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El icónico vestido negro de seda que la princesa Diana lució en 1994 durante una cena benéfica en la Serpentine Gallery de Londres, reconocido mundialmente como el vestido de la venganza, volverá a salir a subasta casi tres décadas después de que la propia princesa lo vendiera con fines benéficos. La pieza, diseñada por la modista griega Christina Stambolian, será ofrecida por Sotheby’s el próximo 9 de diciembre, durante su Luxury Week, con una estimación de entre 150.000 y 300.000 dólares (unos 130.000 o 260.000 euros). Parte de los beneficios de la venta se destinará a NHS Lothian Charity, en apoyo al Royal Edinburgh Hospital.
El vestido fue vendido por Diana en junio de 1997, cuando la princesa subastó 79 de sus vestidos para recaudar fondos destinados a organizaciones benéficas relacionadas con el cáncer y el sida. La pieza fue adquirida entonces por su actual consignataria, que recuerda junto a su difunto marido aquella compra como uno de los grandes días de su vida en común. Tras la subasta, el vestido fue utilizado en distintos actos de recaudación de fondos en Escocia y fue expuesto en en el Paisley Museum, pero después desapareció de la esfera pública durante casi treinta años.

Ahora Sotheby’s recupera la pieza para una exposición internacional antes de su venta en Nueva York. El vestido podrá contemplarse en Londres del 18 al 24 de septiembre, coincidiendo con London Fashion Week; viajará después a Hong Kong, donde se expondrá del 1 al 15 de octubre, y posteriormente a Ginebra, del 6 al 11 de noviembre. Finalmente llegará a Nueva York, donde permanecerá expuesto en el Breuer Building de Sotheby’s del 2 al 8 de diciembre antes de la subasta del día 9. Junto al vestido se ofrecerá una copia del catálogo original de la subasta de 1997, numerada y firmada por Diana y Stambolian, en la que se atribuye al príncipe Guillermo la idea de aquella venta.

La historia del vestido se remonta al 29 de junio de 1994. Una cálida noche de verano, Diana, princesa de Gales, llegó a la Serpentine Gallery para asistir a una cena de recaudación de fondos organizada por Vanity Fair. Era una noche especialmente delicada para Diana, pues aquel mismo día el entonces príncipe Carlos, de quien llevaba casi dos años separada, tenía previsto admitir en televisión que había sido infiel. Esas revelaciones habían trascendido días antes, por lo que la princesa sabía que esa aparición sería muy observada y podía ser interpretada como una respuesta.
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Al bajar del automóvil, Diana hizo historia sin decir una palabra. La princesa convirtió su aparición en un mensaje visual con un vestido negro de seda, ceñido a la figura y sin tirantes, que combinó con un bolso de mano negro, zapatos de salón y un collar de perlas con un rosetón de diamantes y un zafiro en el centro. Según se supo después, había dejado de lado un diseño de Valentino de corte más tradicional para elegir el de Stambolian, que llevaba tres años sin estrenar en su armario por considerarlo demasiado atrevido. La elección convirtió aquella aparición en un fenómeno mediático y los medios lo bautizaron entonces como el “Revenge Dress”, el vestido de la venganza.