
En Cuba comprar pan en establecimientos privados puede absorber el salario mínimo mensual. Una ciudadana cubana relató que el acceso cotidiano al pan se convirtió en un gasto difícil de afrontar para muchas familias en Cuba, donde, según su testimonio, la ración estatal se limita a una unidad diaria por persona y la alternativa privada queda fuera del alcance de buena parte de la población.
La mujer, a través de sus redes sociales, describió la escasez como una restricción que condiciona las comidas del día. “Si desayunas no meriendas y si meriendas no desayunas”, afirmó al referirse a la cantidad de pan que recibe cada persona mediante la libreta de abastecimiento.
PUBLICIDAD
Según el relato de la ciudadana “Mara”, el producto que se distribuye por esa vía resulta insuficiente y suele presentar problemas de calidad. La ciudadana vinculó esa situación con la falta de materias primas y con una fórmula habitual entre los cubanos: hacer “más con menos”.
La denunciante cuestionó la utilidad actual de la libreta de abastecimiento, el sistema estatal que asigna productos subsidiados a los hogares. “Ya no se sabe ni a quién abastece”, sostuvo. El testimonio pone el foco en una de las dificultades que enfrentan los consumidores: la ración diaria no alcanza para cubrir las necesidades de una familia, en especial cuando el pan funciona como una opción para el desayuno, la merienda o una comida rápida.
PUBLICIDAD
“Con un pan por persona no se puede hacer magia”, expresó la mujer, que presentó su experiencia como parte de una realidad extendida entre los habitantes de la isla.
Las panaderías privadas ofrecen una alternativa con precios fuera del alcance de muchos hogares, pero es para unos pocos. Frente a la limitada oferta estatal, la ciudadana señaló que existen panaderías privadas en Cuba que comercializan panes de mejor textura y calidad. Aun así, indicó que los precios impiden que esa opción sea cotidiana para la mayoría de los trabajadores.
De acuerdo con sus cálculos, una bolsa de seis panes cuesta 200 pesos cubanos, equivalentes a unos 50 centavos de dólar, mientras que el salario mínimo mensual asciende a 3.000 pesos, cerca de seis dólares según su referencia.
PUBLICIDAD
Con ese nivel de ingresos, comprar 15 bolsas de seis unidades implicaría gastar el equivalente a un mes completo de salario. “Comprar una bolsa de seis panes diarios es un lujo que pocos se pueden dar”, afirmó.
“Esto no es llanto, es realidad”, concluyó.

Cuba importa cerca del 80% de los alimentos que consume y destina USD 2.400 millones al año a esas compras, de acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. La situación contrasta con el potencial productivo de la isla, que cuenta con tierra fértil, clima cálido, lluvias frecuentes y acceso al mar, según informó BBC en agosto.
PUBLICIDAD
La dependencia externa se agravó en la medida en que cayó la producción nacional. Entre 2018 y 2023, Cuba produjo 95% menos carne de cerdo, 87% menos arroz, 70% menos frijoles y 58% menos leche, según estadísticas oficiales recopiladas por el PMA. El impacto se refleja en los mercados, donde esos productos no aparecen o se ofrecen a precios inaccesibles, y en la libreta de abastecimiento, que desde hace años no alcanza para cubrir necesidades nutritivas a precios subvencionados.