Gobernabilidad, seguridad ciudadana y polarización: los retos de Keiko Fujimori en la presidencia de Perú - La Tercera

calendar_today 28.07.2026 - person  - timer ~8 Minutos

“Quiero hablar a quienes no votaron por mí. Les prometo que pondremos el Estado al servicio de la población para terminar con esa desigualdad y enfrentamiento que nos ahoga como sociedad”, prometió Keiko Fujimori el 15 de julio pasado, poco más de un mes después de la segunda vuelta presidencial donde finalmente se impuso al candidato izquierdista Roberto Sánchez, después de perder tres elecciones en 2011, 2016 y 2021.

Así, la hija del exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000) -fallecido en 2024 y quien estuvo 16 años preso por corrupción y asesinato- retorna más de un cuarto de siglo después al palacio presidencial donde vivió y fue primera dama tras el divorcio de sus progenitores en 1994.

Pero la ajustada victoria de Keiko Fujimori en el balotaje no cierra la crisis política del país, sino que apenas abre una nueva fase, marcada por una legitimidad frágil, una polarización persistente y un escenario de gobernabilidad incierto, destacan los analistas. La líder de Fuerza Popular asume este martes la presidencia del Perú por los próximos cinco años con una dura misión: traer estabilidad a un país que ha tenido ocho presidentes desde 2016.

A un día de la asunción de su mandato, la presidenta electa, Keiko Fujimori, sostuvo una serie de audiencias con autoridades e invitados internacionales que llegaron al país para presenciar el cambio de mando. Foto: Agencia Andina

Debido al rediseño constitucional que vuelve al sistema bicameral tras 34 años y a los votos que consiguió su partido en el Congreso, Fujimori no asumirá con una amenaza inmediata del fantasma de la vacancia, como ocurrió con Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021, lo que le da al menos un margen de maniobra, pero mantiene los desafíos propios de un país latinoamericano para la gobernabilidad, señala CNN.

A juicio del diario limeño La República, el inicio del gobierno de Keiko Fujimori parece marcado “entre el control total del poder y la sombra del autoritarismo”. “Llega al poder bajo una serie de cuestionamientos sobre el respeto a la institucionalidad democrática, el riesgo de una hegemonía desde el nuevo Senado y la memoria del régimen de los noventa, alimentada por sus propias declaraciones durante su campaña en las que señaló que buscaba ser presidenta para ‘gobernar como lo hizo su padre’, además de proponer la salida del Perú del Pacto de San José y la reinstauración de los ‘jueces sin rostro’”, apunta el periódico.

“Keiko Fujimori inicia su régimen denunciando que los últimos gobiernos le están entregando el país de manera ‘catastrófica’ e incluso señala que el panorama actual es ‘desolador’ y ‘muy triste’. Sin embargo, especialistas recuerdan que el fujimorismo, desde el Parlamento, se dedicó a moldear el país que hoy critica”, agrega.

Gobernabilidad y oposición “muy férrea”

Uno de los primeros retos de Fujimori, una administradora de 51 años, será asegurar la gobernabilidad, ya que no tiene mayoría en el Legislativo. “El Congreso de la República es el verdadero centro del poder y ha destituido a cuatro jefes de Estado en la última década”, dice Glaeldys González Calanche, analista del International Crisis Group para el sur de los Andes, citada por el diario mexicano Expansión.

Luis Benavente, analista político peruano y director ejecutivo de Vox Populi Consultoría, explica a La Tercera este desafío. “creo que en el Congreso va a encontrar una oposición muy, muy férrea, bastante dura. Es un Congreso constituido con una polarización ideológica muy fuerte. En senadores es 50%-50% y en diputados es 55% de izquierda, 45% de derecha. Entonces, en este momento tiene la presidencia del Senado de una manera controvertida por un voto viciado o nulo de un senador o senadora de la oposición. Y tiene de manera adversa la Cámara de Diputados, que es controlada por la izquierda. Entonces, creo que hay congresistas bastante radicales que van a ser una oposición muy fuerte. Eso es un desafío para Keiko”.

El vicepresidente de la república electo, Luis Galarreta, quien asumirá la Presidencia del Consejo de Ministros, anunció que serán un Gobierno de "mucho diálogo", no solo con las fuerzas políticas, sino sociales y diversos sectores del país👉https://t.co/fe4UDWuZ7s pic.twitter.com/gUNtOD7Ovk

— Agencia Andina (@Agencia_Andina) July 28, 2026

“No creo que vayamos a repetir la historia de tener cuatro presidentes por mandato en lugar de uno. No hay votos para el juicio político. No hay votos para cambiar la Constitución, porque se necesitan dos tercios de los votos en ambas cámaras, en el Senado y en el Congreso”, dijo Alfredo Thorne, exministro de Finanzas de Perú, en una entrevista para el podcast Latin America in Focus.

