El último Mobofest: el festival que cambió la música independiente baja el telón con un adiós a Joan Roca, bajista de Antònia Font

calendar_today 26.07.2026 - person  - timer ~11 Minutos

El Mobofest, el festival que nació hace una década “por amor al arte” y que ha acabado convirtiéndose en uno de los referentes de la música independiente en Balears, se despidió anoche de su público con una edición marcada por el recuerdo. Impulsado por un grupo de amigos, organizado por una asociación sin ánimo de lucro y alejado de los grandes circuitos comerciales, el certamen ha dicho adiós en el momento de mayor reconocimiento de su historia y lo ha hecho con un emotivo homenaje a Joan Roca, bajista de Antònia Font, fallecido esta semana, a los 54 años, tras una larga enfermedad. La actuación que la banda debía ofrecer para clausurar el festival se transformó en un acto de despedida en memoria del músico, convirtiendo el cierre de la cita en una noche cargada de emoción.

Reencuentros, música, arte y fiesta es lo que significa para muchos el Mobofest, cuya última edición ha tenido lugar en el Puig de Consolació, en Sant Joan (Mallorca), el lugar que los vio nacer. Durante tres días, el evento ha colgado el cartel de “Sold out”. La cartelera la conformaban más de una veintena de artistas entre los que destacan La Ludwig Band, Maria Jaume, Él Mató a un Policía Motorizado, The Ripplets, Ánimos Parrec y muchos más.

Pero la experiencia va más allá de la música. “La Mobo es muy verano”, explicaba anoche Aina Amor, una joven de Palma que lleva tres años asistiendo al festival. “El lugar es increíble, casi mágico: el bosque, la puesta de sol... Es espectacular. Además, hay escenarios simultáneos y muy buen ambiente. Sabes que te lo vas a pasar bien sí o sí”, añade.

Pau Debon vocalista principal de Antònia Font en el Mobofest. Cedida por Mobofest

Durante los tres días, el recinto ha contacto con varios escenarios, un mercadillo, una zona gastronómica de foodtrucks con opciones sin gluten vegetarianas y veganas además de varias barras distribuidas por el espacio. Para Rafel Català, que ha acudido a cinco ediciones, el festival se ha convertido en un espacio de descubrimiento, “lo importante son los momentos que vives allí. Siempre saldrás con nuevos recuerdos”

El Mobofest ha convertido diferentes rincones de mallorca en escenarios para la música independiente. No es solo un espacio para artistas consolidados, sino también una plataforma para dar a conocer nuevos artistas. “Sobre todo pedimos mucha confianza al público. Alomejor no conoce a un grupo y nosotros les hacemos confiar en nosotros que les gustará y normalmente suele pasar”, comenta Toni Martorell, cofundador de Mobofest.

El festival ha marcado a quienes han acudido a sus diferentes ediciones. “Me ha ayudado a descubrir grupos que hoy en día escucho y que me han marcado”, explica Rafel Català, quien también destaca el concierto de Maria Jaume, que califica de “espectacular”, y el homenaje que realizó a Antònia Font, que considera “muy emotivo”.

Para Toni Guiscafre, la importancia del Mobofest va más allá de la música: “Mueve la cultura de las islas. Es muy chulo poder traer grupos locales e internacionales. El ambiente y la gente que viene aquí hacen la Mobo”. Tras diez años de festival, considera que “quedará un vacío muy grande”.

Por otra parte, durante los conciertos no han faltado reivindicaciones como “SOS Turismo” que ha contado con una paradita en el mercadillo o banderas de Palestina al grito de “viva una palestina libre” por parte de grupos como Amulet al terminar su actuación.

El público sentado en una escalera de piedra disfrutando de un concierto en la Mobofest. Cedida por Mobofest

Diez años de historia

Todo empezó con un grupo de amigos que tenían los mismos gustos musicales y no encontraban ningún sitio donde ver a todos sus artistas favoritos. “Aunque parezca una locura, simplemente nos preguntamos: '¿Por qué no hacemos un festival?' Y así nació nuestra primera edición”, explica Martorell.

'La Mobo', como se la conoce popularmente, se dio a conocer en 2017 como una primera edición “muy humilde” -destaca el cofundador- enmarcada dentro de las fiestas patronales de Sant Joan. “Pusimos 50 euros cada uno para costear los gastos. Siempre con una filosofía de 'do it yourself' (”hazlo tú mismo“) y de ir paso a paso. Sobre todo haciendo las cosas como las entendemos nosotros, que sea una asociación sin ánimo de lucro. Todo lo que ganábamos era para reinvertir en el propio festival”, explica.

