28 de agosto, 2026 - 07h00
La llegada del fenómeno del Niño, de acuerdo con los pronósticos anunciados, debe ser una alerta para el sector productivo y empresarial, para las actividades agrícolas y agroindustriales del país. Puesto que las lluvias intensas pueden alterar los ciclos productivos, reducir la disponibilidad de materias primas, elevar los costos y dificultar el transporte.
El sector agrícola debe actuar antes de que las condiciones climáticas se intensifiquen. Por ello, es necesario revisar y fortalecer la infraestructura de protección de los cultivos, los sistemas de drenaje, los caminos internos y las áreas de almacenamiento, para disminuir pérdidas.
Cada cultivo tiene necesidades específicas de agua, nutrientes, temperatura y luminosidad. Por ello, deben analizarse con anticipación los posibles efectos de lluvias, inundaciones y desbordamientos, identificando las zonas de mayor riesgo y estableciendo medidas de protección. El manejo debe adaptarse a las condiciones de cada finca.
También es importante asegurar fertilizantes, productos fitosanitarios, combustible y transporte.
Los caminos internos y vías de acceso deben mantenerse en buenas condiciones, porque las lluvias pueden provocar inundaciones, deslizamientos y daños en las carreteras. También deben planificarse la fertilización y el control fitosanitario para evitar retrasos.
Es fundamental analizar las cuencas hidrográficas que influyen en las zonas productivas. Su tamaño, pendiente y tipo de suelo determinan el nivel de riesgo.
Las zonas altas y bajas pueden sufrir escorrentías, deslizamientos, desbordamientos e inundaciones.
Cada productor debe controlar la humedad del suelo, vigilar problemas sanitarios, limpiar drenajes, alcantarillas y canales, y mantener los caminos agrícolas. En zonas con pendiente, las coberturas vegetales ayudan a reducir daños.
La cosecha y poscosecha deben planificarse, y el personal debe capacitarse para proteger los cultivos y conservar la calidad de los productos.
El monitoreo permanente de la información climática permitirá ajustar las decisiones oportunamente.
La gestión del agua no puede ser igual en todas las fincas, según el suelo, pendiente, disponibilidad de agua y condiciones productivas.
Entre los principales sectores están el banano, cacao y frutales, además del camarón.
En el banano, el exceso de agua puede causar problemas de drenaje, asfixia radicular y menor tamaño del racimo.
En el cacao, favorece enfermedades, reduce la productividad y puede causar la muerte de las plantas.
Frente al posible impacto del fenómeno del Niño, la prevención y la planificación son fundamentales.
Preparar con anticipación la infraestructura, los drenajes, los insumos, el transporte y los protocolos de manejo permitirá reducir pérdidas y contribuir a mantener la continuidad y calidad de la producción agrícola y alimentaria. (O)
*Especialista en riego y drenaje. Docente de la carrera Agropecuaria de la FETD (Facultad de Educación Técnica para el Desarrollo) de la UCSG (Universidad Católica de Guayaquil).