El reto de encarnar a Raphael: «Es lo más intenso que he rodado jamás»

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Lucía Cabanelas

12/10/2026

Actualizado a las 01:38h.

Es tan popular que es un poco patrimonio nacional. Se le ha imitado más que a nadie, sus gestos, sus ademanes, su vocalización tan marcada. Todo el mundo sabe quién es él, pero él sigue siendo Raphael, el original, un artista único, un icono de resistencia bíblica, inigualable. Por eso para interpretar a Raphael lo primero es marcar distancias. Y dar espacio. Javier Morgade y Carlos Santos pudieron contar, desde sí mismos, la vida del divo. Raphael marcaba el tempo desde fuera, pero el reto era de los actores, encargados de bajar el mito a la Tierra, de entenderlo, de despiezarlo, encajarlo y entregarlo completo. Incluso sin conocerlo del todo. Se encontraron brevemente con él antes de empezar el rodaje de 'Aquel', la nueva serie de Netflix sobre el cantante: antes de empezar su gira 'Raphaelismo Tour' el cantante los invitó a la Zarzuela para que vieran lo que provocaba en el público, pero evitó consejos.

Para las líneas rojas, o lo que fuera, envió a su hijo, Jacobo Martos, productor asociado en la ficción sobre su padre y el encargado de supervisar y aportar la información que los actores necesitaran. El de frenarles si se pasaban, pero también de confiar en que arriesgaran. «Fue una cosa bastante guay porque la serie narra hasta el trasplante de hígado y su vuelta una vez lo supera. Y curiosamente rodamos la serie veinte años después con una situación idéntica: cómo supera una nueva enfermedad, bastante agresiva, y vemos su regreso», cuenta Santos.

Javier Morgade lleva el peso de ser Rafael antes de convertirse en Raphael, de empezar, de sostener más metraje, más capítulos, más etapas. De traer de casa su «energía» y replicarla en la pantalla. Todo poder conlleva una gran responsabilidad, pero en su caso se la sacudió al contar con el favor del cantante, que lo eligió a él de entre todos los candidatos. «Eso te relaja», concede el intérprete. Hizo tres pruebas, dos separatas normales de texto y la puesta de largo: la actuación 'Yo soy aquel' de cuando fue a Eurovisión, que grabó un sábado en un teatro para «hacerla bonita». La prueba final fue una de química con Natalia Varela, que interpreta a Natalia Figueroa. Una semana después le dijeron que estaba dentro.

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Más allá de la propia con Natalia, Carlos Santos necesitó una sola prueba, maquillado, con peluca y vestuario. «No había hecho una prueba tan elaborada, tan producida, nunca», reconoce. «Me dijeron: 'Si quieres cantar algo, pues cántate algo'», cuenta. Y se puso, caracterizado, a entonar 'Qué sabe nadie', que traía sabida de casa porque Raphael le ha acompañado a lo largo de toda su vida, por su madre y por su abuela.

Pobreza, giras soviéticas y enfermedad

83 años dan para mucho y más si eres Raphael. El artista sobrevivió a la pobreza más absoluta, a la bofetada de su madre. A las giras soviéticas, a un trasplante de hígado y al propio paso del tiempo. Todo ello se cuenta en los ocho episodios de 'Aquel'. Para convertirse en Raphael, Javier Morgade y Carlos Santos necesitaron aproximadamente cinco meses de rodaje, además de tres semanas de ensayos. «Fueron muy intensos, de muchas horas todos los días. No es un personaje al uso, no es un guion al uso. Normalmente te preparas un personaje y te estudias la secuencia, según la capacidad de retentiva que tengas más rápido o menos pero con cierta agilidad. Aquí, aparte de eso, había que preparar las canciones, preparar las actuaciones…», recuerda Morgade. A lo largo de la serie interpreta entre diez y doce. Aunque estaba lejos, de tour, Raphael se le pegó al cuerpo como un aceite, pero bastante menos relajante que un bálsamo. «Era llegar a casa y estudiarme el texto mientras estaba haciendo la cena; pensar que tenía que llamar a mi padre y estar escuchando la siguiente canción que iba a tener que hacer en bucle, viendo dónde respiras... Reconozco que cuando acabamos me faltó el canto de un duro para ponerme malo y quedarme dormido toda la semana. Había algo que era como... ¡Ya! Uf», admite.

Javier Morgade y Carlos Santos.

Javier Morgade y Carlos Santos.

(Tania Sieira)

No fue más fácil para Santos, a pesar de que recoge el relevo en los últimos episodios de la serie de Netflix. «El octavo capítulo es lo más intenso que he rodado jamás. No había respiro, no había un solo momento de paz. Es el capítulo de la enfermedad, del Jekyll y Hyde. El agotamiento de este rodaje fue extremo. Después de estar grabando en un estado de ánimo muy, muy, muy arriba, muy exigente, era llegar a casa, cama, y al día siguiente tener que retomar otra vez ahí. Se me hizo duro. Pero muy bonito», explica.

«Qué difícil, ¿no? Cuando se te alinean los astros y te funciona exactamente lo que tú quieres hacer, ¿cómo abandonar eso?»

Javier Morgade

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Ellos, reconocen, cuando terminaron de rodar 'Aquel' se sacudieron del personaje, de sus gestos, de su entonación. De todo. «Bye», dijeron. Pero, confiesan, son capaces de entender, que no compartir, que Raphael no se pueda ir de sí mismo, que no quiera retirarse. Que siga incombustible. Pese a todo. Sobre todo. Hasta que se quede sin voz. «Si no hace esto se marchita (...) Qué difícil, ¿no? Cuando se te alinean los astros y te funciona exactamente lo que tú quieres hacer, ¿cómo abandonar eso?», reflexiona Javier Morgade. «Es una droga. La interpretación, la música… son el alimento del alma», concede Carlos Santos.

Carlos Santos (izquierda) y Javier Morgade (derecha) caracterizados como Raphael en 'Aquel'.

Carlos Santos (izquierda) y Javier Morgade (derecha) caracterizados como Raphael en ‘Aquel’.

(Netflix)

Pasado el parto, y antes del estreno, el juicio. Les «consta» que Raphael está muy contento con su trabajo. Se emocionó con Santos, se enorgullece de haber escogido a Morgade personalmente, a quien le escribió un «mensajito» diciendo que había hecho las cosas como él las hubiese hecho. También se lo dijo su mujer, Natalia Figueroa: «Te veo y veo a mi marido cuando era joven». «Ahora formamos parte de la historia de Raphael, en una pequeñísima parte, pero hemos entrado a formar parte de la historia de un mito», dice Santos.

Uno que, por suerte, sigue en la Tierra, vivo y coleando.

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