Animal de Senasa.
El funcionario explicó que la declaratoria de emergencia sanitaria tiene un carácter preventivo, pues permite reforzar la vigilancia epidemiológica, intensificar las medidas de bioseguridad en granjas industriales y crianzas familiares, y actuar de manera inmediata ante la detección de nuevos casos sospechosos.
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La influenza aviar es una enfermedad viral respiratoria causada por virus influenza tipo A que afecta principalmente a las aves domésticas y silvestres.
Según el CDC del Minsa, el virus se transmite principalmente mediante el contacto directo entre aves infectadas, así como por sus secreciones respiratorias, las heces o superficies contaminadas. Algunas aves silvestres constituyen el reservorio natural del virus.

En el Perú circulan virus de influenza aviar de baja patogenicidad desde hace varios años; sin embargo, la variante H5N1, considerada altamente patógena para las aves, es la que actualmente mantiene bajo vigilancia a las autoridades sanitarias debido a su capacidad para causar elevada mortalidad en las poblaciones avícolas.
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De acuerdo con la CDC, la transmisión hacia personas puede ocurrir principalmente tras el contacto directo con aves enfermas o muertas, sus secreciones, heces o superficies contaminadas, especialmente en escenarios donde existe un brote en aves de corral.
Por ello, los grupos con mayor nivel de exposición son:
Hasta la fecha, los casos de infección en humanos reportados a nivel mundial han sido esporádicos y se han asociado principalmente al contacto cercano con animales infectados o ambientes contaminados.
El inmunólogo Juan More Bayona, en una entrevista pasada con RPP, explicó que muchas de estas infecciones ocurrieron luego de que las personas estuvieron expuestas a aves enfermas o a granjas donde se había detectado un brote sin contar con la protección necesaria.
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Hasta el momento, los casos humanos reportados a nivel mundial han estado relacionados principalmente con la exposición directa a aves infectadas o ambientes contaminados, y no se ha identificado una transmisión de persona a persona.
El Minsa recomienda acudir a un establecimiento de salud si una persona estuvo expuesta a aves enfermas o sus secreciones y posteriormente presenta alguno de estos síntomas:
Las autoridades sanitarias recuerdan que estos síntomas deben ser evaluados por un profesional de salud, especialmente cuando existe el antecedente de contacto directo con aves infectadas.