Las tres primeras ediciones fueron gratuitas para todo el mundo y a partir de ahí los pecios no han subido de los 50 euros. “Los primeros años al ser gratuito vino mucha gente, sobre todo ya en el tercer año”, explica la organización. La iniciativa fue bien recibida y al segundo año ya asistieron más de 2500 personas. “Hemos hecho mucho trabajo para luchar por un público que se ha acabado haciendo mucho de 'La Mobo'. Una serie de gente que se ha hecho mucho fan cosa que ha costado mucho y hemos hecho mucho trabajo al respecto”, añaden.

Escenario de la Mobofest en la edición de 2025/ Europa Press

“Siempre hemos tenido claro que queríamos un festival asequible para todos”, explica Toni Martorell. Este festival ha supuesto un lugar donde reivindicar la importancia de visibilizar la cultura y la lengua. “La mayoría de los grupos son de Mallorca y cantan en catalán. Lo hemos tratado como algo muy normal, sin necesidad de tener que sacar bandera alguna al respecto. Es algo que para nosotros es así y lo hemos tratado con normalidad”, añade.

Uno de los rasgos diferenciales del Mobofest ha sido su apuesta por artistas escogidos por los propios organizadores, más allá de su capacidad para vender entradas. El festival fue uno de los primeros en llevar a Mallorca a grupos como La Ludwig Band o Cala Vento, y en su última edición ha cumplido uno de sus grandes objetivos: contar con Antònia Font y El Mató a un Policía Motorizado.

Rafel Mulet destaca este carácyer cercano del festival: “Es un festival de gente de aquí y con grupos de aquí, mayoritariamente en catalán. Además, se ha hecho por diferentes zonas del Pla, y eso sale un poco de los lugares clásicos”.

La mayoría de los grupos son de Mallorca y cantan en catalán. Lo hemos tratado como algo muy normal, sin necesidad de tener que sacar bandera alguna al respecto. Es algo que para nosotros es así y lo hemos tratado con normalidad

“Descentralizar la cultura”

Uno de los objetivos de los organizadores ha sido “descentralizar la cultura”. “No queríamos que fuera un evento de ciudad, elegimos ”El Pla“ porque es nuestra casa”, comenta Martorell. Aunque esto les ha supuesto una mayor complejidad a la hora de traer artistas, la logística o el tema técnico.

“Queríamos hacerlo en un formato cómodo, sin colas o aglomeraciones para que la gente pudiera ver los grupos de aquí, pero también los de fuera”, declara el organizador. Durante los años 'La Mobo' ha atraído a artistas no solo a nivel insular pero también a nivel nacional como Amaia en 2025 o a Julieta Venegas en 2024. “Que artistas de este calibre vengn a cantar a Porreres y tener la oportunidad de verlas en primera fila por 40 euros es una locura”, agrega Toni Martorell.

Para Carme Rosselló, de Palma, la esencia del festival está también en su origen. “Hace muchísimos años que vengo, podría decir que desde los inicios. Me atrajo sobre todo que fuera gente de aquí montando una iniciativa que normalmente está muy capitalizada. Era gente cercana a nosotros y nos hizo mucha ilusión”, recuerda.

“Pasa poco que haya música en catalán en directo y todavía pasa menos que ocurra fuera de Palma”, añade Rosselló, que define el Mobofest como “un espacio de confianza”.

Mar Grimalt y Carles Medina en el escenario Music Lover de la Mobofest 2026. Cedida por Mobofest

A pesar de haber tenido un buen recibimiento por parte de la población de las islas, los creadores lamentan una falta de entendimiento por parte de las administraciones. “Las instituciones prefieren tener una buena verbena para el pueblo y que actúe el mismo grupo que ya ha estado en veinte pueblos y que cantan las mismas canciones que tener una asociación sin ánimo de lucro te lleve algo totalmente distinto y único. Esto es una de las grandes desventajas”, lamentan. “La Mobo es importante porque enriquece la cultura de mallorca y la descentraliza”, comentan.

El crecimiento del proyecto también ha supuesto importantes retos económicos. El festival se ha financiado mediante la reinversión de sus beneficios, subvenciones públicas y una pequeña parte de financiación privada, con Rosa Blanca como principal patrocinador. “Ha habido años complicados, es difícil hacer que los números cuadren”, explica Martorell.

