El verano, ideal para escrutar lunares

calendar_today 14.07.2026 - person  - timer ~5 Minutos

Los nevus melanocíticos o lunares, que se desarrollan en cualquier zona de nuestro cuerpo y no son otra cosa que proliferaciones de células -melanocitos- que se manifiestan como manchitas cutáneas, se aprecian, especialmente, durante la temporada estival, cuando mostramos toda la inmensidad y la belleza de nuestra piel.

«En su gran mayoría son inofensivos, pero esta situación se torna preocupante cuando los lunares ofrecen una cara atípica o displásica», señala el Dr. Alberto Conde Taboada, dermatólogo experto en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de piel, especialmente melanoma, del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid.

«Estos nevus problemáticos describirán formas asimétricas, bordes irregulares y tonalidades desiguales, requiriendo un control médico exhaustivo debido a su mayor riesgo de transformación hacia la malignidad de un melanoma, el cáncer de piel más agresivo», dice el especialista en cirugía dermatológica y cirugía de Mohs.

La superficie de la piel del ser humano (epidermis, dermis e hipodermis), barrera frente a los agentes externos, mide en total entre 1,5 y 2 metros cuadrados en una persona adulta, llega a pesar hasta cinco kilogramos y su grosor va desde los 0,3-0,5 mm en los párpados a los 4-5 milímetros en la parte superior de la espalda.

Lunares melanocíticos.
La mayoría de las personas tienen entre 10 y 45 lunares repartidos por todo su cuerpo, nevus que pueden cambiar, incluso desaparecer, con el tiempo: ovalados o redondeados; de color marrón, aunque también negruzcos, rojizos, azulados y rosados; su textura varía entre suavidad o relieve; y el tamaño, por lo general, rondará los seis milímetros. Fotografías de lunares atípicos tomadas a partir de pruebas diagnósticas con dermatoscopia digital.

La regla «ABCDE» para identificar lunares malignos

Cuando delante del espejo aprecias que alguno de tus lunares está modificando su aspecto, o tu pareja o un familiar te indican en la playa o la piscina que uno de tus lunares es rarito, conviene que apliques con urgencia la regla «ABCDE» para sospechar indicios que deben llevarte a la consulta del especialista en dermatología.

  • Con la letra A, comprobaremos su simetría. Los bordes de un lunar sano deben coincidir si trazamos una línea por su mitad y lo plegamos de forma imaginaria hacia ambos lados. El melanoma es asimétrico.
  • Con la letra B, nos fijaremos en su perímetro. Los lunares sanos deben estar bien delimitados y ser nítidos en su visualización. El melanoma es difuso.
  • Con la letra C, observaremos su color. Los lunares sanos muestran un solo color. El melanoma muestra varias tonalidades.
  • Con la letra D, mediremos su diámetro. El tamaño del lunar sano no debe superar el calibre de la típica goma de borrar incrustada en un lapicero, alrededor de 6 milímetros. El melanoma crece y crece.
  • Con la letra E, analizaremos su evolución. Los lunares que son estables y no se modifican con el paso del tiempo no van a causar problemas, pero aquellos otros que sufren cambios deben recibir una atención especial. Además, podrán destaparse nuevos síntomas, como el picor o el sangrado.

La inspección ocular y la palpación, siempre con iluminación suficiente, debe ser meticulosa, delante de un espejo grande, ayudándonos de otro espejo pequeño, con el fin de poder escudriñar hasta el último recodo de la piel, incluso en el cuero cabelludo, ya que los cánceres se localizan en cualquier zona cutánea.

«El impacto en la vida de l@s pacientes, sobre todo en aquellos con múltiples lesiones atípicas (más de 50 lunares), es básicamente de carácter psicológico y preventivo», destaca el Dr. Conde Taboada.

«Estas personas viven muy preocupadas, incluso angustiadas, ante la posibilidad de desarrollar una patología oncológica, obligándoles a mantener una vigilancia extrema y revisiones dermatológicas periódicas», incide.

Terapias avanzadas frente a lunares sospechosos

La biopsia de un trozo de tejido del lunar o nevus sería el procedimiento anatomopatológico definitivo para certificar la existencia de un melanoma o cualquier tipo de cáncer en la piel, como los carcinomas basocelulares y espinocelulares.

De hecho, hasta un 80% de los melanomas, por ejemplo, se diagnostican en fases tempranas, algo decisivo en la baja mortalidad de la enfermedad después de cinco años de tratamiento.

El abordaje clínico más avanzado en este tipo de lesiones consistirá en un monitoreo de alta precisión mediante la dermatoscopia digital y el mapeo corporal total.

«Esta tecnología médica permite fotografiar, analizar mediante software especializado y registrar cada lunar del paciente con precisión microscópica», explica el Dr. Conde.

«Con este sistema de seguimiento exhaustivo, el especialista podrá identificar cambios celulares milimétricos, optimizando la detección temprana y evitando extirpaciones innecesarias de lesiones sanas, con las consecuentes cicatrices», continúa.

Además, una nueva técnica llamada microscopía confocal de reflectancia (MCR) permite, en algunos casos, evitar biopsias o llegar a un diagnóstico muy preciso.

«Ofrece imágenes de la epidermis y la dermis papilar (primera capa de la dermis) con resolución a nivel celular comparable a un análisis de la histología tradicional», detalla.

Cuando un nevus presenta signos confirmados de atipia severa o sospecha clínica (anomalías en la forma, tamaño o estructura de las células), el tratamiento actual, definitivo y obligatorio es la extirpación quirúrgica completa con márgenes de seguridad.

Este procedimiento garantiza la extracción total del lunar o nevus displásico para su indispensable estudio anatomopatológico en el laboratorio.

«Los protocolos actuales desaconsejan el uso de láser o métodos destructivos frente a los lunares sospechosos, ya que imposibilitan el diagnóstico microscópico en anatomopatología», apunta el Dr. Conde Taboada.

En conclusión, la revisión periódica de nuestros lunares, especialmente en verano, añade una ventaja curativa fundamental, puesto que el diagnóstico precoz de los nevus melanocíticos que se están malignizando evita el desarrollo de los diferentes cánceres de piel.