Estados Unidos es un país pionero en muchos ámbitos gracias a sus altos recursos en tecnología. Y esta vez no ha sido diferente. La Fuerza Aérea de EE.UU. ha iniciado ya los primeros ensayos de los cazas F-16 modificados para que un sistema de IA pueda controlar directamente el avión durante determinadas fases del vuelo.
Las pruebas se están realizando en la base aérea de Eglin, en Florida, dentro de un programa llamado VENOM. El objetivo principal de este programa no es convertir a estos cazas en aviones sin pilotos, sino que la implementación de la IA en los aviones es para probar, corregir y mejorar algoritmos de autonomía en condiciones reales.

Durante los ensayos que se están realizando, sigue habiendo un piloto dentro de la cabina. Su función es supervisar lo que hace el sistema, comprobar que cumple los objetivos previstos y recuperar inmediatamente el control si detecta cualquier problema.
En ningún caso es una IA autónoma, sino que el piloto puede activar o detener los algoritmos de autonomía en tiempo real. No deja de ser una inteligencia artificial supervisada por un ser humano.
Para poder llevar a cabo estas pruebas, los cazas F-16 han recibido nuevos sistemas hardware, software, sensores e instrumentos que permiten instalar diferentes agentes de inteligencia artificial a través de modificaciones.
La implementación de estos nuevos sistemas podrían ser capaces de analizar la situación y tomar decisiones de pilotaje. Los aviones comenzaron a volar en prácticas en junio de 2026 para verificar que las modificaciones eran seguras. En julio, la Fuerza Aérea pasó a una segunda fase en la que la IA asumió el control del vuelo durante algunas partes de la misión.

Todas estas pruebas tienen un objetivo claro, que es desarrollar los futuros Collaborative Combat Aircraft o CCA: aeronaves no tripuladas que volarán junto a cazas tripulados como los F-35 y que podrán realizar misiones de vigilancia, defensa, interferencia electrónica o ataque.
Según Air Force Research Laboratory, "el programa VENOM marca un capítulo crucial en el avance de las capacidades de combate aéreo. Este programa transformador tiene el potencial de redefinir los paradigmas del combate aéreo mediante el desarrollo de nuevas funciones autónomas para las plataformas tripuladas y no tripuladas actuales y futuras", afirmó el comandante Ross Elder, responsable de las pruebas de desarrollo de VENOM.