El Mobofest ha consolidado un público principalmente catalanoparlante y de la Part Forana, interesado en propuestas musicales independientes. Aunque el festival ha intentado ampliar su espectro con artistas como Amaia, sus organizadores aseguran que la esencia del proyecto se ha mantenido y que el público ha seguido confiando en la propuesta del festival. “Sacamos las entradas sin haber confirmado artistas y la gente ya las compra”, asegura el coorganizado.

“No queríamos morir de éxito”

Este décimo aniversario ha venido acompañado de una despedida por parte del festival: “Siempre hemos pensado que no queríamos morir de éxito”, alegan los organizadores. El principal motivo es el desgaste que conlleva organizar un festival, explican que al empezar tenían 18 años y que ahora tienen 30 y están “cansados”. La vida pasa y esos veranos que tenías vacaciones y podías dedicarte un mes entero a montar un festival se han convertido en que las vacaciones que tienes las inviertes en hacer otro trabajo. La preparación del festival comienza en septiembre y acaba en agosto, tienes un mes para descansar y vuelves a empezar. Además, es muy complicado coordinarnos y que todos estemos igual de implicados a la vez“.

Aunque se despidan, el equipo lo hace con un buen recuerdo y ganas de descansar, quieren que “otra gente organice” y ellos ser el público. “Nos da mucha pena porque ahora es el mejor momento de La Mobo”. Ha sido un recorrido muy duro, picar piedra, convencer a un público, hacerlo tuyo“.

“Es muy bonito terminar cuando el proyecto está en su punto álgido después de diez años y terminarlo muy bien y todos contentos antes de que las cosas se vayan muriendo poco a poco”, concluye el equipo.

Nos da mucha pena porque ahora es el mejor momento de "La Mobo". Ha sido un recorrido muy duro, picar piedra, convencer a un público, hacerlo tuyo

Un homenaje muy especial

La última cita del Mobofest ha coincidido con la muerte de Joan Roca, el bajista de Antònia Font. Su muerte ha causado una gran conmoción en el mundo de la música catalana y en el panorama balear. Este era el primer año en el que el grupo iba a tocar en el festival, “nunca se había podido dar y en el último año habia sido posible”, comenta Martorell.

La actuación de Antònia Font era uno de los momentos más esperados de esta décima y última edición. Iba a ser, además, la primera vez que la banda actuaba en el Mobofest. “Nunca se había podido dar y, precisamente, en el último año había sido posible”, lamenta Martorell.Sin embargo, tras conocerse el fallecimiento del músico, el festival anunció la cancelación del concierto. “El concierto previsto de Antònia Font no se llevará a cabo. Los miembros de la banda le harán un homenaje, así la actuación se convierte en una muestra de afecto, cariño y admiración hacia él”, comunicó la organización a través de sus redes sociales. De este modo, la despedida del Mobofest acabó convirtiéndose también en un emotivo homenaje a uno de los músicos más queridos y respetados de la escena balear.

“Joan nos dijo, hasta el final, que le hacía muchas ganas llegar a hoy y estar aquí. No ha llegado, pero creemos que la mejor manera de honrarlo es haciendo música para él, encima del escenario. Así que tocaremos un par de temas, pero nos tendréis que ayudar”, declaró Pau Debon, la voz de Antònia Font. Ayudado del público, cantó cinco canciones en forma de homenaje: Alegria, Dins aquest iglú, Alpinistes-samurais, Tots els motors y para terminar, Batiscafo junto a la coral Sa Corrala cerró la actuación de manera épica y emocionante.

Una segunda vida

Para finalizar esa década de festivales, Mobofest ha decidido hacer una colaboración con Deixalles, una entidad sin ánimo de lucro de las Illes Balears que nació en 1986 por la iniciativa de la delegación de Acción Social del Obispado de Mallorca y de la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca (PIMEN).

Colaboración de Mobofest con Deixalles

La organización ha querido utilizar las lonas que han formado parte de la imagen del festival a lo largo de las ediciones. “Durante años hemos ido acumulando lonas que al final no sabes qué hacer con ellas porque cada festival tiene su decoración especial” comenta Toni Martorell. “Le hemos dado una segunda vida y será un recuerdo muy chulo para la gente que quiera llevarse un trozo de Mobo y quiera recordarlo de alguna manera”, añade.

“Es la primera vez que hacemos una colaboración con un festival”, comenta Alícia Marqués coordinadora de talleres en Deixalles a este diario. “Lo que hemos hecho es crear diferentes productos como bolsas, neceseres, llaveros… Todo lo han hecho en el taller de costuras de desechos donde se está haciendo un itinerario de inserción laboral con su monitora”. De esta manera, el festival ayuda a la inclusión y a la sostenibilidad en su último adiós.