
El Canal de Panamá anunció en los últimos días que reducirá el número máximo de tránsitos diarios de buques de 36 a 32, en un ajuste que se aplicará de manera escalonada a partir de septiembre. La medida busca enfrentar la sequía derivada de un fenómeno El Niño que, según las proyecciones oficiales, podría extenderse hasta 2027.
La vía interoceánica, por la que transita entre el 3% y el 5% del comercio mundial, ya aplica una reducción del calado permitido a los buques. Según la administración del paso, las precipitaciones inferiores a las previstas en la cuenca hidrográfica exigen medidas adicionales para sostener las operaciones a largo plazo.
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La vía, operativa desde 1914 y ampliada en 2016, es la única del mundo que funciona con agua dulce. Su funcionamiento depende de los lagos artificiales de Gatún, en servicio desde 1913, y Alhajuela, en operación desde 1935, cuyos niveles se ven directamente afectados por el régimen de lluvias de la región.
El ajuste se implementará en dos fases. Desde el 3 de septiembre, los cupos diarios en las esclusas Neopanamax bajarán de 10 a nueve, mientras que en las esclusas Panamax se reducirán de 26 a 25, lo que arroja un total de 34 tránsitos diarios en esa primera etapa.
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La segunda fase entrará en vigor el 15 de septiembre, cuando los cupos en las esclusas Panamax se ajustarán nuevamente, de 25 a 23. Con ese cambio, el total de tránsitos diarios se ubicará en 32, el nivel más bajo desde la crisis hídrica registrada en 2023.
El comunicado informó además el aplazamiento de dos fechas vinculadas a la reducción del calado, la profundidad máxima que puede alcanzar la parte sumergida de un buque. El límite de 48 pies, previsto para el 26 de agosto, se postergó al 2 de septiembre.
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De igual forma, el calado de 47,5 pies, que debía regir desde el 3 de septiembre, quedó fijado para el 1 de octubre. Este parámetro depende del nivel del lago Gatún, que en condiciones óptimas alcanza los 89 pies y permite el máximo encaje de 50 pies en la ampliación.

La administración advirtió que la reducción de cupos podría aumentar los tiempos de espera para los buques que lleguen sin una reserva confirmada. Por ello, recomendó a los operadores utilizar los sistemas de reserva disponibles para reducir la exposición a demoras prolongadas.
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El paso navegable también ajustará de forma temporal la oferta de cupos en su sistema de subastas, destinado a los buques sin cruce programado con antelación. El objetivo es lograr una asignación más equitativa entre los distintos tipos de carga y segmentos del mercado.
La demanda de cruces ha crecido en los últimos meses, impulsada por la incertidumbre generada por la crisis en Oriente Medio, lo que elevó el valor de las subastas por encima del millón de dólares por cupo. En algunos casos, el pago por un tránsito de última hora superó los cuatro millones de dólares.
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El Canal recordó que en 2023, durante otro episodio de El Niño, los tránsitos diarios llegaron a reducirse hasta 22 en noviembre, lo que generó una fuerte congestión y encareció el transporte marítimo entre el Atlántico y el Pacífico.
La vía atiende principalmente las rutas entre la Costa Este de Estados Unidos y Asia, la Costa Este estadounidense y la Costa Oeste de Sudamérica, y Europa con la Costa Oeste de Sudamérica. Por sus esclusas transita una amplia variedad de mercancías, desde granos y vehículos hasta gas natural licuado y otros productos energéticos.
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Con la nueva restricción, la vía interoceánica busca equilibrar la disponibilidad de agua con la continuidad operativa, en un contexto donde el comercio exterior depende cada vez más de la previsibilidad logística. Si la sequía se prolonga como anticipan los pronósticos, los ajustes en los cupos podrían mantenerse más allá de 2026, con impacto directo en los costos y tiempos del comercio entre Asia, América y Europa.