Tres hijos estudiando en casa mantienen a Jocelyn Santos pendiente de tareas, archivos enviados por los docentes y teléfonos disponibles para cumplir con las actividades escolares.
Su hija menor cursa primero de básica, el segundo está en quinto y el mayor estudia séptimo, a pocos meses de terminar la escuela.
Los tres pertenecen a la Unidad Educativa Leonidas García, ubicada en la calle Honorato Vásquez, dentro del Parque Industrial Inmaconsa, en el norte de Guayaquil, donde las clases presenciales permanecen suspendidas desde mediados de julio.
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Santos, de 33 años, acudió al establecimiento para buscar información sobre el retorno. Según explicó, las familias reciben avisos semanales en los que se les comunica que los estudiantes deben continuar bajo modalidad virtual por disposición del distrito educativo.
El tiempo transcurrido supera un mes y los representantes consultados aseguran que todavía desconocen una fecha para volver a las aulas.
“Los chicos ya están estresados en casa. El de séptimo es el que me preocupa, porque ya va al colegio”, contó Santos. La madre considera que el paso hacia octavo de básica requiere que su hijo complete los contenidos correspondientes a este año y asegura que acompañarlo desde casa se ha vuelto complicado cuando aparecen materias que requieren explicaciones adicionales.
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La salida de las aulas ocurrió alrededor de la segunda quincena de julio. Las madres consultadas indicaron que recibieron información relacionada con una posible afectación ambiental en los alrededores del plantel, situado dentro de una zona industrial.
Liliana Rodríguez señaló que docentes les hablaron de una presunta fuga procedente de una empresa. Santos recibió una versión similar mediante otra representante. Ninguna de las madres conoce qué sustancia habría estado presente, qué empresa estaría relacionada con el hecho o los resultados de mediciones realizadas en el sector.
Rodríguez tiene a su hija Daritza en tercero de bachillerato. La adolescente atraviesa su último año dentro del establecimiento y, según su madre, quiere regresar a las clases presenciales. “Está desesperada por venir al colegio. En casa hace sus tareas y todo, pero ya quiere asistir”, relató.
La preocupación de Rodríguez incluye actividades previstas para los estudiantes que terminan el bachillerato. “No me gustaría que mi hija haga el juramento de la bandera virtual y la graduación igual”, manifestó. La madre explicó que ha conversado sobre la situación con personal docente, aunque todavía carece de información sobre una posible fecha de retorno.
La educación en casa presenta diferencias según los cursos de los hijos de Santos. La madre afirmó que reciben principalmente documentos en PDF con actividades que deben resolver y posteriormente enviar. Según su relato, las conexiones por videollamada con docentes han sido escasas durante el periodo de virtualidad.
“Deberían conectarse por lo menos unas tres veces a la semana para explicar qué están viendo, al menos en Matemática. Hay cosas que a veces yo no entiendo y tengo que estar buscando”, expresó Santos. La madre señaló que en ciertas ocasiones los tres niños requieren dispositivos para sus actividades y la familia dispone de un teléfono, por lo que debe conseguir otro equipo cuando las necesidades coinciden.
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Santos explicó que los estudiantes registran asistencia en horarios determinados, reciben los documentos correspondientes a las materias y envían fotografías como evidencia de las actividades realizadas. Según indicó, durante este periodo sus hijos han tenido dos o tres conexiones relacionadas con actividades de acompañamiento.
La revisión física de cuadernos y trabajos, según la información que recibió, quedaría pendiente para el regreso al establecimiento.
Ana Jara, madre de un estudiante de segundo de bachillerato, describió un mecanismo parecido. Su hijo registra asistencia y recibe actividades académicas que posteriormente debe entregar mediante un enlace. Para Jara, el problema principal está en el tiempo que los estudiantes permanecen alejados de sus compañeros y profesores. “Los niños ya no quieren estar en casa; quieren venir al colegio”, señaló.
Carmen Fernández, representante de un alumno de segundo de bachillerato, tiene una percepción diferente sobre las clases en casa. Explicó que su hijo recibe indicaciones para desarrollar sus trabajos y considera que ha podido continuar con sus estudios durante este periodo.
Al ingresar recientemente al establecimiento, Fernández aseguró que percibió un olor fuerte dentro de las instalaciones y consideró que permanecer seis horas bajo esas condiciones sería incómodo para los alumnos.
La situación mantiene pendientes preguntas sobre qué ocurrió alrededor de la Unidad Educativa Leonidas García, qué institución realizó inspecciones ambientales, cuáles fueron los resultados y qué condiciones deben cumplirse antes de permitir que los estudiantes ocupen nuevamente las aulas.
Ante estas dudas se ha consultado a Ministerio de Educación para conocer la respuesta; sin embargo, hasta el cierre de esta nota no se ha podido concretar.
“Queremos saber qué mismo está pasando para poder optar, cambiar a los chicos a otro lado o ver qué hacemos”, expresó Santos. Más de un mes después de abandonar las aulas, esa respuesta sigue pendiente para las familias consultadas. (I)