Detrás de un volumen cerrado de hormigón, una casa diseñada en negro que se abre al jardín mediante patios internos.
Paula Loughry
28 de julio de 202600:053'minutos de lectura
“La idea fue hacer una casa muy cerrada hacia la calle con un muro de hormigón que tomara los bordes del terreno. Como una piel externa de hormigón totalmente opuesta a la interna, que es de vidrio y mira hacia el jardín”, explica el arquitecto Sebastián Lebuis, de CLC Arquitectos. El proyecto partía de un lote en una esquina en Puerto Nisuk, un barrio cerrado en Hudson. La propuesta de Lebuis y su socio Julián Carluccio, fue diferente a lo que se suele ver: una vivienda familiar contemporánea en la que el color negro es el gran hilo conductor.
Las primeras charlas con los clientes nos permitieron identificar dos aspectos fundamentales: el primero, la necesidad de construir espacios amplios, flexibles y conectados entre sí que acompañaran la vida social de la familia; el segundo, incorporar un atelier. ”
— Arq. Sebastián Lebuis, socio de CLC Arquitectos
Una escalera helicoidal, ubicada en el patio del hall de acceso, da la bienvenida a la casa. Construida en chapa negra con peldaños de madera, funciona como un elemento escultórico.
“Al principio pensamos en una escalera tradicional de doble tramo, pero a medida que avanzaba el proyecto sentimos que había que darle otra identidad. La escalera caracol se volvió protagonista en el patio seco: tiene un estilo de museo”.
Pensada para un matrimonio de 56 años con tres hijos adultos, el pedido puntual fue que los ambientes fueran amplios y cómodos para reunirse con amigos. “La dinámica familiar es muy social, por eso planteamos espacios para vivir la casa”, explican.
Clientes ideales, desde un principio se pusieron en manos de la dupla: “Nos dieron la posibilidad de proyectarles la arquitectura que nosotros entendíamos que iba mejor para su estilo de vida”.
“A pesar de lo cerrada que es la casa por fuera, en el interior buscamos la calidez total. En planta baja forramos el cielo raso en madera de kiri teñida de negro y revestimos las paredes en un nogal. Buscamos que las texturas, colores y materiales generasen un contraste respecto del afuera”.
Por la elección del color negro como base, la casa necesitaba suficiente luz natural como para generar amplitud y calidez a los ambientes. Con esa idea fue que se la organizó a partir de una secuencia de patios que incorporan el paisaje al interior y generan una relación permanente entre arquitectura y naturaleza.
“La casa tiene seis patios que van acompañando los ambientes, cada uno con la escala necesaria. Se desarma el muro exterior y aparecen columnas, lo que permite la entrada de aire y de luz”.
En el playroom se siguió la línea del living-comedor, con techos de kiri negros y paredes revestidas en nogal.
La cocina se estructuró en torno a una isla que ordena la circulación. El contraste entre la calidez de la madera y la profundidad del negro genera una atmósfera sofisticada y serena.
En oposición al resto de la casa, la planta alta se pensó como un lugar exclusivo para el matrimonio. Un dormitorio principal con vestidor y baño en suite y el atelier de la dueña de casa ocupan la planta de casi 30 metros de largo.
“Reforzando la idea de que sea una casa bastante metida hacia adentro, forramos toda la planta alta en WPC. Cuando aparecen las ventanas, la mampostería se transforma en listones que dejan entrar las vistas”.
En los interiores, las paredes se revistieron con placas enchapadas en kiri negro de poro abierto.
“La planta alta tiene un estilo más net. Predomina el color negro, por eso elegimos cielos rasos blancos y pisos de madera para contrastar”.
“Generalmente cuando tenemos las primeras reuniones con los clientes, les hacemos preguntas para tratar de conocer la dinámica familiar, los hobbies y cómo se imaginan que sería su casa. En este proyecto, una de las premisas fue el atelier”, cuentan los arquitectos.
Siguiendo ese pedido, se creó un atelier para Andrea, la dueña de casa, que se dedica al arte. Es un espacio donde la luz natural, el silencio y la relación con el paisaje acompañan el proceso creativo.
Pensando en aprovechar al máximo el jardín, se construyó una galería de casi 6 metros de largo que bordea la pileta. Equipada con dos mesas largas, los fines de semana se pueblan de amigos y familia.
“Desarrollamos en forma integral el proyecto de arquitectura junto con el paisajismo. En los canteros, incorporamos unas planchuelas que van generando un movimiento y ayudan a aflojar un poco la dureza del hormigón”.
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