Sin embargo, González Calanche señala que aunque la inestabilidad política está lejos de los niveles registrados durante las protestas antigubernamentales de 2022 y 2023, las causas de estas siguen presentes. “A pesar del crecimiento económico constante del país, los peruanos confían poco en la disposición de sus líderes políticos para abordar las marcadas desigualdades sociales, la corrupción y las deficiencias de las instituciones estatales”, indicó la analista.

Unir a un país dividido

Asimismo, Benavente apunta a la división del país que se hizo patente tras las elecciones. “Creo que hay un desafío social, nacional muy fuerte, que creo que tendría que ser una prioridad”, sostiene. “Claro que es usual que después de una campaña electoral queden heridas. Pero en esta oportunidad la situación ha sido extrema y ha sido extremadamente ideológica, no ha habido matices ideológicos. Entonces, los dos sectores ideológicos más radicales son los que se han enfrentado en segunda vuelta. Y la mitad de Perú en votos representa, en realidad, a otro país, una especie de otro país”.

Manifestantes toman fotografías durante la quema de un ataúd simbólico dedicado a la presidenta de Perú, Dina Boluarte, en Cuzco, el 14 de diciembre de 2022. STRINGER

El analista grafica así el fenómeno: “El triunfo de Keiko se da de Ica a Tumbes, esto es la costa central y norte del país donde está el 60% de la población. Y el triunfo del candidato Roberto Sánchez está en todo lo que queda del Perú: el sur, toda la sierra y la selva. Y allí están las zonas más empobrecidas donde ha habido mayor exclusión y donde hay un resentimiento muy fuerte hacia un sistema que no ha funcionado por la corrupción, por un centralismo que no logró ser derrotado. Entonces, yo creo que un desafío de Keiko es integrar al país, hacer una política de acercamiento a las regiones, especialmente a las más empobrecidas, escuchar y hacer que el modelo funcione en esas zonas. Creo que ahí hay un desafío bastante grande”.

La seguridad, el gran desafío

Al igual que en otros países latinoamericanos, la gran preocupación de los peruanos es la seguridad ciudadana. Fujimori tendrá como uno de sus principales desafíos resolver la peor crisis de inseguridad en décadas, atizada por la propagación de bandas criminales, locales y extranjeras, que controlan el sicariato y la extorsión. Los homicidios pasaron de 1.000 en 2018 a 2.600 en 2025 y las denuncias por extorsión, de 3.200 a 26.500, de acuerdo con datos del Ministerio del Interior de Perú.

“El crimen avanza de una manera muy fuerte con extorsión y sicariato, esa combinación fatal que afecta incluso los mismos derechos humanos de las personas. Muchas personas en Perú no pueden ejercer su derecho a la libre circulación porque simplemente el riesgo que corren es muy alto. O no pueden ejercer su derecho al trabajo porque la extorsión es a pequeños comerciantes informales que, si no pagan los cupos, les puede caer una bala o les puede incendiar la casa. Entonces, no hay ejercicio del derecho al trabajo”, explica Benavente a La Tercera.

Fujimori tendrá como uno de sus principales desafíos resolver la peor crisis de inseguridad en décadas. Foto: Agencia Andina

“Esta es la situación de la criminalidad que va a requerir no solamente de una labor de equipamiento, inversión, tecnología, sino también de modificar el marco legal constitucional para poder actuar, porque en el Perú lo que pasa es que un criminal comete un crimen y a las pocas horas la fiscalía ordena su libertad por reglas legales que protegen al criminal y no a la sociedad”, denuncia el analista peruano.

El impacto del fenómeno de El Niño

Además de la seguridad pública, Benavente también sitúa al fenómeno de El Niño como otra de las “prioridades de momento fundamentales”. “Ya este mes de julio, que suele ser uno de los meses más fríos del invierno, en Lima, por ejemplo, la temperatura ha llegado hasta 28 grados y se anuncia que de octubre a diciembre sería la etapa crítica del fenómeno de El Niño”, señala.

“El último fenómeno de El Niño devastador fue en el 2017, que fue realmente muy fuerte, parecía una película de terror en la vida diaria de los peruanos durante todo el mes de marzo de aquel año. No se ha avanzado en las tareas de contención de aluviones, de limpieza de ríos. Entonces el país sigue siendo muy vulnerable y Keiko Fujimori tiene un tiempo muy corto para hacer esas tareas de ingeniería que demandan más tiempo, además del calor extremo que obviamente perjudica y puede llegar a causar mortalidad”, apunta.

El impacto del fenómeno del El Niño en Perú. Foto: Agencia Andina

Al respecto, la cadena RPP señala que el fenómeno de El Niño representa el “principal desafío económico” para el gobierno entrante de Keiko Fujimori. Con un pronóstico de intensidad comparable a la emergencia climática de 1997, este suceso podría generar pérdidas de hasta 16.000 millones de soles (unos 4.700 millones de dólares) para la economía peruana, según estimó Credicorp Capital.

Esto podría restar hasta un punto porcentual al Producto Bruto Interno (PBI) de este año, afectando principalmente a la pesca y la agricultura, dos sectores claves para el empleo y las exportaciones peruanas, explicó a ese medio el economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), Diego Macera.