Mucho se habla del daño que causa el tabaco en los fumadores, que mata de manera indiscriminada a quien tiene esa adicción y que está detrás de decenas de tumores. Y menos, mucho menos, de las consecuencias que ese hábito tiene en los que no fuman, pero están expuestos a ese humo, los llamados fumadores pasivos. El humo del tabaco contiene más de 7.000 agentes químicos, muchos de ellos tóxicos y cancerígenos. Los niños son especialmente vulnerables debido a sus vías respiratorias en desarrollo y su sistema inmunológico inmaduro.
Una investigación del estudio Global Burden of Disease (Carga Mundial de Enfermedad), del Institute for Health Metrics and Evaluation de la University of Washington, de Seattle (USA), analiza la exposición al humo de segunda mano (HSM) y sus repercusiones en la salud a nivel mundial. El trabajo, publicado hoy en The Lancet Public Health, revela que 2.710 millones de fumadores pasivos estuvieron expuestos a ese humo en 2023 (últimos datos disponibles), siendo los más afectados las mujeres (1490 millones) y los menores de entre 0 y 14 años (767 millones).
En España, el 35% de la población está expuesta a este humo pese a no fumar y pese a las restricciones existentes en los lugares públicos interiores, señala uno de los autores de esta investigación, el epidemiólogo y neumólogo Joan B. Soriano. En concreto, alrededor de 14,5 millones de personas.
Según esta investigación, en 2023, la exposición al humo del tabaco fue responsable de 1,66 millones de muertes y 44,8 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) (medida que se utiliza para calcular cuántos años de vida saludable pierde una población debido a enfermedades, lesiones o muertes prematuras). Las principales enfermedades asociadas son la cardiopatía isquémica, infecciones respiratorias bajas, EPOC y asma.
Todas estas cifras son una “barbaridad”, indica Soriano, quien defiende a ultranza las leyes que desde hace años muchos países llevan años adoptando para reducir el tabaquismo y, sobre todo, acabar con el daño que el tabaco ocasiona en personas que no fuman, la mayoría mujeres y niños. La reducción de los espacios donde se puede fumar por ley se explica por la defensa del colectivo de no fumadores, mayoritario frente a los que tienen esa adicción.
Estos datos revelan la necesidad de seguir implementando leyes que eviten esa exposición al humo del tabaco, indica el neumólogo español, quien espera que el Congreso de los Diputados apoye la reforma de la ley del tabaco, que amplía los espacios sin humo (ni fumar ni vapear) a playas (tanto marítimas como fluviales), parques nacionales, terrazas de bares y restaurantes y recintos donde se desarrollen espectáculos públicos.
Tampoco se podrá fumar (si se aprueba la norma propuesta por Sanidad) en instalaciones deportivas exteriores, parques infantiles, estaciones de transporte, marquesinas de autobuses o centros educativos, incluidos los campus universitarios, así como los vehículos de trabajo (salvo cuando se usa con fines personales).
La investigación, liderada entre otros por Soriano, señala que el mayor número de personas expuestas al humo del tabaco se registra en el sudeste asiático, Asia oriental y Oceanía, con mujeres experimentando casi 1,8 veces la prevalencia de exposición que los hombres.
A pesar de una disminución del 22,2% en la prevalencia global estandarizada por edad desde 1990, este progreso no ha sido suficiente para reducir el número absoluto de personas expuestas, que se ha mantenido estable a nivel mundial y ha aumentado considerablemente en África subsahariana (incremento del 98,5%) y en el norte de África y Oriente Medio (incremento del 72,1%), señala este trabajo.
China, la India e Indonesia concentraron casi la mitad de la población mundial expuesta, con 664 millones, 444 millones y 142 millones de personas expuestas, respectivamente, en 2023.
Este es el primer estudio específico del GBD (Estudio de Carga Mundial de Enfermedad) que evalúa la exposición al humo de tabaco ajeno como factor de riesgo mundial en 204 países y territorios entre 1990 y 2023, proporcionando estimaciones detalladas por edad, sexo, ubicación geográfica y periodo temporal. El estudio analiza nueve problemas de salud vinculados a esta exposición, incluidas las enfermedades cardiovasculares, diversos tipos de cáncer, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), las infecciones de las vías respiratorias inferiores, la diabetes tipo 2, la otitis media y el asma.

Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.