21 de agosto 2026, 09:06hs

Uno de los enfoques para reducir la dependencia podría ser uno de los más sencillos. (Foto: Adobe Stock)
Diversos informes alertaron acerca de los riesgos asociados al uso excesivo del celular y la problemática es generalizada. Un estudio señaló que un usuario promedio dedica más de tres horas diarias a su smartphone, cifra que a lo largo de la vida alcanzaría un impresionante total de nueve años.
Una investigación reciente examinó este hábito y concluyó que un buen truco para reducir la dependencia al teléfono podría girar en torno a uno de los enfoques más sencillos. La clave es el desarrollo de la autonomía.
“Permitir que las personas elijan sus propios objetivos puede fortalecer la participación y fomentar un comportamiento digital más saludable”, señalaron los especialistas a cargo del estudio publicado en la revista Social Science & Medicine.
Científicos del IE Business School de Madrid, en España, y del Indian Institute of Management Udaipur, en La India, concluyeron que cuando los usuarios eligen sus propios límites en el uso de las pantallas, es más probable que los respeten. En ese sentido, las imposiciones no funcionarían de igual modo.

"Cuando los usuarios eligen sus propios límites en el uso de las pantallas, es más probable que los respeten", dijeron los investigadores. (Foto: Adobe Stock)
“Incorporar oportunidades para la selección de objetivos puede representar una sencilla adición a las intervenciones de salud digital (...) dirigidas a ayudar a las personas a moderar el uso de sus teléfonos inteligentes y mejorar su bienestar”, observaron al respecto.
“Muchas personas sienten que usan sus teléfonos más de lo que quisieran, pero les cuesta reducir su uso. Este análisis sugiere que permitir que establezcan sus propios objetivos puede fomentar hábitos digitales más saludables”, agregaron.
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Para el estudio, 149 voluntarios se dividieron en tres grupos y participaron en un experimento que se extendió durante 35 días. El primer conjunto debió cumplir un objetivo concreto para reducir el uso del smartphone; al segundo se le indicó una disminución del 14%; y al tercero no se les asignó ningún objetivo, aunque se monitorizó su tiempo de pantalla.
Los voluntarios que tenían objetivos definidos recibieron el mismo incentivo: una recompensa económica por cada día en el que la meta fue alcanzada. Pero el grupo que había elegido sus propios objetivos obtuvo los mejores resultados.

En el estudio, el grupo que había elegido sus propios objetivos obtuvo los mejores resultados. (Foto: Adobe Stock)
Según detalla la publicación Science Alert, esas personas redujeron su tiempo de pantalla en un promedio de 49 minutos al día, en comparación con los 23 minutos de quienes tenían que cumplir objetivos preestablecidos. Alcanzar las metas también se relacionó con mejoras en las puntuaciones de bienestar, aunque solo 93 personas completaron esta parte del estudio y las diferencias entre los grupos de autoselección y asignado no fueron estadísticamente significativas.
“Si bien los hallazgos sobre salud mental deben interpretarse con cautela, la dirección y magnitud de los cambios observados son consistentes con la posibilidad de que reducir el uso del celular puede estar asociado con mejoras en el bienestar psicológico de algunas personas”, comentaron los investigadores.
En diálogo con TN Tecno, la psicóloga y directora de ReConectarse, un centro especializado adicción a la tecnología, Laura Jurkowski, señaló la importancia de las definiciones y eventuales diagnósticos.
“Se habla de adicción cuando hay un comportamiento compulsivo. Se utilizan los mismos parámetros que se usan para otro tipo de adicciones. El comportamiento pasa a ser lo central y lo más importante para la persona. Aquí aparece lo que se denomina fenómeno de tolerancia que necesita cada vez realizar más tiempo este comportamiento para poder obtener el mismo efecto”, explicó.
La especialista notó que, por otro lado, cuando hay adicción aparece el fenómeno de abstinencia. “Esto implica que si esta persona no puede realizar este comportamiento surge ansiedad, angustia, irritabilidad, y muchas veces situaciones de violencia”.