Actualizado Lunes, 10 agosto 2026 - 21:39
Unos vientos que viran de forma inesperada y una orografía complicada se han convertido en las últimas horas en los mejores aliados para el avance descontrolado del incendio forestal que se inició el pasado jueves en Niebla, que se ha extendido a lo largo de 20.000 hectáreas y ha obligado a desalojar a unos 800 vecinos de varios núcleos de población tanto en las provincias de Huelva como de Sevilla, aunque el fuego no ha llegado a saltar a esta segunda provincia.
La zona afectada tiene ya memoria acumulada en materia de incendios, recuerda el ecologista Juan Romero, una auténtica referencia de la conservación del espacio rural en una comarca que ha ardido cuatro veces desde los año 80. Romero venía advirtiendo en los últimos años de que el fuego volvería a destrozar vidas, patrimonio natural y cultivos. "El monte artificial, el que se replantó durante décadas de pinos y eucaliptos, es hoy un polvorín", afirma en declaraciones a EL MUNDO. "Hay que sacar los eucaliptos de nuestros espacios forestales y recuperar el bosque autóctono, el de las encinas y los alcornoques; porque el eucalipto actúa como una auténtica bomba de racimo cuando llega el fuego", apunta Romero, portavoz de Ecologistas en Acción en Huelva, que teme que las llamas alcancen el núcleo urbano de Berrocal, donde vive y que es uno de los municipios desalojados. "Han convertido este entorno en un cenicero por una política forestal equivocada", añade.
Durante una comparecencia realizada este lunes, el consejero de Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, reconocía que la situación es compleja y el incendio está aún muy lejos de poder ser controlado, aunque "no por falta de medios", sino porque las condiciones meteorológicas (fuertes rachas de viento, baja humedad y altas temperaturas) no están ayudando en la extinción. De hecho, el fuego ha empezado ya a registrar fenómenos convectivos que impiden que el agua que se lanza desde el aire llegue a las llamas. Se trata de una combinación de factores muy temidas por los responsables de la lucha contra el fuego, pues convierte los incendios en "inextinguibles" hasta que no cambian las condiciones ambientales.
Aunque el fuego ha avanzado con mucha velocidad, dando "saltos de hasta más de 3 kilómetros de distancia", Antonio Sanz advertía también de que es difícil aún calcular la superficie calcinada y para ello habrá que esperar a las mediciones técnicas que se realizan a través del sistema Copernicus, que utiiliza imágenes satelitales. En cualquier caso, a las poblaciones desalojadas durante el fin de semana se sumaron este lunes nuevos municipios tanto de la provincia de Huelva como de Sevilla, dado el riesgo que supone el avance de las llamas pero también la nube de humo generada, que el domingo, empujada por el viento de Poniente, llegó a ensombrecer el cielo de Sevilla capital.
Entre los desalojados, en la tarde del lunes había 479 personas procedentes de los municipios de Niebla, Villarrasa, Berrocal, Zalamea la Real, Paterna del Campo y La Palma del Condado, a las que se sumaron en las últimas horas otros 300 vecinos del núcleo principal de El Madroño (Sevilla) y de sus cuatro pedanías (El Álamo, Juan Antón, Juan Gallego y Villargordo), que fueron trasladados hasta la localidad de Castillo de las Guardas. También hay personas realojadas en diferentes establecimientos de Zalamea la Real o Valverde del Camino.

Una nube de humo sobre el perfil del casco urbano de Berrocal (Huelva), esta misma tarde.EL MUNDO
Juan Romero reclama mucha más inversión para clarear (reducir el número de ejemplares con el aprovechamiento de la madera) y limpiar el monte y desmiente que sea la legislación proteccionista la que impide o dificulta esas tareas. "Ese es un discurso de la ultraderecha que no tiene sentido ninguno. Yo soy un ecologista que tiene limpia sus tierras. Pero hace falta mucha más inversión en los montes públicos y más ayudas cuando los propietarios son particulares. Tenemos que recuperar un monte vivo, en el que sea posible el aprovechamiento del corcho y de la ganadería extensiva. De lo contrario, todo lo que no se invierta en eso se habrá de gastar después en la extinción del fuego, poniendo en riesgo las vidas humanas y el patrimonio natural y de las familias". "Han convertido este entorno en un cenicero por una política forestal equivocada", añade.
La comarca de nuevo amenazada ha sufrido cuatro grandes incendios forestales desde los años 80, el último ellos en el año 2004, cuando el fuego, que se inició en el municipio de Riotinto, arrasó 34.000 hectáreas y dejó dos personas fallecidas a su paso. Los términos más afectados fueron entonces los de Berrocal, Aznalcóllar y El Madroño (estos dos últimos en Sevilla).