Europa tardará 70 años en cerrar su brecha de género

calendar_today 28.09.2026 - person  - timer ~4 Minutos

Es bien sabido que aún existe una brecha entre hombres y mujeres en el mundo, no solo en lo que respecta a la igualdad salarial, sino también al acceso al mercado laboral, la educación y la sanidad. A esta diferencia de oportunidades se la conoce como brecha de género.

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Europa ha recuperado su posición como líder mundial en la reducción de esta brecha, según nuevos datos del Foro Económico Mundial (WEF), que la mide desde 2006.

El continente ha cerrado este año el 75,7 % de su brecha de género global, lo que deja un 24,3 % pendiente para alcanzar una representación igualitaria. Ha adelantado por poco a Norteamérica, que ocupó el primer lugar el año pasado.

Desde 2006, la paridad de género en Europa ha mejorado en siete puntos porcentuales. No se prevé que alcance la plena paridad, es decir, que no exista diferencia en las oportunidades de hombres y mujeres, o una brecha de género del cero por ciento, hasta dentro de 70 años.

El informe analiza educación, sanidad, participación económica y política. Europa es la campeona en esta última categoría, con una puntuación del 37%, seguida de cerca por América Latina y el Caribe (34,2%). El resto de regiones se sitúan al menos diez puntos porcentuales por detrás.

Europa continúa manteniendo una casi paridad en las categorías de Logros Educativos (99,5 %) y Salud y Supervivencia (96,9%), aunque ocupa el tercer y cuarto puesto en estos índices respecto a otras regiones.

En Participación y Oportunidades Económicas, se sitúa en quinta posición (69,5%), casi ocho puntos porcentuales por debajo de la líder de la tabla, Norteamérica (77,1%).

Un crecimiento desigual

Entre todas las regiones del mundo, Europa es la que reúne más países entre los diez primeros. "Desde que el índice se puso en marcha en 2006, Europa ha ocupado el 69 % de todos los diez primeros puestos", señala el informe del WEF. "Siguiendo la tendencia de ediciones anteriores, los mejores resultados de este año incluyen siete economías europeas".

Estos países son Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia, que han figurado en todas las listas de los diez primeros durante las dos últimas décadas, así como el Reino Unido, Alemania e Irlanda.

Solo Islandia ha cerrado más del 90% de la brecha de género (93%).

"Islandia ha mostrado una trayectoria consistentemente positiva hacia la paridad de género en las dos últimas décadas, manteniéndose entre los diez primeros a escala mundial durante todo el periodo y ocupando la primera posición desde la edición de 2009", recoge el informe del WEF.

El país obtiene especialmente buenos resultados en Empoderamiento Político (95,4%), impulsados por políticas públicas deliberadas que promueven el equilibrio de género y por su historia de representación femenina en los más altos cargos de poder. Islandia fue el primer país del mundo en elegir de forma democrática a una mujer, Vigdís Finnbogadóttir, como presidenta en 1980.

Pese al liderazgo de Europa, persiste una profunda brecha dentro del continente. Los países que encabezan la clasificación regional se concentran sobre todo en el norte de Europa, mientras que muchos de los Estados rezagados se encuentran en el este.

Los tres últimos, Türkiye (0,649%), Rumanía (0,698%) y Hungría (0,707%), se sitúan más de 20 puntos porcentuales por detrás de Islandia.

En Rumanía, esta baja puntuación se debe en gran medida a su resultado en la categoría de Empoderamiento Político (0,145%), que la sitúa en el puesto 104 en este apartado. La causa principal es la ausencia de cuotas obligatorias y la existencia de sistemas internos de partido cerrados.

Esta categoría también explica la baja puntuación de Hungría (0,132% en Empoderamiento Político). El país no cuenta con mujeres en cargos ministeriales, lo que le otorga una puntuación del 0% en este apartado concreto del subíndice.

La Unión Europea aspira a reducir la brecha de género más amplia mediante un conjunto de políticas y medidas que van desde las normas europeas de transparencia salarial, que obligan a las empresas a compartir información sobre sueldos para reducir la diferencia retributiva, hasta las reglas sobre permisos parentales y horarios de trabajo flexibles para facilitar el reparto de las tareas de cuidado y laborales.