El Mundial no autoriza a que se ausenten los micros | El Dia

calendar_today 17.07.2026 - person  - timer ~3 Minutos

Desde luego que el miércoles la Ciudad se paralizó en buena medida por la semifinal del Mundial de fútbol, pero esa circunstancia no justifica que los servicios de micros hayan reducido su frecuencia y que, inclusive, una de las líneas que comunica a nuestra ciudad con el área metropolitana, la 338, haya decidido suspender en forma total sus viajes hasta la medianoche. Resultan por consiguiente plenamente fundamentados los reclamos y el malestar de usuarios.

Tal como se informó ayer en este diario, desde las primeras horas de la jornada, las empresas habían anticipado modificaciones en los cronogramas debido a la baja demanda que suele registrarse durante los encuentros de la selección de fútbol.

En ese marco, la línea 338 informó primero que funcionaría con un esquema similar al horario de verano, con una menor cantidad de servicios. En tanto, distintas líneas urbanas mantuvieron sus frecuencias habituales hasta el pitazo inicial y luego redujeron la circulación durante las dos horas que duró el encuentro.

Sin embargo, una vez concluido el partido y mientras miles de personas comenzaban a salir a las calles para celebrar el pase a la final, la situación se complicó para quienes debían viajar. En distintas paradas del Centro comenzaron a acumularse pasajeros que esperaban colectivos que nunca llegaban. Y en ese marco, el mayor fastidio –y los más serios perjuicios- se concentraron entre los pasajeros de la línea 338.

Ocurrió que pasadas las 20 la empresa informó que el servicio se encontraba interrumpido y comunicó que recién volvería a funcionar a partir de la medianoche. El anuncio cayó, desde luego, muy mal entre quienes aguardaban en las paradas.

Se ha dicho ya en muchas oportunidades que el servicio de transporte se encuentra primeramente sujeto a los términos fijados por las respectivas concesiones y que esas cláusulas existen para ser respetadas. Desde luego que la continuidad de sus frecuencias se encuentra entonces garantizada por la condición de servicio público que caracteriza a esa prestación.

Ni feriado largo, ni feriado común, ni vacaciones de invierno o de verano: no existe excusa alguna que justifique las largas esperas de la gente en las paradas de ómnibus. Se ha señalado también que, la del transporte de pasajeros, es una actividad comercial no diferente a otras, sometida como todas a los vaivenes propios de las duras leyes de la oferta y la demanda.

Y es verdad que ni siquiera las actividades comerciales, que no tienen ningún sesgo de servicio, someten a sus clientes a cambios tan drásticos por situaciones circunstanciales o temporarias que puedan afectar su ecuación económica.

Es de esperar que las autoridades del transporte, tanto nacionales como provinciales y municipales, fiscalicen en forma meticulosa el funcionamiento de las distintas líneas, de modo que esta situación no se repita cuando se dispute el partido final del Mundial de fútbol, aplicándose, en su caso, las sanciones que correspondan a las empresas incumplidoras.

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