Fue una noche cargada de simbolismos, tensión y esa mística que solo rodea a los enfrentamientos contra Inglaterra. La Selección Argentina selló su pasaje a la final del Mundial 2026 tras remontar un 2-1 agónico en Atlanta, y Lionel Messi se encargó de liderar la orquesta: dos asistencias magistrales para los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez que hicieron vibrar a todo un país.
En zona mixta, con la voz todavía ronca por el esfuerzo y la emoción, el capitán albiceleste no ocultó el valor estratégico y emocional de este triunfo: «Sabíamos que no era una victoria más. Era una victoria importante que el pueblo argentino quería y nosotros también. Hoy no era un partido más, era el partido que no queríamos perder«.
El momento más movilizante de la noche ocurrió cuando el periodista Matías Pellicioni le entregó una réplica de la mítica camiseta que Diego Armando Maradona utilizó en el Mundial de 1986. Messi, lejos de la frialdad del análisis táctico, se permitió un momento de intimidad con el recuerdo de su exentrenador
El capitán destacó la resiliencia de un plantel que, al igual que en Qatar 2022, sabe convivir con la presión máxima. Messi reveló que el clima en el estadio se sentía distinto desde la entonación de los himnos: «Se vivió algo especial. Escuchamos el murmullo de la gente de ellos y sentimos que la nuestra lo estaba cantando de otra manera, nos fuimos contagiando».
«Nos metimos en otra final del mundo. Es una locura jugar dos seguidas. Cuando el partido se puso feo, el grupo lo fue a buscar. Nunca dejamos de creer
El 10 también dejó una frase que sintetiza el espíritu del equipo ante la crítica externa: «Si hubiéramos perdido contra Inglaterra, hubiera habido gente que habría salido a decir alguna boludez. Por suerte, no les dimos la chance».
Ahora, la mirada de los campeones del mundo está puesta en el domingo 19 de julio. En el MetLife Stadium de Nueva Jersey, la Selección se medirá ante una España que llega consolidada y con un fútbol ofensivo de alto vuelo.
Argentina buscará el bicampeonato mundial, una hazaña que solo Italia y Brasil lograron en la historia del fútbol. La Scaloneta ya está en la definición, con un Messi que, fiel a su estilo, prefiere seguir trabajando en silencio, guiando al equipo con asistencias, liderazgo y el recuerdo de Diego como bandera.