Ismael “El Mayo” Zambada leyó una carta ante el juez Brian Cogan en la Corte del Distrito Este de Nueva York antes de recibir su condena a cadena perpetua este lunes 20 de julio.
El cofundador del Cártel de Sinaloa asumió plena responsabilidad por sus crímenes, pidió perdón a las víctimas y advirtió que la violencia en México debe terminar. La periodista Azucena Uresti reveló el documento íntegro en sus redes sociales, horas después de conocerse la sentencia.
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Como parte de lo establecido este 20 de julio, el juez Cogan ordenó además el decomiso de 15 mil millones de dólares. Zambada, que compareció sin esposas y en un estado evidente de deterioro físico, no impugnó la condena.
Su defensa solicitó que fuera recluido en una prisión con asistencia médica, petición que el juez confirmó que trasladaría a la Oficina Federal de Prisiones pero sin confirmar la petición.
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En el documento, Zambada reconoció que creció en un entorno donde la violencia y el crimen parecían normales, pero dejó claro que eso no justificaba nada. Sostuvo que llega un momento en que cada persona debe hacerse responsable de sus decisiones. “Yo no lo hice, y muchas personas pagaron las consecuencias”, escribió.
El narcotraficante también explicó por qué no fue a juicio: no quería negar la verdad. Reconoció que las autoridades tienen el deber de proteger a la sociedad y aceptó que sus acciones lo situaron en el lado opuesto a ese deber. El mensaje muestra que no hubo ningún intento de matizar su culpa.
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Además, Zambada dejó en claro que no acudió a la audiencia a buscar compasión. Dijo asumir la gravedad de la pena y aceptar su castigo sin condiciones. “No estoy aquí para pedir compasión; estoy aquí para asumir mi responsabilidad y pedir perdón por el daño que causé y por el ejemplo que di”, escribió.
El cofundador del Cártel de Sinaloa cerró esa parte de su carta con un mensaje dirigido a las nuevas generaciones. Les pidió elegir un camino diferente y advirtió que no hay honor en la violencia ni nada duradero en el crimen. Agregó que pasaría el resto de su vida reflexionando sobre sus actos, con la esperanza de que sus palabras ayudaran a alguien a evitar cometer los mismos errores.
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Este mismo día fue revelado un documento en el que la corte federal del Distrito Este de Nueva York fijó las condiciones bajo las que Zambada deberá entregar 15 mil millones de dólares al gobierno de Estados Unidos. La orden, firmada por el juez Cogan, establece que el pago debe realizarse únicamente mediante giro postal o cheque bancario certificado a nombre del US Marshals Service, con los números de expediente anotados en el instrumento.
La declaración de culpabilidad abarcó dos cargos: haber dirigido una organización criminal continua ante el Distrito Este de Nueva York y haber participado en actividades de crimen organizado en el Distrito Oeste de Texas. Cada cargo generó una orden de decomiso independiente de 15 mil millones de dólares, aunque ambas son concurrentes y el monto total no se duplica.
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Zambada quedó obligado a firmar todos los documentos necesarios para transferir la titularidad de sus bienes al gobierno federal. La orden le prohíbe impugnar el decomiso en cualquier procedimiento, civil o penal, y le veda asistir a terceros que intenten hacerlo. Renunció además a todas sus defensas constitucionales, incluido el derecho a alegar prescripción o multa excesiva.
Durante la conferencia de prensa posterior a la sentencia, el fiscal federal Joseph Nocella no ofreció detalles sobre cómo se recuperarían los activos. Cuando una periodista preguntó al respecto, respondió que el asunto “está activamente bajo investigación” y no mencionó bienes identificados ni plazos.
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El 25 de julio de 2024, El Mayo Zambada fue engañado para acudir a una reunión en el rancho Santa Julia, en las afueras de Culiacán, un crimen que siguen sin esclarecer las autoridades mexicanas.
Fue reducido, esposado y subido a un Beechcraft King Air con matrícula N287KA —modificado para la operación— que aterrizó en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México.
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Pie de Nota compartió en exclusiva con Infobae México videos del interior y exterior de la aeronave.
El fiscal federal Joseph Nocella confirmó este 20 de julio en la conferencia de prensa posterior a la sentencia que Joaquín Guzmán López declaró haber orquestado el secuestro de Zambada con la expectativa de ganarse el favor del gobierno de Estados Unidos.
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La respuesta fue categórica: Washington no condona el secuestro y “El Güero” no recibirá crédito alguno por lo que hizo.
Durante el mismo evento, un periodista preguntó si el FBI o HSI tenían conocimiento previo de la operación para sacar a El Mayo de México. Nocella no negó ni confirmó la participación de agencias estadounidenses. Respondió que solo podía referirse a lo que consta en el expediente público y que el asunto “es una investigación en curso”.
Su Señoría:
Comparezco hoy ante usted consciente de que mis actos causaron daño, un daño real, a personas, familias y comunidades. Asumo plena responsabilidad por lo que hice. Elegí este camino y comprendo que hoy debo responder por esas decisiones.
No fui a juicio porque no quería negar la verdad. Lo que hice estuvo mal. No hay justificación para ello. Entiendo que las autoridades tienen el deber de proteger a la sociedad y acepto que mis acciones me situaron en el lado opuesto a ese deber.
También comprendo la gravedad de la pena a la que me enfrento. Acepto mi castigo. No estoy aquí para pedir compasión; estoy aquí para asumir mi responsabilidad y pedir perdón por el daño que causé y por el ejemplo que di.
Crecí en un entorno donde la violencia y el crimen parecían normales, pero ahora sé que eso no es excusa. Llega un momento en que cada persona debe hacerse responsable de sus decisiones. Yo no lo hice, y muchas personas pagaron las consecuencias.
Si hay algo valioso que pueda decir hoy, es esto: la violencia debe terminar. Tanto en México como en otros lugares afectados por este tipo de delitos, se pierden demasiadas vidas, se destruyen demasiadas familias y demasiados jóvenes quedan atrapados en un ciclo que solo conduce a la cárcel o a la muerte. Nadie gana en una guerra como esta.
A la próxima generación le digo: elijan un camino diferente. No hay honor en la violencia ni nada duradero en el crimen; solo traen dolor y pérdida.
No puedo cambiar lo que hice, pero sí puedo asumir la responsabilidad por ello. Pasaré el resto de mi vida reflexionando sobre mis actos y con la esperanza de que, de alguna manera, mis palabras de hoy ayuden a alguien a evitar cometer los mismos errores.
Gracias, Su Señoría.