El productor Darío Giordano decidió romper catorce años de mutismo absoluto, para responder formalmente a las acusaciones de violencia física y psicológica vertidas en su contra por su hijo, Valentín, y por su exsuegro Gustavo Yankelevich.
A través de un mensaje directo y documentación legal remitida al periodista Ángel de Brito, el viudo de Romina Yan hizo público su sobreseimiento judicial definitivo en la causa que investigó aquellos hechos, afirmando con vehemencia que las denuncias formaron parte de una estrategia para imponer medidas perimetrales y desplazarlo de la crianza de sus hijos, al tiempo que ratificó su amor incondicional hacia los tres jóvenes, admitiendo que tras la repentina muerte de su esposa debió batallar por su paternidad en condiciones de profunda desigualdad y vulnerabilidad personal.
En su comunicación directa con Ángel de Brito, el productor técnico exhibió los fallos de la Justicia que desestimaron las acusaciones penales en su contra, sosteniendo que las imputaciones carecieron de sustento probatorio:
«Me sobreseyeron, nunca nadie apeló y no hubo pruebas, todo fue una maniobra para poner la perimetral y ganar tiempo, los chicos fueron víctimas también. Es una triste historia«, reveló el conductor televisivo al reproducir las palabras textuales del denunciado.
De acuerdo con el descargo aportado por Darío Giordano, las actuaciones judiciales concluyeron con un cierre firme que nunca fue recurrido por los denunciantes, lo que, según su versión, confirma la inexistencia material de los episodios denunciados:
«Esas cuestiones fueron objeto de una causa judicial en la que fui sobreseído, esos hechos nunca ocurrieron; una imagen que no reconozco, con acusaciones públicas de una gravedad enorme que me producen un profundo dolor, rechazo las acusaciones que se me atribuyen«, sentenció en el escrito oficial.
En el tramo más humano y descarnado del comunicado, Darío Giordano rememoró el impacto devastador que provocó la intempestiva partida de la actriz en septiembre de 2010, describiendo la soledad con la que intentó preservar la unidad del hogar familiar:
«Soy una persona simple, nos enamoramos profundamente con Romina y decidimos formar una familia, tuvimos tres hijos que son lo más importante de mi vida; la muerte inesperada de Romina destruyó el mundo que conocía, había tres chicos que necesitaban a su mamá, yo quería estar con mis hijos y seguir siendo su papá», señaló.
En ese contexto, el productor reconoció haber atravesado un escenario de asimetría frente a la influencia del entorno materno, expresando autocrítica sin confrontar con el relato de sus descendientes:
«En el momento de mayor vulnerabilidad de mi vida me encontré teniendo que defender mi lugar como padre, no siempre fue en igualdad de condiciones; seguramente cometí errores, hice lo que pude con mis herramientas, aunque es posible que ante ese momento de dolor no estuviera a la altura de la situación; no voy a responderle a mi hijo Valentín, lo amo y siempre lo amaré con toda mi alma», concluyó con profunda congoja.