
A pesar de todos los problemas que acompañan a la realeza británica en la actualidad, la lacra que más pesa a Carlos III no son los supuestos abusos sexuales de su hermano, Andrew Mountbatten-Windsor, sino la fría relación con su hijo pequeño. Y es que el príncipe Harry decidió no solo marcar distancias con su familia, sino también poner tierra de por medio en 2020. Y, desde entonces, el regreso a su hogar se ha producido en contadas ocasiones.
Sin embargo, según ha informado The Mirror, el duque de Sussex estaría dispuesto a recuperar una presencia más habitual en Reino Unido después de que su último encuentro hace unas semanas con su padre dejara una sensación especialmente positiva. El hijo de Lady Di habría decidido aumentar sus viajes a su país natal en los próximos meses, en un momento en el que su agenda vuelve a estar estrechamente vinculada a sus compromisos benéficos y a la preparación de los próximos Juegos Invictus.
PUBLICIDAD

Tal y como indica el citado medio, el hijo menor de Carlos III contempla viajar a Reino Unido aproximadamente cada pocos meses. Una decisión que llegaría después del discreto encuentro que mantuvo con su padre este verano y que, según fuentes próximas al príncipe citadas por The Times, resultó especialmente estimulante para él.
La intención de Harry sería aprovechar ahora sus desplazamientos para reforzar sus vínculos con distintas organizaciones y proyectos con los que continúa colaborando en territorio británico. El nuevo escenario también estaría marcado por una menor presencia de sus enfrentamientos legales con medios de comunicación, una cuestión que durante los últimos años ha condicionado buena parte de sus visitas.
PUBLICIDAD
El acercamiento entre padre e hijo se produjo durante una visita de Harry a Reino Unido en julio. El encuentro, que se prolongó durante alrededor de una hora, se desarrolló con absoluta discreción y apenas trascendieron detalles sobre lo ocurrido en el interior.
La reunión adquirió especial relevancia por tratarse del primer encuentro de este tipo en varios meses. Harry viajó al país acompañado por Meghan Markle y sus hijos, Archie y Lilibet, aunque inicialmente se había especulado con que la duquesa y los pequeños no formarían parte del desplazamiento.

El Palacio de Buckingham se limitó a confirmar la cita sin ofrecer información adicional. La extrema prudencia que rodeó el encuentro evitó que se convirtiera en un acontecimiento mediático y permitió que la conversación entre el monarca y su hijo se desarrollara lejos de los focos.
PUBLICIDAD
Ahora, el entorno del duque considera que ese modelo de visita puede repetirse. La intención sería que sus viajes tengan un carácter más práctico, centrado en sus compromisos profesionales, sus labores solidarias y, siempre que sea posible, en el contacto con su familia.
El regreso periódico del príncipe también podría favorecer que Archie y Lilibet mantengan una conexión más estrecha con el país de nacimiento de su padre. Ambos niños viven habitualmente en Estados Unidos y sus apariciones en Reino Unido han sido muy escasas desde que Harry y Meghan abandonaron sus funciones como miembros activos de la familia real.
PUBLICIDAD
La relación de los pequeños con su abuelo Carlos III, de 77 años y enfermo de cáncer, ha sido además uno de los aspectos más delicados de la situación familiar. Por ello, cualquier incremento de las visitas podría facilitar nuevos encuentros entre el monarca y sus nietos.

En paralelo, Harry continúa afrontando cuestiones relacionadas con la seguridad de su familia cuando viaja a Reino Unido, un asunto que ha sido objeto de una larga disputa con las autoridades británicas. Esta circunstancia ha influido especialmente en la decisión de Meghan y sus hijos de acompañarle en determinados desplazamientos.