Publicado 05/09/2026 - 7:36 CEST•última actualización 8:45
Los alimentos de origen animal no son los únicos que pueden transmitir la bacteria 'Salmonella'. Aunque a menudo se asocia a la carne cruda, los huevos y los productos lácteos, las frutas, las verduras y otros productos vegetales también pueden contaminarse.
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La prueba está en Francia, 81 personas han contraído una salmonelosis en varias regiones entre mayo y agosto tras consumir semillas de calabaza, han anunciado este viernes los ministerios de Sanidad y Agricultura.
Según las autoridades, los productos implicados procedían de una empresa transformadora situada en Lot-et-Garonne, en Nueva Aquitania, y se habían distribuido principalmente en las tiendas Grand Frais. Varios otros supermercados habían sido abastecidos por el mismo proveedor.
Entre las personas enfermas entrevistadas, seis han sido hospitalizadas y dos han acudido a urgencias, señalan los ministerios en un comunicado. "Todos han tenido una evolución favorable de sus síntomas y han regresado a su domicilio".
Los productos afectados han sido objeto de una retirada. Las investigaciones siguen en marcha para precisar el origen de la contaminación. Una inspección realizada en la empresa transformadora no ha permitido por el momento determinarlo, añaden las autoridades.
La salmonelosis suele provocar diarrea, fiebre y calambres abdominales.
Los síntomas pueden ser más graves en los niños pequeños, las mujeres embarazadas, las personas inmunodeprimidas y las personas mayores, recuerdan las autoridades.
Si no aparecen síntomas en los siete días posteriores al consumo, no es necesario consultar a un médico.
Cada año se registran en Francia 198.000 casos de salmonelosis, de los cuales 183.000 estarían relacionados con la transmisión alimentaria, según la agencia Santé publique France.
Francia no es, además, el único país europeo que se ha enfrentado recientemente a casos de contaminación por salmonela. En Bélgica, un brote vinculado a huevos procedentes de una granja de gallinas ha afectado al menos a 312 personas hasta el dos de septiembre, según el instituto de salud pública Sciensano.
Hasta dos millones de huevos potencialmente contaminados se habían comercializado en Bélgica y Luxemburgo, donde también se ha ordenado una retirada. El balance podría seguir aumentando, muchas personas con síntomas leves, o incluso sin síntomas, no han sido sometidas a pruebas.