calendar_today 10.10.2026 -
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- timer ~6 Minutos
Para 41.1€/pers.205kcal/100g
Ingredientes
400 g de harina de trigo de fuerza media
260 ml de agua a temperatura ambiente o ligeramente templada
7 g de levadura seca de panadero o 20 g de levadura fresca
10 g de azúcar
8 g de sal fina para la masa
25 ml de aceite de oliva virgen extra para la masa
3 cebollas grandes, unos 600 g
25 ml de aceite de oliva virgen extra para la cebolla y la bandeja
1 cucharadita de orégano seco
Pimienta negra recién molida, al gusto
Una pizca de sal para la cebolla
En Montevideo la pizza no siempre sale del horno redonda. La tradición de pizza a la pala, larga, de miga esponjosa y cortada en porciones rectangulares, dejó también una de sus variantes más sencillas: la figazza uruguaya. Aquí no hay salsa de tomate ni una capa de queso escondida debajo. La superficie es cebolla, mucha cebolla, con aceite y orégano; sin salsa de tomate. La masa tiene suficiente cuerpo para sostenerla sin convertirse en una base seca.
El nombre conserva la huella de la *fügassa* genovesa, pero en Uruguay adquirió personalidad propia. ¿La figazza lleva mozzarella? La versión básica que vamos a preparar, no. En Montevideo existe la *figazza con muzzarella*, pero es otra variante y el queso se coloca por encima. Esta receta se queda deliberadamente en la versión de cebolla para que se entienda bien qué plato estamos haciendo. Si os interesa comparar texturas de masas gruesas horneadas en bandeja, la pizza al taglio ofrece otro punto de referencia, aunque sea italiana y lleve coberturas distintas.
La masa parte de una lógica próxima a una masa de pizza casera, pero aquí buscamos una miga algo más mullida que una pizza fina. Una harina de fuerza moderada ayuda, sin necesidad de convertirla en un pan correoso. La cebolla se cocina solo unos minutos antes de entrar al horno: pierde rigidez, pero no queremos una cebolla caramelizada. Ese detalle permite trabajar con bastante cebolla sin que quede cruda ni se chamusque mientras la masa termina de cocerse.
Cómo hacer figazza uruguaya
Amasamos una base tierna y la dejamos fermentar
Mezclamos el agua con el azúcar y la levadura. Añadimos la harina y removemos hasta que no queden zonas secas. Incorporamos la sal y el aceite cuando la harina ya esté hidratada. No echamos la sal directamente sobre la levadura al principio; resulta más sencillo repartirla después en la masa.
Amasamos unos 8-10 minutos, hasta obtener una masa lisa, elástica y ligeramente pegajosa. Formamos una bola y la pasamos a un bol apenas aceitado. Tapamos y dejamos fermentar unos 60 minutos, o hasta que haya aumentado claramente de volumen. No hace falta perseguir un “doble exacto” si la masa ya se nota aireada y relajada.
¿Puedo usar levadura seca en lugar de fresca? Sí. Los 7 g de seca de panadero de esta fórmula pueden sustituirse por unos 20 g de fresca. No usamos levadura química. Si queréis repasar las diferencias, en la guía de tipos de levadura están explicadas con detalle.
Ablandamos la cebolla sin convertirla en un sofrito
Cortamos las tres cebollas en pluma, en tiras de unos 4-5 mm. Calentamos una sartén amplia con parte del aceite y las cocinamos 3-4 minutos a fuego medio-alto con una pizca de sal. Removemos para que pierdan rigidez de forma bastante uniforme.
¿Hay que cocinar la cebolla antes de ponerla sobre la figazza? No existe una única manera. Hay recetas uruguayas que la colocan directamente y otras que la ablandan antes. En un horno doméstico preferimos este paso corto: la cebolla queda translúcida en los bordes, todavía firme y sin dorarse, de modo que terminará de hacerse sobre la masa. Retiramos del fuego, añadimos pimienta y parte del orégano y dejamos templar.
Estiramos la masa en bandeja y hacemos un segundo reposo
Aceitamos una bandeja metálica rectangular de unos 30 x 25 cm. Volcamos la masa y la extendemos con las yemas, desde el centro hacia las esquinas, sin aplastar todo el gas acumulado. Si se retrae, paramos 5 minutos y continuamos. Debe quedar una base rectangular de grosor uniforme, pero no perfectamente geométrica.
Dejamos reposar la masa ya extendida unos 20 minutos. Mientras, calentamos el horno a 240 ºC, calor arriba y abajo, con la rejilla en la zona baja-media. Repartimos la cebolla templada sobre toda la superficie, casi hasta los bordes, y terminamos con el resto del aceite y un poco más de orégano. La cebolla debe cubrir de verdad la masa, no quedar como una guarnición escasa.
Horneamos hasta dorar la base y las puntas de cebolla
Horneamos 18-22 minutos. Buscamos bordes dorados, base cocida y cebolla tierna, con algunas puntas tostadas. La masa debe seguir mostrando una miga ligera y panosa; si queda seca y quebradiza, nos hemos pasado de horno.
¿Qué hacemos si la cebolla se quema antes de que la masa esté lista? Bajamos la bandeja un nivel o protegemos la superficie de forma floja con aluminio durante los últimos minutos. No bajamos drásticamente la temperatura, porque entonces la base puede quedar pálida. La guía de errores comunes al usar el horno ayuda a detectar si nuestro horno calienta demasiado por arriba.
Sacamos la figazza y la dejamos reposar 5 minutos antes de cortar en rectángulos. Así la base termina de asentarse sin perder el punto tierno. Se puede servir caliente o templada.
Cómo servirla y qué variantes tienen sentido
La gracia de esta versión está en la relación entre miga, cebolla y aceite, así que no necesita muchos añadidos. Si queremos cambiar de registro sin abandonar las masas de horno con verduras, una coca de verduras juega con una cobertura más variada; y si buscamos otra pizza sin mozzarella, la pizza marinara demuestra que una pizza puede prescindir del queso sin quedarse corta de sabor. Son recetas distintas, pero las tres dejan que la masa y una cobertura sencilla tengan protagonismo.
Podemos añadir unas pocas aceitunas o tiras de pimiento asado, dos acompañamientos habituales en algunas figazzas uruguayas, pero conviene no convertirlos en una lista interminable de toppings. La versión con mozzarella también existe, pero entonces el queso va encima y ya estamos haciendo una variante diferente de la que acabamos de preparar.
Las sobras se conservan bien en un recipiente cerrado en la nevera durante 2 días. Para recuperar la base, las calentamos 6-8 minutos a 190-200 ºC. El microondas sirve para salir del paso, pero reblandece bastante la miga. Si vamos a servirla unas horas después, es mejor dejarla templar y darle un golpe corto de horno justo antes de comer. Dentro de la colección de pizzas caseras, la figazza merece funcionar como una receta propia y no como una nota dentro de otra pizza: cambia el formato, el papel de la cebolla y la forma de entender la cobertura. Esa identidad es precisamente lo que queremos conservar
Última revisión: 13 septiembre 2026
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Categorías: Recetario de cocina Recetas de pan, masas y rebozados Recetas de pizza y cocas
Etiquetas: cebolla cocina uruguaya harina de trigo levadura seca