Espiral

calendar_today 04.09.2026 - person  - timer ~3 Minutos

La próxima semana, Hacienda presentará el Paquete Económico 2027. Será un momento importante para la manera en que nos evalúan las agencias e instituciones financieras internacionales. La promesa de reducir el déficit fiscal a menos de 4% del PIB no se ha cumplido, ni en 2025 ni en este año, con lo que la deuda del gobierno crece más rápido de lo ofrecido en los paquetes de años anteriores, apuntando a una espiral que yo he llamado crisis fiscal desde 2022, aunque los colegas han buscado formas de no usar ese término. Ya cada vez menos.

Para que pueda usted tener una idea de por qué este camino no tiene salida, es necesario que recordemos que México ha tenido finanzas públicas apretadas desde 1965. En ese año empezamos a endeudarnos con el exterior, aunque poco, porque no había préstamos grandes en esa época. A partir de 1971, las cosas cambiaron, y nos endeudamos como locos, provocando dos crisis en el camino, 1976 y 1982. La siguiente década usamos los excedentes petroleros para sobrevivir, y a partir de 1992 regresamos al endeudamiento externo, provocando la crisis de 1995.

En este siglo hubo un manejo fiscal prudente, aunque la Gran Recesión de 2009 obligó a gastar más de lo debido, y los primeros años de Peña Nieto mantuvieron ese gasto, lo que los llevó a tratar de corregir con el “gasolinazo”, que más bien sirvió para resucitar a López.

Cuando éste llegó al poder, mantuvo el gasto más o menos controlado los primeros años, pero después de perder la elección de 2021, acabó con todo.

Por un lado, se puso a repartir dinero para comprar votos, como se sabe. Ese gasto adicional rondaba 200 mil millones de pesos al año hasta 2022, pero se elevó a más de 300 mil en 2023, y casi 450 mil en 2024. Ahora está en 500 mil millones al año, y no puede reducirse, porque de eso depende el apoyo que tanto celebran quienes están en el poder.

Por otro, se construyeron elefantes blancos a un costo de 500 mil millones cada uno de ellos: el AIFA (sumando el costo de cancelación del NAIM), Dos Bocas, y el Tren Maya. Hubo otros proyectos menos onerosos, que tal vez sumen 250 mil millones entre todos. La suma es de 1.75 billones de pesos. Todo eso se financió con deuda, de forma que el costo financiero adicional por esos elefantes promedia 130 mil millones de pesos anuales. Además, pierden dinero en la operación: 30 mil millones el Tren Maya (subsidio total), más de 3 mil entre AIFA y Mexicana, y de Dos Bocas no tenemos idea.

Digamos que este costo es de 175 mil millones por año.

Finalmente, sigue la necedad de rescatar a Pemex, con un costo anual que supera los 200 mil millones de pesos. Si sumamos, quedamos cerca de 900 mil millones de pesos que hay que gastar cada año, por encima de los gastos normales del gobierno, que superan los ingresos en un par de puntos del PIB. Esto significa que el déficit ya estructural es de 4.5 puntos del PIB.

Se podría reducir deshaciéndose de Pemex o eliminando parte del reparto de efectivo, pero eso justamente es lo que este gobierno no hará, de manera que no hay salida.

Si recordamos que las pensiones tradicionales crecen dos décimas de punto cada año, y que este gobierno ha comprado “paz social” ampliando el pago de servicios personales, es fácil imaginar un deterioro cada vez más rápido. Si le agrega la tendencia de las tasas de interés a nivel global, peor aún.

Esperaremos el Paquete Económico con la preocupación de que Hacienda no tenga argumentos sólidos, y las decisiones que ya han empezado a tomar las instituciones financieras (por ejemplo, Bank of America esta semana) se generalicen. Ya veremos.