Pablo R. SuanzesCorresponsal Washington
Actualizado Viernes, 9 octubre 2026 - 07:11
Desde que Pete Hegseth se convirtió en secretario de Defensa de EEUU, todo han sido polémicas. Dejando de lado su difícil aprobación por el Senado, con denuncias de problemas con el alcohol, maltrato, irregularidades financieras en otros trabajos, acoso sexual y tatuajes asociados a nacionalistas cristianos, su legado estos dos años pasa por el cese de decenas de generales y almirantes, el cambio del nombre de su departamento por el de Guerra y una batería de medidas testosterónicas. Literalmente, ya que entre otras cosas quiere que se haga un análisis anual de testosterona a los militares y ofrecer terapia de reemplazo a quienes tengan niveles bajos, para asegurarse de que estén en "vanguardia de la letalidad".
Hegseth cesó a los jefes jurídicos del Ejército y la Fuerza Aérea. Nombró JAG de la Armada a su abogado personal, Timothy Parlatore. Y ha insistido una y otra vez en que no tiene que haber límites a lo que sus soldados hagan en el campo de batalla. No quiere tropas con sobrepeso o barba, ha apostado por dar a la religión un papel clave. Y ahora, en un giro inesperado y todavía más controvertido, ha anunciado que en diciembre emitirá en directo por streaming el fusilamiento de Nidal Malik Hasan, el soldado que en 2009 mató a 13 compañeros e hirió a 32 más en la base de Fort Hood.
"Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo, de que sea público", dijo este jueves Hegseth, en declaraciones al medio de televisión conservador Real America's Voice. "Se va a enfrentar a un pelotón de fusilamiento de soldados. Como debería ser. Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo. Que sea público. Porque la gente necesita entender que hay consecuencias graves por este tipo de cosas", afirmó.
Nidal Hasan, un oficial y psiquiatra del Ejército, entró el 5 de noviembre de 2009 en las instalaciones médicas de Fort Hood, Texas, y tras gritar "Allahu akbar" abrió fuego con una pistola personas. Mató a trece personas e hirió a más de treinta, asegurando que lo hacía como represalia por las guerras de Irak y Afganistán. Fue condenado a muerte por un tribunal militar y está en el corredor desde entonces. Hace unas semanas, Trump aprobó su ejecución por fusilamiento, y el secretario del Ejército fijó la fecha para el 3 de diciembre, en la misma base donde se produjo la matanza. "Vamos a hacer justicia definitiva a un asesino malvado", afirmó el miércoles en Texas, en un mitin, el presidente Donald Trump.
La de Hasan, musulmán nacido en EEUU, sería la primera ejecución de un soldado desde 1961. La última ejecución pública en EEUU se remonta casi un siglo, si bien la de Timothy McVeight, el responsable de los atentados de Oklahoma de 1995, se retransmitió en un circuito cerrado de televisión para que pudieran presenciarle unos cientos de familiares y amigos de las víctimas. Entonces, una empresa pidió transmitirla por internet, pero la justicia lo rechazó. El Departamento de Justicia decidió igualmente que no se emitiría fuera del círculo de afectados.
La decisión llega pocos días después de que una ejecución fallecida en Tennessee reabriera una vez más el debate público sobre la pena muerte, después de que una mujer condenada por el asesinato de una amiga hace 30 años sobreviviera a dos inyecciones letales. Christa Pike fue llevada a un hospital donde se está recuperando y, según su abogado, está muy molesta por lo ocurrido.
La última ejecución pública autorizada por el Estado en Estados Unidos tuvo lugar en 1936 en Kentucky, y unas 20.000 personas asistieron para presenciar el ahorcamiento de Rainey Bethea, un joven negro que había sido condenado por violar a una anciana blanca. La ejecución por fusilamiento es muy rara en Estados Unidos. Formalmente sólo está permitida en Idaho, Oklahoma, Utah, Carolina del Sur y Misisipi. Tres personas fueron ejecutadas mediante este método el año pasado en Carolina del Sur, según datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte recogidos por The Washington Post. Antes de eso, sólo tres personas habían sido ejecutadas de esta manera desde 1977, todas en Utah.
"Por supuesto que lo haremos en Fort Hood", celebró Hegseth ayer. "Y lo haremos un jueves a la una en punto, que es cuando él lo hizo, y serán soldados con fusiles quienes ejecutarán el pelotón de fusilamiento. No habíamos hecho algo así desde la Segunda Guerra Mundial. Me gusta la mentalidad que teníamos entonces", siguió el secretario, que ya el año pasado anunció que volvería a permitir que los soldados vayan armados dentro de las instalaciones militares.