Ethel Pozo tenía 17 años cuando el matrimonio de su madre se rompió y, como ella misma admitió el martes 21 de julio en ‘Sin más que decir’ de +QTV, buscó un culpable en el lugar equivocado. “Yo viví muchos años odiando a Viviana, porque para mí era la persona que se había metido en la relación de mi mamá, la persona que había traído abajo todo mi hogar”, dijo ante María Pía Copello, Luciana Roy, Mario Hart e Israel Dreyfus.
Esa percepción duró casi dos décadas. Lo que la cambió fue una conversación televisada que nadie esperaba. La infidelidad de Roberto Martínez con Viviana Rivasplata fue uno de los escándalos más sonados de la farándula peruana de los años noventa.
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Gisela Valcárcel y el exfutbolista estuvieron casados entre 1995 y 1998, y la relación terminó en medio de rumores que se confirmaron cuando Martínez fue captado viajando a Chiclayo para visitar a Rivasplata en 1997. Para Pozo, que entonces era una adolescente que quería y admiraba a su padrastro, el golpe fue doble: la traición y la búsqueda de alguien a quien culpar.
Pozo explicó sin tapujos el razonamiento que la llevó a cargar contra Rivasplata durante años. “Cuando eres inmadura dices, a mis 17 años, piensas que si ella no hubiera aparecido, esta persona no se hubiera ido”, señaló. Era la lógica de alguien que no quería aceptar que el hombre en quien confiaba era el responsable de lo ocurrido. Culpar a Rivasplata era más fácil que asumir que Martínez les había mentido a todas.
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Lo que complicaba aún más el cuadro era que Pozo, durante meses, había defendido a Martínez frente a su propia madre. Gisela guardó silencio para protegerla, porque sabía cuánto quería su hija al exfutbolista. Pozo le decía que era mentira, que Martínez les había jurado que nunca miraría a otra mujer.
“Mi mamá guardaba silencio como muchas mamás guardan por protegerme”, recordó. Fue un amigo suyo, conocido como JC, quien la llamó para contarle que había visto a Martínez con Rivasplata en un restaurante chino del Polo. “Casi me muero”, dijo Pozo.
Casi veinte años después de la separación, el 10 de mayo de 2014, Gisela Valcárcel y Viviana Rivasplata se sentaron frente a frente por primera vez en ‘Gisela, el gran show’ de América TV. Lo que Rivasplata reveló esa noche cambió por completo la historia que Pozo y su madre creían conocer.
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Rivasplata tenía 22 años cuando inició su relación con Martínez. Durante ese tiempo, él le decía que su matrimonio con Gisela era un montaje de producción: que las flores que le llegaban a Valcárcel en pantalla las compraba el equipo del programa, que el romance era una construcción televisiva y que en realidad no existía.
“Viviana le cuenta a mi mamá que en la época en la que Roberto empezó a salir con ella, Roberto le decía que todo era armado por la producción del programa de Gisela en América, que el matrimonio no existía, que las flores que le llegaban las compraba la producción”, relató Pozo.
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El episodio más inverosímil de todos fue el que Pozo narró a continuación: un día, Martínez mandó flores a Gisela en su programa. Luego fue a la casa de Rivasplata, se sentó con ella frente al televisor y, cuando las flores aparecieron en pantalla, le dijo: “Ves, mira, no soy yo. Si yo estoy acá contigo, las flores las ha comprado producción”.
“Por supuesto, él las mandaba”, aclaró Pozo. Luciana Roy, indignada como el resto de sus compañeros al escuchar la historia, no encontró otra palabra: “Es un psicópata”. La revelación de Rivasplata transformó la lectura que Pozo tenía de ella. “Me di cuenta que ella creyó todo lo que este hombre le había contado. Ella tenía 22 años, creyó todo. Exacto, creyó todo”, dijo. Y añadió la frase que resume el giro de toda la historia: “Él nos engañó a todos”.
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El encuentro televisado entre Gisela y Rivasplata en 2014 fue el punto de inflexión. “Cambió totalmente la historia para nosotros”, reconoció Pozo. Ver a Rivasplata sentada frente a su madre, contando que también había sido manipulada por el mismo hombre, le quitó el peso del odio que había cargado durante casi dos décadas.
Rivasplata, quien fue coronada Miss Perú en 2001 y representó al país en Miss Universo y Miss Mundo ese mismo año, también estuvo casada con Martínez entre 2002 y 2005, matrimonio que terminó en medio de acusaciones de infidelidad. Hoy está casada con el empresario Bruce Greifenstein, con quien tiene dos hijos, y dirige su propia marca de jeans que distribuye en tiendas por departamento a nivel nacional.
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Pozo no llegó al perdón de Rivasplata de manera explícita, pero sí al entendimiento. Lo que no cambió fue su postura frente a Martínez. “Confiar en él no, porque me miraba a los ojos y me mentía”, dijo. Y sobre la posibilidad de perdonarlo algún día, fue honesta: “No siento que Roberto acepte lo que hizo. Ahí es que me arde mi cólera”.